Últimamente, en la consulta de los Psicólogos, entre los que me encuentro, una de las solicitudes que en más ocasiones nos llegan, son las Pastillas de la Adolescencia.
Nos llega una Madre o Padre desesperados con su hijo o hija de 14 o 15 años demandando que le hagamos algo al niño, para que se le cure. Para que deje de sacar suspensos, para que se haga responsable, para que no llegue tan tarde y no tome drogas, etc.
Con todos los avances de la ciencia pastillera de mundo privilegiado en que vivimos, aún no se ha inventado ninguna pastilla que cure la adolescencia, ni la falta de educación. Pero en esto último si podemos incidir muy mucho. Y esta es la receta que habitualmente damos los Psicólogos y todo el que entiende un poco de los males de nuestra juventud: EDUCACIÓN-MOTIVACIÓN.
La educación, como su propio nombre indica, o deja entrever, es algo con lo que no se nace. Y las únicas motivaciones con las que nacemos, como decia el tan nombrado S. Freud, son las relacionadas con la supervivencia, es decir, la comida, la seguridad y la reproducción. El resto de las motivaciones que provocan la conducta de un humano adulto, son aprendidas a lo largo de su vida, es decir, EDUCACIÓN, es la palabra clave.
Y esta es pues la Receta para el Padre y la Madre de un adolescente de hoy en día: Eduque usted a su hijo, a ser posible desde que nace. No cuando empieza a dar problemas. Pero si ya es adolescente, la receta sigue siendo la misma. Además de comida, ropa de marca, móvil, mp3, mp4, walkman, moto, tunning, etc., nuestro hijo o hija necesitan educación. Aún más, si tuvieran educación, quizá no necesitarían tantos complementos. O al menos los sabrían valorar.
Dediquemos al menos un 10% del tiempo que dedicamos en conseguir cosas para nuestros hijos, a conseguir educación para nuestros hijos. Educación en responsabilidad, en capacidad para soportar la frustración, en motivación para el trabajo, en aceptación de la realidad, en resolución de problemas, en autoestima, etc. Cuestan menos que los aparatos electrónicos y la duración de su garantía es para toda la vida.
Ánimo, padres y madres. Está en nuestras manos.