Las becas del Príncipe Felipe y el tabaco
La algarabía que los pro tabaco han organizado por una nimiedad en una convocatoria de becas en el Instituto Príncipe Felipe con la frase “absténganse fumadores”, ha venido a los pro salud como agua de mayo. Gritos de ¡Discriminación¡ Discriminación! Por partes y con tiento, señores.
La selección laboral con el fumador se lleva a cabo desde hace mucho tiempo. Ya en el Reino Unido, en 1995, cuando igual que muchos mortales llamé a la oficina bancaria para la “hipoteca”, una vez controlado nombre y calle, la primera pregunta fue: ¿Son ustedes fumadores? Que el lector ponga los comentarios.
Hace solo unos meses en R. U. las encuestas mostraron que 9 de cada 10 patrones consideraban al fumador como segunda opción. Los no fumadores pagan primas más bajas en los seguros de vida. Pues a pesar de cosas así, Forest, la asociación pro tabaco para R.U. lo tiene asumido y no comete estos errores de cálculo. En un barco hay que pensar en el viento antes de escupir.
Gracias por la algarabía que un grupo pro tabaco ha organizado. Los grupos Pro Salud nunca hemos recibido tanta ayuda. Este pequeño detalle, una frase chocante en España, por el momento, que en la vida de negocios se resuelve con una llamada y una carta, sin esfuerzo o coste alguno por nuestra parte, ha colocado sobre la mesa de miles de consejos de administración y directores la excusa y justificación para discutir y decidir si el fumador es económicamente rentable como empleado. Esto en cuanto a patronos.
Por otro lado, al fumador, de quien las encuestas en toda la UE ya dicen que 3 de cada 4 quieren dejar la adicción, le han abierto los ojos y descubierto que además del dinero que le cuesta el fumar y la vida que le acorta su adicción, ahora le puede costar el empleo. Estas campanas al vuelo esgrimiendo un gran logro es un error craso en todos los sentidos. A nivel de dirección estos exabruptos viscerales se pagan caros.
Sobre el tapete, y lo que es peor, en las mesas de dirección están estos asuntos:
El fumador no es rentable por su ausentismo laboral. Los estudios presentan que un fumador pierde 1 hora al día para su “hábito”, Mapfre publicó hace dos años que el fumador pierde mínimo 30 minutos al día para fumar. Resumen: 21 jornadas laborables más 8 fines de semana resultan en 29 días de vacaciones pagadas.
El fumador no es rentable por las inversiones que son necesarias en caros espacios de oficinas para su recreo personal: el fumar, los bautizados Mini Treblinkas. La empresa debe calcular si recuperará esas inversiones y también cómo responder a las demandas de compensación del resto de empleados que no fuman. No puede darse un pirulí a unos y que los demás miren.
Seamos claros y honestos con el fumador, la situación es esperpéntica e insostenible. No le engañemos también nosotros, el fumador no necesita enemigos, ya tiene un amigo, el tabaco. Deje de fumar, ganará en dinero, salud y estará más seguro laboralmente.
