Bueno,
os comunico que despues de un tiempo sin estar por aquí, hoy vuelvo a escribir.
Gracias a unas buenas compañeras en octubre me decidí a ir a un CTT para iniciar un tratamiento. Llevaba casi 4 meses sin consumir y hace unos 15 días la cagué. Lo cierto es que debo reconocer que llevaba tiempo mauinando mi escapada al control económico y personal al que estaba siendo sometida por parte de pareja y amistades. A la primera oportunidad me escapé.
Tengo que decir que a pesar de la recaída, a diferencia de lo que yo pensaba que iba a suponer, no tengo remordimiento alguno. Es como si esa idea que estama maquinando en mi cabeza solo pudiese frenarse llevándola a cabo. Así que a pesar de la metedura de pata, me siento genial, y me sentí genial (a excepción de las consecuencias negativas que ello supuso los dos días siguientes).
Os diré que ahora mismo, mientras me refugio aquí tratando de expresar mis sentimientos y emociones, llevo ya unas cuantas filas encima de lo que conseguí guardar en contra de mi costumbre de terminar con todo lo que empiezo sea cuanto sea. Vaya contradicción, ¿no?
Como añadido, otra contradicción más: el hecho de, casualidad, haber tenido justo hoy consulta con mi psicóloga a parte del control de sustancias rutinario. Vaya!, de nuevo. Es como querer y no querer.
Debo decir que a pesar de todo esto, y para sumar una contradicción más entre mis emociones y mis acciones: -estoy en el mejor momento de mi vida-, como le he dicho hoy a la psicóloga, -feliz, activa, con la autoestima por las nubes- Vaya, otra vez.
Puedo afirmar que mi psicóloga y yo no congeniamos mucho. Es verdad que gracias a haber iniciado este camino, el hecho de tener citas con ella me ha ayudado a hablar mucho de mis pensamientos, mis dudas, mis emociones, a abrirme. Sin embargo, no con mi psicóloga precisamente, sino con esas amigas que me echaron un cable, y con mi pareja, apoyo incondicional.
No me entiendo con la psicóloga. Con ella no hablo de nada. me habla con metáforas que no entiendo y pone caras que no consigo traducir en palabras. No le entiendo. Supongo que utilizará algún tipo de terapia concreto, pero mis duda es si ésta funcionará. Llevo cuatro meses con ella y no hemos hablado de nada que no sean tontería del día a día. Cuando parece que avanza la conversación, se detiene en palabras concretas que me hace matizar, y ante las cuales me pone caras inespecíficas que yo trato de adivinar: me pierdo con ella.
me pregunto si su manera de trabajar es la habitual, no sé si alguno/a de vosotros/as estais viviendo la misma situación. Me debato entre esperar, quedándome con los efectos colaterales que sus citas generan en mí y mis amistades a través de conversaciones trascendentales, o solicitar cambio de psicóloga.
Qué me decía, ¿algún consejo???
