Biografía y diario de un adicto

Preguntas generales sobre cualquier tipo de adicción
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darkangel
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Biografía y diario de un adicto

Mensaje por darkangel » 06 Nov 2014 19:08

He decidido abrir un hilo con una pequeña biografía que continuará con un diario en el que contaré las experiencias de mi vida como adicto y de mi recuperación.

Aunque mi sustancia favorita es la cocaína, a ésta le siguen de cerca el alcohol, las benzodiacepinas, los juegos de ordenador y cualquier cosa que me evada de la realidad. Por ello he decidido abrir este hilo en la sección de adicciones y no en la de una sustancia en concreto, ya que no me considero adicto a tal o a cual sustancia, sino adicto en sentido amplio.


Infancia y preadolescencia (1981-1997)

Nací en 1981 en Madrid y hasta el día de hoy, a mis treinta y un tres años vivo en la misma casa del barrio de Lavapiés a la que nos vinimos a vivir mis padres y yo cuando yo tenía unos pocos meses. Soy hijo único, de padre médico y madre enfermera. Mi familia, pese a ser acomodada, hubiera podido llevar un tren de vida muy superior, pero nunca lo ha hecho, aunque nunca hemos escatimado en una alimentación de calidad, salud o gastos de educación. El ambiente en el hogar familiar, por norma general, siempre fue tranquilo, sin conflictos ni griteríos. Me sentía a gusto, quizás algo sobreprotegido y muy querido. En casa había ambiente de estudio, hábito que me inculcaron desde bien pequeñito. No por ser hijo único se me concedían todos los caprichos. Únicamente me hacían regalos cuando me los merecía, por sacar buenas notas, por Navidad, etc. Así, se me ha inculcado el sentido de la responsabilidad

Aparte de con mis padres me crie con mi abuela materna (que aún está como una rosa con 92 años y no toma ni una sola pastilla), mi abuelo materno, que falleció cuando yo tenía dos años, mi niñera, mis tíos y mis primos maternos. Como familia hemos sido siempre una piña y nos hemos juntado siempre en Madrid y en la casa de un pueblecito de Guadalajara que aún frecuento actualmente. En el pueblo hice amigos de infancia y adolescencia allí pasé momentos muy felices.

Pese a tener todos los ingredientes para ser feliz, de niño nunca lo fui del todo. Siempre tenía algún motivo por el que estar triste y, eso sí, miedo (a no aprobar el curso académico antes de haberlo empezado, a que me rechazaran los otros niños o la niña que me gustaba, etc.).

Hoy sigo teniendo miedo a asumir responsabilidades y a tomar las riendas de mi vida como un adulto. Siempre ha sido una constante en mi vida y ha condicionado muchas decisiones que he tomado (la carrera que elegí, no irme de Erasmus o irme a trabajar al extranjero, cambiar de colegio o de pareja, etc.).

A los tres años empecé a ir a un colegio privado, que seguía el método Montessori, era laico y de integración, es decir, algunos alumnos eran discapacitados psíquicos. Al principio el cole estaba cerca de casa pero cuando yo tenía 6 años cambió de sede al soto de la Moraleja, a las afueras de Madrid. Eso supuso perder mucho tiempo en desplazamientos y pasar menos tiempo con mis padres así como hacer menos vida en mi barrio, de modo que no pude hacer amiguitos de infancia allí. La mayor parte del tiempo en aquel colegio estuve a disgusto, hasta los 15 años.

Era un niño con una inteligencia superior a la media y algo rebelde. Aprendí a hablar muy precozmente, tenía dotes para el dibujo, la música, y el subterfugio (por si había que esconderse de la típica camarilla de niños que te van a zurrar o para eludir actividades extraescolares como la piscina o los campamentos de verano, en los que tanto echaba de menos a mis padres). Me sentía inferior a los demás niños.

Casi desde que empecé en el colegio, mis padres contrataron los servicios de una psicóloga del gabinete psico-pedagógico del centro para contener, mis reacciones agresivas y rebeldes frente a la imposición de normas y límites con los que no estaba de acuerdo. A día de hoy estos estímulos me generan una frustración y una ira que se me acumula hasta que exploto en episodios de autodestrucción o de violencia contra los objetos.

Si de por sí, me costaba mucho socializar con otros niños de mi edad (no así con los mayores) como siempre he sido de los más pequeños de la clase, aparte de llegar físicamente más tarde a donde estaban los otros, siempre me he sentido socialmente irrelevante y me he sentido excluido del grueso de mis compañeros de cole.

Ahora, incluso dudo acerca de si soy yo el que, en ocasiones, se autoexcluye de determinados círculos sociales. También es cierto que nunca he sido un “animal de grupo” en lo que a amigos se refiere, sino que siempre he tenido uno o dos de confianza en cada época, para cubrir esa parcela afectiva.

Mis calificaciones fueron buenas. Pudieron ser mejores, pero no encontré necesidad de mejorarlas hasta que entendí que de cara a la famosa selectividad era necesario mejorarlas. En lo que a la evaluación de la conducta atañe, allí estaba mi verdadera espada de Damocles: suspendía y suspendía asignaturas por ese motivo. La razón era que no estaba a gusto en aquel colegio y mi rebeldía era mi forma de manifestarlo.
Última edición por darkangel el 09 Nov 2014 12:16, editado 1 vez en total.

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darkangel
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Re: Biografía y diario de un adicto

Mensaje por darkangel » 09 Nov 2014 12:15

La gran liberación de la adolescencia y los años de universidad (1997-2005)

Recuerdo el último día del curso 1996/1997 como uno de los más felices de mi vida. ¡Era la despedida! ¡El final! Por fin terminó el periodo de trece años en aquel dichoso colegio. Aquel verano, con 15 años, lo pasé genial con mi grupito de amigos del pueblo, le dí mis primeras caladas a un cigarrillo y también me achispé por vez primera con un poco de kalimotxo. Ah, también debo confesaros que mi primer beso fue a esa edad.

Si en el antiguo colegio me sentía excluido e insignificante, recuerdo que dentro del grupo de amigos que nos juntábamos en el pueblo yo me sentía uno más que, en ocasiones llevaba la batuta y ostentaba el liderazgo. No excluíamos a nadie. Éramos gente sanota, en general.

El instituto donde iba a ir a cursar 3º de BUP y COU (1º y 2º de Bachillerato actualmente), estaba al lado de mi casa, ¡Los que iban a ser mis amigos por fin estarían puerta con puerta! ¡Iría a comer a casa de la abuela o a mi propia casa y no al comedor escolar!
Antes de entrar al instituto, uno de mis temores era las consecuencias que podría tener si mi conducta seguía siendo la misma que en el antiguo colegio. No obstante, una vez salí de allí, aparte de sentirme con la sensación de haberme quitado una losa de encima, mi comportamiento cambió por completo y, en ese particular, me convertí en un estudiante, sino modelo, bastante decente. En lo social, tampoco es que me convirtiera en el más popular de los alumnos pero al menos era uno más por fin. Recuerdo que a la salida de las clases más de un día nos íbamos a un bar a tomar cerveza y a fumar porros. Fueron mis primeras caladas de esa sustancia aunque nunca llegué a abusar de ella.

Los años de vino y rosas deben de pasar muy rápido y con estos de instituto así pasó. Llegó el momento de hacer la temida Selectividad y elegir carrera. Yo realmente hubiera querido estudiar medicina, pero en 3º de B.U.P. tuve un profesor de física y química bastante cabrón que me ridiculizaba por venir de un colegio en el que estaba implantado el plan de estudios de la LOGSE, y que me desalentó para seguir por la rama de ciencias, así que en C.O.U. elegí la opción de ciencias sociales y a la hora de elegir carrera, opté por la doble Licenciatura en Derecho y Administración de Empresas aconsejado por mis padres, ya que ellos veían que dos carreras de esa envergadura tendrían más salidas que una sola.

Llegaron los años de universidad (1999-2005). En este punto debo comentar que en lo que al apartado académico se refiere, una vez me hube deshecho del miedo escénico, hice un papel bastante bueno (llegué a sacar unas cinco o seis matrículas de honor), eso sí, a base de constancia y de un enfermizo sentido de la autoexigencia y de la responsabilidad que me llevó a renunciar a irme de Erasmus por miedo a perder un año académico.

En lo que a la parcela social atañe, tras los primeros tres años de soledad, aislamiento y de inventarme un personaje ficticio, no empecé a integrarme en el grupo de la gente de la clase hasta finales del tercer año de carrera. Desde entonces, poco a poco y eso sí, los fines de semana (entre semana atendía diligentemente a mis obligaciones académicas), me fui haciendo un hueco entre los que formaban parte del alto estado mayor de oficiales que capitaneaban la fiesta. Las drogas vendrían más adelante. Progresivamente fui acumulando en mi haber una colección nada desdeñable de borracheras, resacas y mañanas en las que me levantaba, aparte de con cierto remordimiento por no saber si había metido la pata, sin saber tampoco cómo había llegado al lugar donde me despertaba.

Aunque en el año 2002 tuve una experiencia amorosa muy profunda con una chica que veraneaba en el pueblo y que a día de hoy es una de mis mejores amigas, no fue hasta 2004 cuando me “estrené”. Empecé a salir con una chica que curiosamente era sobrina de uno de los miembros del citado estado mayor de la clase, lo cual en el futuro tendría sus repercusiones. Se podría decir que ella también me eligió (nunca me he considerado lo suficientemente bueno como para elegir una chica e ir a por ella).

Junto con el tío de mi novia formábamos una banda de manera informal que amenizaba las francachelas a base de guitarra, cante, alcohol, algún porro y buen humor.

Desde el primer día en que entramos en la universidad nos empezaron a inyectar en vena a todas horas la conciencia de élite: la idea no sólo de que íbamos, sino que debíamos ser la clase dirigente y mejor preparada de la sociedad. Quizá únicamente me dí cuenta a toro pasado de este adoctrinamiento en los últimos años de facultad. Asimismo, me daba miedo la seguridad y claridad con la que el resto de mis compañeros expresaban su deseo de trabajar para tal o cual consultora, despacho de abogados o empresa multinacional mientras que yo no tenía ni idea de dónde caerme muerto. Me conformaba con algo menos estresante, más estable y menos competitivo.

A finales de la carrera fui consciente por vez primera de que sufría de repentinos brotes de ansiedad. Me sentía mal porque estaba viviendo una vida que yo no había elegido y se avecinaba un futuro en el que sufriría las consecuencias de todas las decisiones que yo había dejado que los demás tomaran por mí.

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darkangel
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Re: Biografía y diario de un adicto

Mensaje por darkangel » 09 Nov 2014 13:46

Fin de la carrera e iniciación en el mercado laboral (2005-2009)

En septiembre de 2005 por fin me licencié. Me tomé medio año sabático en el que trabajé en una agencia inmobiliaria y en el Burger King para sacarme unas perrillas para ir a Londres a visitar a un compañero de facultad que se había ido a trabajar allí y con el que no me quise ir por mi dichoso miedo. Si de por sí me asustaba trabajar en algo serio, imaginaros cómo me intimidaba hacerlo a kilómetros de distancia de mi casa y encima en una lengua extranjera.

Una vez retorné de mi periplo, en vez de elegir trabajo; a través de la bolsa de empleo de la Universidad, como si de una mujer se tratase, una prestigiosa empresa de auditoría y consultoría, me eligió a mí. Allí trabajé desde 2006 unos tres años largos, hasta 2009.

Es a finales de 2006 cuando rompo con mi primera pareja, con la que llevaba saliendo desde principios de 2004, tras casi tres años de relación. La ruptura fue bastante limpia y de mutuo acuerdo. Ya se había agotado la relación así que ese hecho en sí no me hizo daño.

Lo que realmente me traumatizó fue cómo se degradó la relación con el tío de mi exnovia. Éste me echó en cara todos los errores que cometí en la relación y me generó tal sentimiento de culpabilidad que quise volver, sin éxito, a toda costa con ella para reparar el daño causado. Cuanto más intentaba acercarme a ella, más ansioso y deprimido me encontraba. Fui acumulando un gran resentimiento hacia él por sus reproches y hacia ella por no querer volver conmigo.

Aquello supuso la ruptura de la relación con mi compañero predilecto de juergas y por ende con el grueso del grupo de gente de la Universidad.

Desde entonces me diagnosticaron inicialmente un trastorno ansioso-depresivo y empecé un tratamiento con antidepresivos y benzodiacepinas. Con esta última sustancia progresivamente inicié un círculo vicioso: para aplacar mi creciente ansiedad las tomaba y al acabar teniendo tolerancia, cada vez necesitaba tomar una dosis mayor para calmarme. Una vez enganchado, cada vez que me faltaba mi dosis de benzodiacepinas me entraba una ansiedad tremenda que solo podía remediar tomándome otra más.

En lo laboral hacía lo que podía: por un lado era un trabajador competente al que las obligaciones le venían bien para evadirse. Por otro lado mi ansiedad no hacía más que aumentar, ya que era un trabajo con un alto nivel de estrés e incertidumbre: no tenía un sitio de trabajo fijo (pues tenía que trabajar en la sede de mis clientes), ni unas tareas fijas (ya que en cada cliente el tipo de trabajo a realizar era diferente), tampoco un horario estable que me permitiese hacer una rutina saludable, ni tampoco la certeza acerca de dónde iba a estar trabajando en los siguientes meses. También tenía un temor reverencial a meter la pata en mi trabajo y que descubriesen que realmente no estaba preparado para asumir responsabilidades tan grandes, ya que mis jefes vendían a los clientes mis servicios como los de un experto cualificadísimo en la materia cuando realmente yo no lo era.

Mi primer contacto con la cocaína se produce a finales del verano del año 2008, con 26 años, en las fiestas de un pueblo cercano al mío. Aún recuerdo cómo me sentí: poderoso, sociable, capaz, locuaz, ingenioso, encantador… casi toqué el cielo. Desde entonces supe que esa sustancia estaba hecha para mí. No empecé a abusar de ella entonces, pero aquel cartucho ya lo tenía guardado en la recámara.

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darkangel
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Re: Biografía y diario de un adicto

Mensaje por darkangel » 09 Nov 2014 18:02

Salida del trabajo en 2009 para preparar la oposición y primera crisis en 2011

Es en febrero de 2009 cuando decido dejar de trabajar en la consultora porque ya no aguantaba más. No forcé mi despido, simplemente pedí una excedencia renovable año a año con la excusa de que quería convertirme en un trabajador especializado y me quería formar en un área concreta. Casi paralelamente a esta decisión, en una noche de borrachera sórdida me enrollé en un garito con la que iba a ser mi segunda pareja. En un principio la caí mal, pero cuando charlamos un rato en su cama a la mañana siguiente decidimos vernos para conocernos un poco más.

No era una chica especialmente atractiva, pero su encanto latino, su sentido del humor y su gran inteligencia (ella era residente de Medicina) me dejaron prendado y poco a poco me fui enamorando de ella. Fue la primera relación en la que yo estaba realmente enamorado de mi pareja y creo que me entregué al máximo.

Como todos los inicios, éstos fueron bonitos. Conforme iba avanzando la relación, sin llegar a independizarme, yo ya pasaba más tiempo en casa de ella que en la de mis padres (es decir, vivía del cuento en los dos sitios).

En septiembre de 2009, buscando un trabajo más estable que el que tuve decidí (esta vez por mí mismo) empezar a preparar oposiciones sin saber que justo a partir de aquel año la oferta de empleo público se iba a recortar drásticamente.

Durante este periodo cabe destacar el abuso que hice de las benzodiazepinas dada la tensión a la que me sometía mi entonces pareja, bastante celosa y posesiva por cierto, pues en vez de apoyarme en el estudio de la oposición, me sometía constantemente a presión al interpretar mis retiros regulares al pueblo para estudiar como ocasiones que yo aprovechaba para serle infiel. También me reprochaba cualquier gesto afectuoso con mis amigos por hacerla sentir que les quería más a ellos que a ella.

La ruptura con esta segunda pareja sucedió en enero de 2010 y fue como la explosión de una olla express. Toda la presión y las recriminaciones que me había insuflado por su posesividad y sus celos enfermizos durante la preparación de la oposición explotaron en un brote enorme de violencia verbal y amenazas por mi parte que, intoxicado por benzodiacepinas, tuve contra ella. Aquello la amedrentó tanto que decidió no volver a tener contacto conmigo.
A mí me costó un ingreso hospitalario breve y mucho tiempo de auto recriminaciones pues me sentí culpable de haber sido tan violento y no haberla puesto límites mucho antes.

A partir de aquí comienzo una desintoxicación de las benzodiazepinas y mis consumos de cocaína se fueron haciendo más regulares conforme se iba acercando la fecha del examen de la oposición. Llegando incluso a consumir 2 gramos diarios durante el mes anterior a las pruebas finales para poder rendir más y abarcar todo el temario. Me había prometido no volver a consumir una vez hubiera terminado los exámenes.

Finalmente me presenté a los exámenes y los suspendí. Por supuesto incumplí mi promesa de dejar de consumir cocaína y con el pretexto de aliviar la frustración del suspenso en las oposiciones seguí consumiendo, esta vez uno o dos gramos a la semana. Lo hacía pasando interminables horas de ordenador en soledad jugando a videojuegos o también con la finalidad de acumular valor para enfrentarme a entrevistas de trabajo para reincorporarme al mercado laboral. La frustración que me producía que me rechazaran de las entrevistas hizo que consumiera aún más. En aquel momento estaba para hacer de todo menos para trabajar.

Por aquel entonces mi vida era absolutamente ingobernable, se me olvidó renovar mi excedencia en el trabajo y cualquier locura que se os pase por la cabeza la pude cometer perfectamente en aquel momento. Cada vez más aislado, más solo, mis episodios de agresividad en casa se hicieron insoportables para mis padres.

Fue a mediados de mayo de 2011 cuando posteé por primera vez en este foro y tuve conciencia de que tenía un problema.

viewtopic.php?f=5&t=3268

Por aquel entonces yo no concebía la adicción como una enfermedad. Lo veía más como un problema de enganche a las sustancias. Pensaba que una vez que te desenganchabas podías volver a ser el de antes y empezar de cero con las drogas de nuevo. Traté de dejarlo por mi cuenta infructuosamente durante unas seis o siete semanas y volví a caer de nuevo. En realidad nunca hice ningún esfuerzo por dejar la cocaína definitivamente, siempre andaba posponiendo tal decisión.
Imaginaos si mi mente estaba y está enferma que imaginaba que como el supuesto “fin del mundo de 2012” estaba por llegar eso haría que parase de consumir, o al menos que cambiasen las circunstancias.

Así las cosas, mi momento de máximo consumo se produce a finales del año 2011, con casi dos gramos diarios. Por esas fechas ya me había gastado casi todo el dinero que tenía ahorrado de mi anterior trabajo.
Tuve un último ataque de ira en casa destruyendo muebles y objetos y mi padre cuando se enteró de aquello decidió echarme de casa. Yo decidí que si salía de casa lo haría con los pies por delante y así, consumí cocaína y una cantidad enorme de pastillas con amoniaco para pasarlas al estómago. Tuvo que venir una ambulancia y la policía a reducirme. Para hacerse conmigo hicieron falta al menos cinco personas y me pincharon tantos calmantes que una vez me llevaron al hospital por ese episodio de manía estuve varios días con dificultades para caminar del dolor de tantos pinchazos. Fue la primera vez que toqué fondo.

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darkangel
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Re: Biografía y diario de un adicto

Mensaje por darkangel » 12 Nov 2014 09:47

Comienzo la recuperación (diciembre de 2011-octubre de 2012)

Tras salir del hospital me recomendaron darme de alta en la Unidad de Conductas Adictivas del hospital 12 de octubre de Madrid pero allí sólo fui a un par de citas. Decidí empezar tratamiento en el CAD de mi zona a principios de 2012, comenzando así mi recuperación y abstinencia. Yo seguía sin tener conciencia de que la adicción es una enfermedad y que para recuperarte de ella necesitas cambiar de actitudes. Yo seguía siendo el mismo, sólo que no consumía cocaína ni ninguna otra droga, pero cuando salía por ahí de fiesta bebía alcohol.
Estuve acudiendo allí unos seis meses y antes de que me dieran el alta, decidí terminar el tratamiento allí.

Fue a comienzos de 2012 cuando me apunté a un curso de Contabilidad Avanzada para actualizar mis conocimientos profesionales. Ese curso me mantuvo ocupado y con el ánimo estable hasta mediados de año. Nada más terminar el curso me surgió otra entrevista de trabajo y esta vez estuve muy cerca de que me admitieran, pero finalmente eligieron a otro. La frustración que me produjo aquello hizo que me volviera a intentar suicidar y me costó otro ingreso hospitalario.

Poco después, en mayo de 2012, esperando en la cola de la ITV se me ocurrió la feliz idea de que como ya estaba desenganchado, no pasaría nada por darme un pequeño homenaje de cocaína. Así pues, llamé a mi camello y la conversación la oyó la pareja del coche de al lado y me dijeron que ellos me la conseguirían a mejor precio. A cambio, ellos necesitaban clases particulares de matemáticas. Así que el trato inicialmente fue intercambiar clases por drogas (aunque finalmente no llegué a darles ninguna clase a mí me tuvieron como un perrito fiel pidiendo droga en su puerta durante una temporadita).

Lo que iba a ser un pequeño homenaje se convirtió en una recaída de entre unos quince días y un mes. Lo peor de todo era que como no tenía dinero con qué pagarme la coca, tuve que robarlo. Lo sustraje de los fondos de la Asociación Cultural de la que era tesorero (falsificando unas facturas), así como de la cuenta de un tío mío en la cual yo estaba autorizado.

El robo a la Asociación pasó desapercibido pero cuando mi tío vino a mi casa a pedirme explicaciones yo rompí a llorar y a pedirle disculpas y le expliqué que tenía un problema con las drogas. Fue tal el cargo de conciencia que tuve que en junio de 2012 intenté de nuevo suicidarme y estuve de nuevo ingresado en un hospital psiquiátrico.

Una vez salí del hospital la psiquiatra de mi centro de salud mental me recomendó a mí y a mis padres que asistiera a terapias en régimen ambulatorio a un centro privado del que ella tenía buenas referencias. Yo accedí sólo por complacer a mis padres con la condición de ingresar después de las vacaciones de verano.

Aquel verano hice por cuarta vez el Camino de Santiago (esta vez desde la frontera con Francia) y a mi regreso ingresé en el centro privado ambulatorio.

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Re: Biografía y diario de un adicto

Mensaje por Anonimo35 » 12 Feb 2015 13:45

Hola darkangel, he leido tu historia y se parece mucho a la mia, pero tu tienes más experiencia en intentos de recuperacion serios. Como lo llevas? cuando hablas sobre que al dejar las drogas te sentias el mismo, pero sin drogarte es como si yo mismo hablara. Me impacta cuando dices que tras seis meses de abstinencia eras el mismo, pero sin consumir.... es exactamente lo que siento yo, que no consumo, pero no mejoro, que tengo que aplicar cambios concretos en mi forma de vivir y eso es realmente una montaña. Veo que hace meses que no escribes, estás mejorando? que cambios han sido positivos en tu vida? has recaido? has ido a reuniones de AA o NA? crees que te sirve más una terapia de otro tipo? perdona si te agobian tantas preguntas, pero estoy bastante perdido y no me fio de mi criterio. Lo unico que he conseguido de momento es no consumir por un tiempo.
Muchos aninmos, un abrazo.

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Re: Biografía y diario de un adicto

Mensaje por darkangel » 17 May 2016 05:56

Hola Anonimo. Responderte sería adelantarme unos cuantos capítulos en mi biografía como adicto. Aún así lo haré intentando no revelar acontecimientos posteriores: desde que ingresé en octubre de 2012 en un centro ambulatorio estoy en recuperación. Llevo casi tres años y medio limpio aunque tuve una pequeña recaída cuando llevaba algo más de dos años limpio. Todo eso ya lo contaré con más detalles más adelante.

Desde entonces sigo el programa de los 12 Pasos y he pasado por un centro ambulatorio. Los ultimos 18 meses (tras la recaída) pasé por una comunidad terapéutica internado. Actualmente estoy viviendo lejos de mi ciudad en unos pisos de reinserción. En definitiva, mi vida ha cambiado radicalmente.

Yo no soy terapeuta y no te sabría decir qué método es mejor. La único que conozco como paciente es el método Minessota (que si no me equivoco combina la terapia cognitivo coductual con el programa de los 12 Pasos) y las reuniones de NA en la calle.

Después de todo este tiempo puedo decir que aunque sigo siendo el mismo y mi enfermedad sigue ahí, unos días dándome más guerra y otros menos, he cambiado física, mental y espiritualmente; y con ello la forma de ver el mundo y de relacionarme con este. Sólo a partir de ahora empiezo a creer que hay luz al final del túnel en el que llevo metido desde que caí enfermo.

Sería dificil explicar racionalmente el secreto de todo este proceso ya que este programa se basa más en la fe que en la razón y su naturaleza es sobre todo espiritual (ojo, no confundir con religiosa) y no racional.

En mi caso te diría que no es necesario haber tocado fondo para poder recuperarse ya que la recuperación es para quien la quiere y no para quien la necesita, y realmente no llegamos hasta el fondo hasta que la enfermedad hace que nos matemos. A mí me está ayudando a salir de todo esto realizar cambios en los tres planos (físico, mental y espiritual) e involucrarme con fe en el programa, a fin de llenar ese vacío existencial que en su día intentamos llenar con las drogas y que queda de nuevo descubierto cuando interrumpimos su consumo. Todo esto pasa por incorporar rutinas en las tres citadas esferas que van desde una vida estructurada y libre de todo tipo de sustancias, pasando por un apoyo emocional que puedes encontrar en los grupos de terapia, de NA, en un padrino o en una red social de amigos y familiares que no consuman, y sin olvidar alimentarnos espiritualmente gracias a prácticas como la oración, la meditación y la práctica de los Pasos.

El cambio no se prodce instantáneamente y hay que ser constante y perseverante en esta lucha. Pero conforme va pasando el tiempo, si haces las cosas mínimamente bien, cada vez son más los alicientes que tiene una vida en recuperación y menos nos merece la pena volver a la adicción activa.

Por último, perdona la demora en mi respuesta, ya que hasta hace bien poco no he podido acceder a internet por estar internado y, sobre todo: lleves el tiempo que lleves limpio, la distancia que te separa de la adicción activa es la misma: la primera dosis. Por eso, aunque no por mucho repetirlo sea menos cierto, esto es una lucha diaria en la que la complacencia y la soberbia son nuestros peores enemigos puesto que nos hacen creer que no estamos tan enfermos y que no necesitamos la ayuda de nadie para recuperarnos. Recuerda que solos no podemos. Sin ayuda estamos perdidos.

Espero no haberme ido por las ramas y haberte sido de utilidad. Este hilo está abierto para tí, para aportarte mi escasísima experiencia vital como adicto en recuperación y para que compartais la vuestra.

Un saludo Anonimo.

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GaditanoG
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Re: Biografía y diario de un adicto

Mensaje por GaditanoG » 12 Jun 2018 17:29

Hola Darkangel, espero que estés mejor, veo que si. Un saludo

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