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Guía Progenitores - Ayuda

¡No se deje arrastrar por el pánico! Y no se culpe. Ahora lo importante es mantener la calma, descubrir lo que está sucediendo y obtener la ayuda que necesita para detenerlo. El uso de las drogas es una conducta que puede prevenirse. La drogadicción es una enfermedad que tiene tratamiento. Y tal como sucede con otras muchas enfermedades, cuanto antes se la detecta y se le hace frente, antes empieza el enfermo a ponerse bien.

¿Qué es lo que hay que buscar?

Los jóvenes toman drogas por muchas razones, relacionadas con el modo en que se sienten, cómo les va con los demás y cómo viven. No hay un factor único que determine quién tomará drogas y quién no lo hará, pero puede vigilar estas cosas:

  • Malas calificaciones o bajo rendimiento escolar.
  • Conducta agresiva y rebelde.
  • Una influencia excesiva de sus compañeros.
  • Falta de apoyo y guía de los padres.
  • Problemas en la aceptación de normas.
  • Pobre concepto de sí mismo.
  • Constante necesidad de experimentar sensaciones nuevas.

Mantener la alerta ante los indicios de que un joven toma drogas o alcohol requiere una capacidad perceptiva aguda. A veces, es difícil diferenciar entre la conducta adolescente normal y la que está provocada por las drogas. Sus cambios en el estilo de peinarse y de vestirse, o el uso de jergas lingüísticas, por ejemplo, a usted le pueden descentrar, pero constituyen algo normal en los adolescentes que tratan de averiguar quiénes son. Por otra parte, los cambios extremos, o los que duran más de unos días, pueden ser la señal del uso de drogas.

Medite las siguientes preguntas

  • ¿Su hijo parece encerrado en sí mismo, deprimido, fatigado y descuida su aseo personal?
  • ¿Se ha vuelto hostil y poco cooperador?
  • ¿Se ha deteriorado la relación de su hijo con los demás integrantes de la familia?
  • ¿Tiene nuevos amigos que usted desconoce?
  • ¿Ha perdido el interés por su aspecto y se ha deteriorado su higiene personal?
  • ¿Ha perdido interés por sus aficiones, deportes y actividades favoritas?
  • ¿Han cambiado sus pautas de sueño y de alimentación?
  • ¿Se gasta enseguida su dinero?

¿Qué hacer?

Las respuestas afirmativas a las preguntas anteriores podrían indicar que toma alcohol u otras drogas. Sin embargo, esos signos se pueden aplicar también a un joven que no toma drogas pero puede tener otros problemas en la escuela o en la familia. En caso de duda, busque ayuda. Su médico de cabecera, o la clínica que le corresponda, deberían hacerle un examen, para descartar enfermedades o cualquier otro problema físico.

Compruebe la existencia de los signos y la parafernalia unidos a las drogas. La posesión de elementos comunes al uso, como pipas, papel de fumar, frasquitos de medicinas, polvos blancos y encendedores de gas podrían ser la señal de que su hijo toma drogas.

Incluso cuando los signos son evidentes, lo que habitualmente se produce cuando el joven las toma desde hace algún tiempo, a veces los padres no quieren admitir que su hijo pueda tener algún problema. La cólera, el resentimiento, la culpa y el sentimiento de que han fracasado como padres son algunas de las reacciones comunes.

Si su hijo toma drogas, es importante que evite culparse a sí mismo del problema y que obtenga la ayuda necesaria para que deje de hacerlo.
Si se enfrenta al problema con prontitud, hay muchas posibilidades de que pueda ayudarle.
No se enfrente nunca a un hijo sometido en ese momento a la influencia del alcohol o las drogas. Espere a que esté sobrio. Después, analice con él sus sospechas con calma y objetividad. No es fácil. Si necesita tranquilizarse, dé primero un paseo. Si es necesario, solicite la ayuda de otros integrantes de la familia.

Hable con sus hijos sobre las drogas y establezca las normas familiares. Es extremadamente importante que el mandato de "no a las drogas" quede establecido claramente, comprobando que lo ha comunicado claramente a sus hijos. Encontrará más información sobre el establecimiento de las normas y la manera de exigir su cumplimiento en la sección de este sitio titulada Normas y Valores.

Ante una violación de las reglas, imponga y mantenga las normas disciplinarias decididas por la familia. No ceda ante la promesa de su hijo de que no volverá a hacerlo.

Ante el tema del uso de drogas y alcohol, muchos jóvenes mienten (lo mismo que muchos adultos). Si cree que su hijo no es sincero y las evidencias son poderosas, quizás convenga que lo evalúe un profesional de la medicina experto en la diagnosis de adolescentes con problemas relacionados con el alcohol y las drogas. Si decide abordar este camino, recuerde que lo que intenta hacer es ayudar a su hijo. La visita al médico no debe parecer una amenaza o un castigo.

Si su hijo ha desarrollado pautas de uso de drogas, o incluso ha llegado al punto del abuso de ellas, probablemente usted necesitará ayuda para intervenir. Si no conoce los programas de tratamiento de la drogadicción del área en donde reside, hable con su médico, con la clínica que le corresponde, con las instituciones locales o estatales encargadas del tema o con una sociedad local de salud mental, para encontrar referencia. En su distrito escolar probablemente habrá un coordinador o consejero de temas de drogadicción que también podrá informarle sobre programas de tratamiento. O consulte nuestras páginas de direcciones de Centros de Atención a las Drogodependencias en España. Otra fuente de información son los padres cuyos hijos se han sometido a esos programas. En estos últimos encontrará algo más, le ayudarán a hacer frente a sus sentimientos y a pasar por todo el proceso manteniendo la cordura.

Fuente: A Parent's Guide to Prevention, U.S. Department of Education.

Evite

  • Desesperarse. No todos los que se inician en el consumo de drogas se convierten en consumidores habituales.
  • Culparle, ni 'echarle en cara' todo lo que usted ha hecho por él.
  • Convertirse en perseguidor, obsesionado por seguir sus pasos.
  • La crítica continuada y violenta de su comportamiento.
  • Utilizar el castigo como único recurso para evitar que continue consumiendo.
  • Acosarle continuamente con preguntas, sospechas, acusaciones, etc. pues con ello sólo conseguirá que se aleje de usted cada vez más.
  • Desentenderse de él no prestándole atención.

Procure

  • Dialogar con su hijo analizando las circunstancias que le llevaron al consumo.
  • Favorecer el acercamiento de su hijo hacia usted, comportándose de manera que su hijo vea en usted alguien a quien recurrir en solicitud de ayuda, y no alguien del que hay que huir por temor al castigo.
  • Mostrarle su afecto por lo que él, independientemente de lo que haga.
  • Reflexionar sobre lo que puede hacer por su hijo. Intente dedicarle más tiempo y prestarle algo más de atención.
  • Entender que está ante un ser humano que tiene problemas y no ante 'un problema'.
  • Transmitirle que cree en su capacidad para dejar las drogas.
  • Mostrarse siempre de acuerdo con su pareja respecto al consumo de drogas. El mensaje no puede ser ambivalente.

© Texto: Guía para padres preocupados por las drogas. Comisionado para la Droga. Junta de Andalucía, 1995.

...Y siempre, recuerde:

Averigüe más

  1. ¿Tiene conocimientos acerca de la realidad del alcohol y las demás drogas y sus efectos en los niños y los adultos?
  2. ¿Es consciente de aquellas situaciones en las cuales la juventud consume alcohol y otras drogas en su comunidad?
  3. ¿Sabía que existen estrategias en materia de prevención que se pueden utilizar en el hogar?
  4. ¿Ha creado reglas familiares comprensibles para sus niños relacionadas con el consumo de alcohol y las demás drogas?
  5. ¿Entienden los hijos cuáles serían las consecuencias por el consumo de las mismas?

Actúe

  1. Aprenda a identificar los síntomas y efectos del abuso del alcohol y las demás drogas.
  2. Practique los '10 pasos para ayudar a su hijo a decir NO a las drogas'.
  3. Unase con otros padres de familia para crear ambientes en su barrio, escuela y comunidad que se hallen alejados del alcohol y las demás drogas.
  4. Cumpla el compromiso que tiene con sus hijos de brindarles algún tiempo para estar con ellos, al ofrecerse como voluntario en sus actividades o al trabajar con ellos en proyectos especiales.

© Texto: De la toma de conciencia a la acción. Lo que puedes hacer en tu comunidad respecto al uso indebido de drogas. EDEX Kolektiboa. Bilbao, 1993.

Las siguientes páginas de esta sección "Los padres ante las drogas" han sido traducidas y adaptadas al español para el IEA, con permiso de los autores del original inglés ("Drug-Free Resource Net. Partnership for a Drug-free America") propiedad de "Partnership for a Drug-free America", de los EE.UU.