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El inicio temprano del consumo de alcohol predispone a la adicción en la edad adulta

Beber alcohol en la pubertad es más peligroso de lo que la sociedad percibe. Es mucho más dañino para el cerebro adolescente que para uno adulto ya que el órgano se encuentra en pleno cambio

América Valenzuela | Fuente original: elmundo.es | 07/07/2006 00:00:00 GMT

imagenBeber alcohol en la pubertad es más peligroso de lo que la sociedad percibe. Considerado casi un "rito iniciático" propio de la rebeldía de esta etapa de la vida, el alcohol es mucho más dañino para el cerebro adolescente que para uno adulto ya que el órgano se encuentra en pleno cambio. Es durante esa edad cuando una persona empieza a desarrollar las capacidades que le permitirán defenderse de una posible futura adicción.

Acaba de ser publicada por la revista "Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine" una investigación epidemiológica que arroja cifras alarmantes. De los 42.093 adultos que tuvieron en cuenta para el estudio los investigadores del Instituto Estadounidense de Abuso de Alcohol y Alcoholismo (NIAAA), el 47% de los que se iniciaron en el consumo de alcohol antes de los 14 años se volvieron dependientes de esta sustancia en algún momento de su vida adulta. En cambio, sólo cayeron en el alcoholismo un 9% de los que empezaron a beber tras los 21 años.

El alto porcentaje de alcohólicos adultos entre las personas que comenzaron a beber antes de los 14 años se deriva probablemente, de acuerdo con lo explicado por los investigadores, de la dificultad que padecen, como consecuencia del uso de alcohol en la adolescencia, a la hora de ejecutar el tipo de procesos neurológicos que pueden evitar que caiga en la adicción, como el control de impulsos y la motivación. Son estas habilidades las que permiten a un individuo afrontar las frustraciones, saber "decir no" o frenar el consumo en un momento determinado. Además, desde el punto de vista psicológico, el joven bebedor no aprende a desarrollar sus habilidades sociales sin la influencia del alcohol.

Estudios previos con ratas adolescentes han demostrado que tras una borrachera las zonas del cerebro que más daño sufrían eran el hipotálamo y el córtex prefrontal, ambas relacionadas con el circuito de recompensa. En cuanto al cerebro humano aún no hay pruebas de que anatómicamente suceda lo mismo, pero todo apunta a que así es.

Buscar, probar y explorar

El doctor Aaron White, del departamento de Psiquiatría de la Universidad de Duke y uno de los autores de este estudio, señala que las evidencias proporcionadas por los últimos estudios sobre los efectos del alcohol en el cerebro adolescente ponen al descubierto una "urgencia". Asegura que "estamos en el mismo punto que cuando nos dimos cuenta de lo negativo que era beber alcohol estando embarazada".

El español Gabriel Rubio, coordinador del Programa de Alcoholismo de los Servicios de Salud Mental del Distrito de Retiro (Madrid), ha explicado a elmundo.es que "los clínicos siempre decimos que el consumo de drogas durante la adolescencia produce un "parón" en el proceso de maduración".

"Durante la adolescencia estamos diseñados para buscar, probar, explorar... Y hacerlo está muy bien recompensado por el cerebro, que tiene más cantidad de receptores dopaminérgicos [relacionados con la satisfacción y el placer] que uno adulto". El inconveniente es que, precisamente por tener un alto número de estos receptores los jóvenes son más sensibles "a engancharse antes" al alcohol.

Lagunas de memoria

Los jóvenes también sufren más a menudo que los adultos los denominados "blackouts", que son las populares lagunas de memoria que impiden recordar ciertos momentos transcurridos durante la borrachera. Estudios en ratas han concluido que esta pérdida de memoria se extiende a la edad adulta.

Cuando bebemos mucho alcohol se ve afectado el proceso de memorización. Éste consiste en fijar la atención, luego "guardar en un baúl" esta información, para luego poder recuperarla, es decir, recordarla. "Si estás intoxicado pierdes la capacidad de prestar atención y el proceso de fijación de la información se ve alterado", indica el doctor Rubio.

Hasta hace poco tiempo se creía que las lagunas de memoria se producían sobre todo entre las personas con un alcoholismo avanzado. Pero no es así. De hecho, entre los jóvenes se produce cada vez con más frecuencia por dos razones muy simples: beben más (aguantan más antes de quedarse amodorrados lo suficiente como para detener el consumo) e ingieren mucho más volumen de alcohol en mucho menos tiempo en comparación con un adulto. "El patrón de consumo de los jóvenes favorece el 'blackout'", concluye el experto.

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