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Sin tabaquismo, la incidencia de la artritis reumatoide disminuiría en un 30%

El tabaco es uno de los pocos factores que ha demostrado influir en el desarrollo de la artritis reumatoide y, de hecho, si todo el mundo dejara de fumar, probablemente la incidencia de artritis reumatoide podría bajar en un 30 por ciento, según han asegurado desde la Sociedad Española de Reumatología (SER).

EUROPA PRESS | Fuente original: infosalus.com | 18/04/2017 13:44:16 GMT

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Nota: artículo original publicado en http://www.infosalus.com

El tabaco es uno de los pocos factores que ha demostrado influir en el desarrollo de la artritis reumatoide y, de hecho, si todo el mundo dejara de fumar, probablemente la incidencia de artritis reumatoide podría bajar en un 30 por ciento, según han asegurado desde la Sociedad Española de Reumatología (SER).

Abandonar este hábito es uno de los consejos que se han incluido en la guía 'Aprendiendo a convivir con la artritis reumatoide', un manual elaborado por esta sociedad científica para pacientes donde se recogen aspectos sobre diagnóstico, tratamiento, manejo de la enfermedad, consejos y recursos de utilidad, realizada con el apoyo del Grupo de Trabajo de la Guía de Práctica Clínica para el manejo de la Artritis Reumatoide (GUIPCAR).

"Se trata de un documento riguroso, veraz y que va a evitar que los pacientes vayan a buscar información en fuentes que no son tan fiables", ha explicado el reumatólogo del Hospital Universitario La Paz de Madrid, Alejandro Balsa.

Entre las recomendaciones se insiste en la importancia de dormir lo suficiente, comer de forma saludable y hacer ejercicio físico moderado, pues reduce el dolor y mejora la funcionalidad y flexibilidad.

Margen de mejora

En esta línea, es importante que el paciente reconozca los síntomas de la enfermedad, ya que hay un amplio margen de mejora, pues "el tiempo desde que empiezan los síntomas y hasta que se diagnostica podría estar entre 7 y 8 meses, y hasta que se pone el tratamiento por primera vez -en el peor de los casos- podría tardar hasta un año", según el especialista.

"Quizás lo que más falle en la actualidad es la educación sanitaria que hace que el paciente no reconozca esos síntomas o que no sean valorados por lo que esa primera parte del retraso en el diagnóstico es mayor de lo que sería deseable", ha subrayado el doctor.

Sin embargo, Balsa ha insistido en la evolución y los "enormes" cambios que ha experimentado la enfermedad durante los últimos 20 años, no solo en la parte de los tratamientos sino también en la monitorización, valoración, imagen, marcadores, etc. "Es una de las enfermedades en las que probablemente más y mejor se está avanzando", ha concluido.

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