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Alcohol a temprana edad

La dependencia de las bebidas alcohólicas puede iniciarse en la primera juventud. Es imperante atacar el problema en cuanto se detecta. Ricardo Montiel, pediatra especializado en medicina del adolescente en el Centro Médico Docente La Trinidad, explica que los dos mantras de supervivencia emocional como la pertenencia y la popularidad por las que pasa un adolescente, específicamente entre los 14 a 17 años, los puede llevar al consumo de alcohol.

Fuente original: eluniversal.com | 23/11/2017 16:27:22 GMT

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Durante la adolescencia, los jóvenes experimentan una serie de cambios físicos y psicológicos que hacen de esta etapa un periodo de inestabilidad donde los adolescentes tratan de autodefinirse y buscar su rol en la sociedad. Esta situación los convierte en uno de los sectores más vulnerables –con los grandes riesgos que esto implica– ante la ingesta abusiva de alcohol, ya que esta sustancia está muy relacionada con el ocio recreativo y la socialización.

Ricardo Montiel, pediatra especializado en medicina del adolescente en el Centro Médico Docente La Trinidad, explica que los dos mantras de supervivencia emocional como la pertenencia y la popularidad por las que pasa un adolescente, específicamente entre los 14 a 17 años, los puede llevar al consumo de alcohol.

“Para los jóvenes de hoy es indispensable formar parte de ese grupo popular que no puede faltar en toda reunión social significativa, donde los requisitos elementales suelen ser la ingesta de bebidas alcohólicas y otras sustancias menos legales”, detalla el especialista.

Sin embargo, para otros jóvenes significa el falso atractivo de entrar en el mundo de los adultos y romper con las pautas que marcan el universo de la niñez. 

“Tomar para sentirse más grande o más maduro sigue siendo una justificación más del consumo de esta droga legal”, indica Montiel.

En esta misma línea, el galeno expone que los adultos significativos (entiéndase los padres) juegan un rol importante a la hora de identificar el por qué del consumo precoz entre los adolescentes.

“La combinación de la mal llamada  cultura etílica, es decir la necesidad de enseñar a tomar en casa bajo la supervisión parental a fin de preparar a su progenie para ser del grupo de los populares;  el rol que proyectamos en casa del alcohol como el ansiolítico casero perfecto y el lugar que le damos como el lubricante social en fiestas cuando apenas son preadolescentes de 11 y 12 años de edad; son factores que influyen en la ingesta de alcohol de los jóvenes hoy día”, afirma Montiel.

Además asegura que la promoción de bebidas alcohólicas en los medios publicitarios influye en la decisión que toman los adolescentes para beber, “se ha comprobado que el mensaje de los medios que sustenta la ecuación de “grupo más alcohol es igual a diversión”, es especialmente influyente y poderoso entre los adolescentes. 

El alcohol es particularmente perjudicial en la adolescencia porque, fisiológicamente, estos jóvenes se encuentran todavía experimentando cambios en su desarrollo. La ingesta de alcohol, les produce un impacto directo e inmediato en su sistema nervioso central. Estos, a su vez, se traducen en trastornos del aprendizaje y fallos en la memoria que afectarán a la vida académica del adolescente y producirán alteraciones en la conducta del menor que puede llevarlo a tomar decisiones y a tener conductas riesgosas enfrentándose a situaciones de peligro tales como peleas, agresiones sexuales o violaciones, accidentes automovilísticos, entre otros.

La cifra

12 años es la edad de iniciación del alcohol en algunos sectores de la sociedad, según ha detectado el médico de adolescentes Ricardo Montiel, a pesar que la edad legal para poder consumir son 18 años.

El tratamiento

Mientras más pronto, mejor. Es importante iniciar el tratamiento tan pronto se detecte que hay un problema con la ingesta de alcohol. La psiquiatra Elena Alcázar explica que dependerá de las necesidades médicas, psicológicas y sociales de cada adolescente. Sin embargo, sugiere que todo tratamiento debe incluir la motivación a abandonar el consumo perjudicial o a tratar la adicción.

Motivarlos siempre. “Hay que trabajar en la motivación al cambio, ayudar al adolescente a construir su posibilidad de rechazar las bebidas alcohólicas y a lidiar con las circunstancias que lo disparan o propician. Lo más importante es apoyarlo para que haga actividades gratificadoras y divertidas, deportivas y culturales, que no tengan que ver con el consumo y que faciliten buenas relaciones interpersonales”, detalla Elena Alcázar.

Sí se puede. La psiquiatra agrega que el apoyo familiar, de la escuela y de la comunidad en el tratamiento es fundamental para su éxito: “La familia debe fortalecer las relaciones mejorando la comunicación. Los compañeros, profesores y otros adultos pueden ofrecer su orientación cuando detecten a un adolescente en riesgo de un consumo perjudicial de alcohol y animarlos a que acepten que necesitan ayuda”. 

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