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Consumo de éxtasis y daño cerebral. ¿Realidad o deseo del investigador?

Livers, M. | Febrero 2007

Una serie de investigaciones que sugieren que el MDMA puede provocar trastornos en el sistema serotonérgico capaces de crear deterioro de las funciones cognitivas y pérdida de memoria han suscitado una notable preocupación en la opinión pública de diversos países en los que el consumo recreativo de la droga alcanza una prevalencia relativamente elevada entre la población juvenil. En este artículo, en el que se realiza una revisión de los estudios que han llevado a la formulación de dichas conclusiones, el autor pone en cuestión el rigor científico de las afirmaciones que atribuyen daños cerebrales irreversibles al consumo recreativo de éxtasis, y se pregunta si su planteamiento no responde, en realidad, al deseo de la comunidad científica y los responsables políticos de utilizar estos argumentos como medida de prevención frente al consumo de éxtasis por parte de los jóvenes. La revisión de la literatura realizada por el autor de este artículo revela numerosas razones que impiden inferir conclusiones claras sobre la existencia de una relación causal entre los daños cerebrales o el deterioro de las funciones cognitivas y el consumo recreativo de éxtasis. Una primera razón es que no se ha podido determinar con exactitud si la neurotoxicidad y los déficit s cognitivos atribuidos al consumo de éxtasis están realmente relacionados entre sí, y tampoco si se trata de efectos reversibles o permanentes.

Por una parte, las técnicas empleadas para medir la densidad de transportadores de serotonina, cuya reducción confirmaría la neurotoxicidad de la droga, han sido ampliamente criticadas. Por otra parte, estudios con primates no han revelado relación entre la reducción de dichos transportadores y la pérdida de memoria. Asimismo, la utilización en humanos de la flenfluramina, una sustancia empleada en dietas de adelgazamiento durante décadas, que tiene los mismos efectos que el MDMA sobre el sistema serotonérgico en animales de laboratorio no ha revelado signos de ningún déficit cognitivo asociado. Por último, los estudios realizados con consumidores recientes y exconsumidores de éxtasis apuntan a la posibilidad de que la neurotoxicidad causada por la droga sea reversible, como también lo podría ser la disfunción cognitiva asociada a ella.

Por otra parte, las investigaciones realizadas adolecen generalmente de problemas metodológicos para aislar la influencia de factores distintos al consumo de éxtasis que podrían estar contribuyendo al deterioro cognitivo y las psicopatologías observadas en los consumidores recreativos de esta droga. Uno de los factores de confusión más importantes en este caso es la utilización de otras sustancias, especialmente el cannabis, cuyo consumo abusivo se ha solido relacionar también con problemas de memoria y otras disfunciones cognitivas. Las investigaciones que han tratado de aislar la influencia de este factor han obtenido resultados en ambos sentidos: unas indican que los efectos del éxtasis son independientes del consumo de cannabis, y otras, en cambio, que dichos efectos desaparecen o dejan de ser significativos una vez controlado el consumo de marihuana. La existencia de daños cerebrales o disfunciones cognitivas anteriores al consumo de éxtasis es otro de los factores que las investigaciones realizadas no han podido descartar.

Existe la posibilidad de que los consumidores recreativos de éxtasis se distingan de los individuos utilizados en los grupos de control por padecer patologías o disfunciones previas al consumo de la droga, característica que, al mismo tiempo, explicaría su predisposición al propio consumo de drogas.

Éstas y otras limitaciones, junto con los resultados contradictorios obtenidos por las distintas investigaciones llevadas a cabo impiden, según el autor, realizar ninguna inferencia sobre la relación entre el consumo de éxtasis y la aparición de daños cerebrales o de deterioro cognitivo. Sin embargo, recuerda, a menudo se afirma lo contrario en los medios de comunicación y, lo que resulta más preocupante, desde ámbitos académicos también se ha promulgado la idea de que el éxtasis causa daño cerebral, utilizándolo como argumento preventivo, lo que indica más buena voluntad que rigor científico. Para el autor, la publicación en la prestigiosa revista Science de un artículo de Ricaurte y colaboradores en el que se defendía la neurotoxicidad del MDMA en primates, y su posterior retirada debido a irregularidades metodológicas –la sustancia que se les estaba suministrando a los animales era en realidad metanfetamina y no éxtasis– resulta, en este sentido, una anécdota muy reveladora. En su opinión, la precipitación con que los editores de la revista publicaron el artículo indica un excesivo deseo por parte de la comunidad científica y de los responsables políticos de demostrar que existen razones científicas para reprobar el consumo de éxtasis.

Sin embargo, tal y como pone de manifiesto la literatura sobre prevención de drogas, la utilización de razones aparentemente científicas para crear alarma social sirve únicamente para desacreditar las fuentes de información y a aquellas autoridades que las difunden, por lo que las afirmaciones sobre la neurotoxicidad del éxtasis y el posible deterioro cognitivo asociado a su consumo deberían ser cuidadosamente probadas antes de ser empleadas como mensajes preventivos.
Nota: Este artículo se enmarca en la sección de Opiniones de lasDrogas.info, cuyo objetivo, como su nombre indica, es promover las opiniones o discursos y participación de los profesionales y personas afectadas o interesadas en el ámbito de las drogas. El colectivo editor de lasDrogas.info no se hace responsable ni del contenido ni de la forma de los artículos publicados en esta sección.