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La promoción de la salud en la Universidad: Más que una asignatura

Amando Vega Fuente | Enero 2009

La universidad, además de responsabilidades culturales, docentes e investigadoras, tiene una indeclinable responsabilidad social. Y de acuerdo con la promoción de la salud debe contribuir al pleno desarrollo de las personas y la construcción de una sociedad más justa y saludable. El interés por lo académico debe estar unido a la preocupación tanto por el bienestar de los miembros de la comunidad universitaria como por el compromiso por una sociedad más justa.  La universidad, sin embargo, no suele  estar muy pendiente del bienestar  de la gente, absorbida como está por  su propia estructura y organización y, en estos momentos,  por la calidad de su trabajo  y por el impacto académico, que no social, de sus productos.  No es  de extrañar el gran porcentaje de estudiantes que  no acaban sus estudios, sin olvidar a los que terminan la carrera sin poder ejercerla.

El proceso renovador de las  universidades, sin embargo, quedaría muy limitado si no se tiene en cuenta la promoción de la salud.  La meta no es otra que conseguir el mejor desarrollo posible  de las personas que estudian, enseñan, investigan o trabajan en ellas. Los resultados se verán, no sólo en el bienestar de los miembros de la comunidad universitaria y su formación personal y profesional, sino que también servirá de referencia a otras instituciones. Al mismo tiempo, la universidad  aporta  profesionales comprometidos con la salud y el bienestar de las personas. La promoción de la salud pretende no sólo estimular los modos de vida saludable sino también cambiar las condiciones sociales, económicas y ambientales determinantes de la salud. La promoción de la salud es una estrategia práctica para alcanzar mayor equidad en la salud, tarea de la que no puede desentenderse la universidad.

De todas formas,  inquietudes no faltan, como se pude ver  en el trabajo publicado bajo el título Promoción de la salud en la universidad (Rosales,  González, coord., 2008). Este trabajo colectivo ofrece una serie de reflexiones aportadas por unos profesionales  con larga experiencia en el campo universitario y amplio compromiso con diferentes cuestiones relacionadas con la mejora de la universidad.  Se analizan aquí aspectos como los servicios de apoyo, los programas específicos de salud, la orientación personal,
académica y profesional, las relaciones profesor/alumno, la tutoría docente, la utilización funcional de recursos, espacios y tiempos, la formación pedagógica y las condiciones de trabajo del profesor, la prevención y tratamiento de problemas específicos como la drogodependencia o la integración de alumnos con discapacidad.

Importa, por esto, que la universidad, generadora de conocimientos y de sociedades, asuma su responsabilidad ante la salud y  se comprometerse en una política de promoción de la salud.  El marco no debiera  ser otro que el de la universidad saludable  que propicia el desarrollo humano y mejora la calidad de vida de quienes allí estudian o trabajan,  e influye en  los entornos laborales y sociales. Su compromiso se une al de otras instituciones en el esfuerzo de conseguir una sociedad más justa y saludable.

No basta con desarrollar actividades individuales y grupales dirigidas a promocionar la salud de las personas que forman la comunidad universitaria.  Habrá que comprometerse con el desarrollo de un entorno universitario físico y psicosocial saludable, la incorporación de la promoción de la salud en los currículos y en la investigación universitaria, la oferta de servicios universitarios relacionados con la promoción de la salud y la mejora de la información, coordinación y  la participación.

Urge un compromiso de la institución universitaria en su conjunto con un proyecto bien definido, donde se delimite su responsabilidad y se concreten sus planes de actuación tanto en la investigación y en la docencia como en la atención a los miembros de la comunidad universitaria, sin olvidar el compromiso que tiene con la sociedad en general.

Los derechos de las personas a la educación, a la salud, al bienestar, son razones más que suficientes para que el sistema universitario y todos sus miembros asuman su responsabilidad  ante la promoción de la salud.  Lo expresa con claridad la Declaración  de Londres (2007):

La educación superior debería jugar un papel esencial en la promoción de la cohesión social, en la reducción de las desigualdades y en la elevación del nivel del conocimiento, destrezas y competencias en el seno de la sociedad. Las políticas de educación superior deberían enfocarse a maximizar el potencial de las personas en cuanto a su desarrollo personal y su contribución a una sociedad sostenible, democrática y basada en el conocimiento

Conviene recordar con Freire que toda política académica refleja posiciones políticas e ideológicas, que no hay política académica neutra. Los que se declaran neutros son aquéllos que promueven, por ejemplo, una política académica elitista, que orienta el trabajo de la docencia y la investigación sobre la base de una política de élite, excluyente, que converge obviamente con la política más amplia de sectores sociales elitistas y que obedece a una actitud del poder de las clases dominantes. Por esto, el compromiso de la universidad con la promoción de la salud  tendrá sentido en la medida que asuma con Freire (1997: 53) que:

todo proyecto pedagógico es político y se encuentra empapado de ideología... La discusión fundamental es política. Tiene que ver con qué contenidos enseñar, a quién, en favor de qué, de quien, contra qué, contra quién, cómo enseñar.

Este planteamiento ambicioso de la universidad saludable permite potenciar el desarrollo personal y social de los miembros de la comunidad universitaria y reforzar  su contribución a una sociedad más humana y más justa, aspectos contemplados por la dimensión social del proceso de Bolonia.

Firmado: Amando Vega, Profesor de la Universidad del País Vasco

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

COMUNICADO DE LONDRES (2007); Hacia el Espacio Europeo de Educación Superior: respondiendo a los retos de un mundo globalizado. http://www.usal.es/~ofeees/DOCUMENTOS_INTERES/2007-comunicado-londres.pdf
FREIRE, P. (1997),  La educación en la ciudad. México: Siglo XXI Editores.
ROSALES, C. Y OTROS (2008). Promoción de la salud en la universidad Santiago de Compostela, Tórculo Edicións.
VEGA, A. (2008),  "Promoción de la Salud en la Universidad: reto europeo para el siglo XXI". Revista A Tu Salud, Año XVI. Nº 62,  Junio,  2008,  pp.  18-24.

Amando Vega Fuente

Catedrático jubilado de Educación Especial de la Universidad del País Vasco. Su experiencia de trabajo con poblaciones marginadas (zona minera, barrios marginales, centro de Protección de Menores) le llevó a dedicarse a las cuestiones educativas relacionadas con la exclusión, la discapacidad, la salud y las drogas. Su posterior dedicación a la docencia e investigación en el mundo universitario se refleja en su diferentes artículos y libros.

Nota: Este artículo se enmarca en la sección de Opiniones de lasDrogas.info, cuyo objetivo, como su nombre indica, es promover las opiniones o discursos y participación de los profesionales y personas afectadas o interesadas en el ámbito de las drogas. El colectivo editor de lasDrogas.info no se hace responsable ni del contenido ni de la forma de los artículos publicados en esta sección.