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Los medicamentos también son drogas

Amando Vega Fuente | Julio 2014

La reciente publicación del Informe Europeo sobre Drogas (EMCDDA, 2014) alerta de un viejo problema, el consumo abusivo de los medicamentos, al tener hoy una presencia cada vez mayor en el mercado de drogas. Lo que, por otra parte, nada tiene de extraño cuando desde hace tiempo el medicamento se ha utilizado como recurso fácil y legal para “resolver” problemas personales y sociales, cuando no simples caprichos. ¿Por qué vendes estas píldoras? – dijo el principito. — Tomando una a la semana ya no sentirás necesidad de beber. Se ahorran cincuenta y tres minutos a la semana - respondió el vendedor. Yo – se dijo el principito – si tuviera cincuenta y tres minutos para gastar, andaría despacio hacia una fuente (Saint-Exupéry, El principito).

Lo que también explica que los hipnosedantes sean las sustancias más consumidas entre los estudiantes (con y sin receta) tras el alcohol, el tabaco y el cannabis, según la Encuesta Escolar sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Enseñanzas Secundarias (ESTUDES) 2012-2013. En el caso de los hipnosedantes sin receta, el 5,8% de los menores ha consumido estas sustancias en el último año y el 3,4% en el último mes (frente al 5,6% y 3% respectivamente en 2010).

Llama la atención, sin embargo, la poca atención que reciben estos datos en los medios de comunicación, lo que parece responder al poco interés por esta cuestión tanto en la administrtacción como en la población en general. Tampoco el sistema educativo parece preocupado mucho por esta problemática, cuando precisamente son los medicamentos las sustancias con las que lso alumnos tiene más contacto desde pequeños. Precisamente, recurriendo al tópico de la escalada de las drogas, podríamos decir que es la droga de inicio en la cultura drogada de nuestro tiempo,

Son productos tan familiares dentro de los hogares que con facilidad se olvidan los posibles peligros que conlleva su consumo. Con frecuencia se piensa que todo problema y enfermedad puede resolverse con una “píldora”. Esta mentalidad viene reforzada por un sistema sanitario sustentado en la medicación, respuesta fácil a unos problemas de salud que exigirían unas respuestas más coherentes, tanto en el sistema sanitario como en la política social, con las necesidades reales de las personas.

El informe del Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (2014: 37) presta una atención especial a la creciente amenaza para la salud que supone el aumento de las tasas mundiales de prevalencia del uso indebido de medicamentos de venta con receta. Este informe apunta que todas las regiones se ha registrado un aumento del uso indebido de medicamentos de venta con receta y, en algunos países, las tasas de prevalencia superan las del consumo de drogas. Si bien son muchos los factores que pueden haber contribuido a esa nueva situación, la Junta observa que el aumento de la prevalencia del uso indebido de medicamentos de venta con receta se ha debido, en gran medida, a la amplia disponibilidad de esas sustancias y a la percepción errónea de que los medicamentos de venta con receta son menos susceptibles de ser usados indebidamente que las drogas ilícitas. El consumo de esas sustancias sin receta médica con fines de automedicación ha contribuido a exacerbar el problema.

El consumo de psicofármacos comienza en el siglo XIX, con el despegue de la Revolución Industrial y cuando los cambios en el estilo de vida se encaminaban hacia un ritmo urbano en constante aceleración que se ha convertido en el patrón actual. Escohotado (2000) recuerda que «justamente entonces - mientras se suceden las revoluciones y las políticas, pero prosigue incontenible la transformación tecnológica del mundo - las drogas con influencia sobre el ánimo cobraron espectacular importancia. El campo abonado para que irrumpiesen, no tanto a título de lujos como de implementos necesarios para hacer frente a un cambio radical de la vida.

La poderosísima industria farmacéutica mundial ha favorecido y democratizado este consumo de medicamentos, para lo que utiliza todo tipo de recursos publicitarios y de marketing. Prácticamente todo el mundo occidental tiene acceso a una píldora que le calme su estrés, su tendencia depresiva o la angustia vital ante las tensiones de la vida actual. Incluso, a través de la publicidad, podría estar induciendo a su consumo indiscriminado y provocando representaciones inadecuadas acerca del “valor”, la “utilidad” y las condiciones de uso de los fármacos. La publicidad se dirige, cada vez más, a incitar a la población a adquirir, conservar en el hogar y consumir indiscriminadamente una vasta gama de drogas de venta libre, y otras, que son de venta bajo receta.

¿Qué hacer? Más allá de las políticas económicas, sanitarias y sociales que sean necesarias, conviene desarrollar actividades eminentemente educativas para responder a las necesidades de todas las personas, de forma especial para las personas que más riesgos corren como pueden ser las mujeres embarazadas, los niños, adolescentes, jóvenes, las personas mayores.... En todas las actividades conviene primar los métodos participativos, tanto para la selección de los temas a tratar como para el desarrollo de las diferentes actividades con la mirada puesta en la búsqueda de alternativas saludables tanto en los hogares como en la escuela y en la propia comunidad. Como criterios básicos para llevar a cabo las distintas actuaciones, se puede tener en cuenta la lista de principios para educar a niños y adolescentes en el uso de medicamentos propuesta por la Farmacopea en los Estados Unidos para que, en la medida de los posible, ellos sean responsables en la gestión y consumo de sus medicamentos (Geosalud.com, 2014).

La farmacopea es un documento que publica cada Estado con todos los aspectos relacionados con la prescripción, uso, efectos, etc., de los medicamentos. Estos principios, que no especifican la edad de los niños por considerar que hay diferentes niveles de madurez, capacidad y experiencia en niños con la misma edad cronológica, pueden servir como orientación para otras personas, siempre, por supuesto, teniendo en cuenta las adaptaciones oportunas. Entre sus principios se pueden destacar los siguientes:

  • Las personas, como usuarias de medicamentos, tienen derecho a recibir información apropiada sobre sus medicamentos, segú su estado de salud, su capacidad y su cultura.
  • Las personas quieren saber. Los proveedores de servicios de salud y los educadores deben comunicarse directamente con las personas al hablar de los medicamentos.
  • El interés las personas por los medicamentos debe promoverse, y debe enseñárseles a preguntar a los profesionales de la salud y a otras personas sobre como deben tomar sus medicinas y como manejar otras terapias.
  • Las personas aprenden por el ejemplo. Las acciones de los padres y de otros cuidadores deben demostrar a los niños como usar los medicamentos apropiadamente.
  • La educación de las personas sobre el uso de medicamentos debería tener en cuenta lo que quieren aprender sobre medicamentos, así como lo que los profesionales creen que debería saber.
  • El programa de educación para la salud que se imparte en las escuelas y otrs servicios eductivos debe incluir información sobre el uso apropiado de medicamentos.
  • La educación de las personas sobre los medicamentos debe incluir información básica sobre el uso de medicamentos y su mala utilización, así como sobre los medicamentos que estén usando.
  • Las personas tienen derecho a recibir la información necesaria para evitar que no se envenenen con medicamentos.

El medicamento constituye un importante determinante de la salud de los ciudadanos, aunque sólo sea porque de ellos depende en buena medida la capacidad que hoy tiene la medicina de interrumpir o modificar el curso natural de las enfermedades, de prevenirlas o, en cualquier caso, de hacer su peso más liviano. Pero, el uso inadecuado de los medicamentos pueden convertir en un auténtico peligro para la salud de las personas.

Por esto, hay que ser conscientes de que la expansión del mercado farmacéutico ha tenido profundas consecuencias en la vida y en la salud de las personas. Por un lado, el descubrimiento de nuevas drogas ha facilitado progresos significativos en el tratamiento de muchas enfermedades; por otro lado, la transformación de los medicamentos en mercancía común dentro del mercado de consumo, ha provocado su demanda estimulada artificial e intensivamente a través de la publicidad.

Todos debemos reflexionar sobre la propia responsabilidad ante la cuestión de los medicamentos. La preocupación educativa ante los medicamentos se ha de extender a la escuela y a todos aquellos servicios que tienen que ver con el pleno desarrollo de las personas, de forma especial por los servicios relacionados con la formación, como los programas de educación de adultos, las escuelas de padres y madres, etc. Frente a la crisis, todos debemos ser “agentes” de promoción de la salud en el propio entorno, conscientes de que el desarrollo sanos de las personas será mucho más fácil en contextos saludables. El buen uso de los medicamentos y el cumplimiento de las indicaciones ofrecidas por los profesionales al cuidado de la salud son más necesarios que nunca, si de verdad queremos mantener nuestra salud.

Firmado: Amando Vega Fuente

Referencias bibliográficas

  • EMCDDA (2014). European Drug Report 2014: Trends and developments. European Drug Report 2014: Trends and developments. Lisbon: EMCDDA.
  • ESCOHOTADO, A. (2000). Historia general de las drogas. Madrid, Alianza.
  • GEOSALUD.COM (2014). Los diez principios para enseñar a los niños y adolescentes a utilizar los medicamentos. http://www.geosalud.com/medicamentos/medicamentos_ninos.htm (28.5.2014).
  • JUNTA INTERNACIONAL DE FISCALIZACIÓN DE ESTUPEFACIENTES (2014). Informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes correspondiente a 2013. Nueva York, Naciones Unidas.
  • PNSD (2013), Encuesta Estatal sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Enseñanzas Secundarias (ESTUDES) 2012-2013. Madrid, PNSD.

Amando Vega Fuente

Catedrático jubilado de Educación Especial de la Universidad del País Vasco. Su experiencia de trabajo con poblaciones marginadas (zona minera, barrios marginales, centro de Protección de Menores) le llevó a dedicarse a las cuestiones educativas relacionadas con la exclusión, la discapacidad, la salud y las drogas. Su posterior dedicación a la docencia e investigación en el mundo universitario se refleja en su diferentes artículos y libros.

Nota: Este artículo se enmarca en la sección de Opiniones de lasDrogas.info, cuyo objetivo, como su nombre indica, es promover las opiniones o discursos y participación de los profesionales y personas afectadas o interesadas en el ámbito de las drogas. El colectivo editor de lasDrogas.info no se hace responsable ni del contenido ni de la forma de los artículos publicados en esta sección.