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¿Qué fue de UNGASS2016?

Juan Carlos Melero (Psicólogo y Máster en Drogodependencias) | Mayo 2016

La foto pertenece a la galería de Morris Brump en Flickr.

La foto pertenece a la galería de Morris Brump en Flickr.

Si queremos que todo siga como está es necesario que todo cambie. El gatopardo. Lampedusa.

Pocos eventos habrán hecho correr en los últimos meses tantos ríos de bits como UNGASS2016. Un encuentro que ha permitido a personas y organizaciones de todo el mundo hacer aportaciones positivas con respecto a una futurible política mundial ante las drogas alternativa a la actual. Por mi parte publiqué esta pequeña entrada sobre la oportunidad que podría representar, con sentimientos encontrados entre una esperanza (comedida) y un escepticismo (creciente). ¿Qué ha ocurrido? Échemosle un vistazo a la resolución aprobada: Nuestro compromiso conjunto de abordar y contrarrestar eficazmente el problema mundial de las drogas (atada y bien atada en marzo en Viena y aprobada en Nueva York en la primera sesión de UNGASS2016).

Dos notas previas

Antes, me gustaría señalar un par de cambios de corte simbólico que considero necesario acometer para colocar las políticas globales sobre drogas en el territorio de la racionalidad:

  1. Cambiar la ubicación del asunto “drogas” en el sistema de Naciones Unidas, actualmente en UNODC – Oficina de las Naciones contra la Droga y el Delito y con una presencia bastante menor en un organismo que podría tener mucha mayor relevancia: la Organización Mundial de la Salud.
  2. Superar denominaciones caducas, como “el problema mundial de las drogas”, que cronifican una determinada representación social del asunto. Si aceptamos que el discurso construye la realidad, buscar nuevas metáforas puede ser un modo útil de situar el affaire “drogas” en un marco de mayor equilibrio.

Luces y sombras de la resolución aprobada

Dicho lo cual, veamos algunos comentarios sobre esta resolución:

  • Desde el primer párrafo se deja claro que el marco de la política a promover son “los tres tratados de fiscalización internacional de drogas y otros instrumentos pertinentes de las Naciones Unidas”, lo cual suficientemente significativo con respecto al mantenimiento del statu quo. Convenciones presentadas, además, como “la piedra angular del sistema de fiscalización internacional de drogas.”
  • En el “haber” se destacan algunas propuestas que, aunque a estas alturas resultan tremendamente obvias, bienvenidas sean si se evalúa su desarrollo y van más allá de la retórica:
    • Se reconoce la necesidad de mejorar la provisión de fármacos para aliviar al dolor, de los que están privadas millones de personas como consecuencia de la moralina a la que a menudo se someten las políticas sobre drogas.
    • Se apuesta por reducir los riesgos relacionados con las relaciones con las drogas, algo que, dadas las enormes diferencias entre países, no está de más recordar.
    • Se hace una apelación al reconocimiento de “todos los derechos humanos” en las políticas sobre drogas, aunque no deja de ser una vaguedad sin implicaciones prácticas.
    • Se recomienda “ampliar la disponibilidad, cobertura y calidad de las medidas e instrumentos de prevención basados en datos científicos”, “elaborar planes de estudios sobre prevención y programas de intervención temprana e implantarlos en el sistema educativo a todos los niveles”, y la “elaboración de estrategias de prevención eficaces basadas en datos científicos“. Nada novedoso, pero que conviene recordar.
    • Se propone “incorporar la perspectiva de género en los programas y políticas en materia de drogas y asegurar la participación de las mujeres en todas las etapas de su elaboración, ejecución, seguimiento y evaluación”, señalando así una de las debilidades de las estrategias habituales.

Luces y sombras, sombras y luces, que hacen pensar en la vieja fábula del “parto de los montes”. Para más detalles, sugiero leer el posicionamiento crítico de The Global Commission on Drug Policy, el de Robert Carr Fund y echar un vistazo al storify de Transnational Institute. Habrá que esperar a 2019 para que vuelva a abrirse la posibilidad de cambiar el marco general que regula las políticas mundiales sobre las drogas. En algunos países, como Colombia, la sociedad civil ya se está organizando para ello. Quizás sea el principal resultado de #UNGASS2016.


Juan Carlos Melero

Psicólogo y Máster en Drogodependencias. He trabajado en instituciones públicas y organizaciones sociales del campo de la educación para la salud y la prevención de las adicciones. He coordinado equipos de prevención del abuso de drogas y de intervención asistencial en contextos penitenciarios. Soy autor o coautor de diversas publicaciones, artículos y recursos preventivos. He gestionado proyectos de cooperación internacional que me han llevado a recorrer buena parte de América Latina y Europa. Soy especialista en formación en habilidades psicosociales de profesionales de la salud, la educación y la acción social. Publico un blog en el que con frecuencia semanal escribo sobre salud, adicciones y acción social: https://juancarlosmelero.wordpress.com

Contacto: [email protected] - @jcmelero

Nota: Este artículo se enmarca en la sección de Opiniones de lasDrogas.info, cuyo objetivo, como su nombre indica, es promover las opiniones o discursos y participación de los profesionales y personas afectadas o interesadas en el ámbito de las drogas. El colectivo editor de lasDrogas.info no se hace responsable ni del contenido ni de la forma de los artículos publicados en esta sección.