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Política de drogas en estado puro: Apuntes sobre la 61ª Sesión de la Comisión de Estupefacientes de Naciones Unidas

Constanza Sánchez Avilés (Politóloga y Doctora en Derecho internacional público y Relaciones internacionales) | Abril 2018

Toda persona dedicada al ámbito de las drogas encontraría interesante asistir, ni que fuera una vez en la vida, a una sesión de la Comisión de Estupefacientes de Naciones Unidas (CND, por sus siglas en inglés). Si bien los debates y, por qué no decirlo, la escenificación de los mismos pueden parecer un tanto abstractos y alejados de la realidad del fenómeno en los contextos locales, comprender lo que sucede en los pasillos de la sede de Naciones Unidas en Viena cada mes de marzo resulta imprescindible para entender de dónde venimos y a dónde vamos en lo que respecta a pensar, enmarcar y establecer prioridades en las políticas de drogas.

Desde hace varios años asisto a las sesiones de la CND como representante de la Fundación ICEERS, lo que me ha permitido conocer hasta cierto punto sus engranajes y la evolución de los debates que tienen lugar en su seno. Aprovecho esta oportunidad de compartir mis impresiones sobre la última sesión, celebrada entre el 12 y el 16 de Marzo de 2018, para ofrecer, además, algo de contexto para nuestras lectoras y lectores sobre qué es la Comisión y cómo funciona, qué papel juega la sociedad civil en sus sesiones y qué desafíos se vislumbran en el horizonte de la política de drogas en el escenario global.

La Comisión de Estupefacientes es el órgano político dentro del sistema de control de drogas de Naciones Unidas que tiene como misión principal debatir y formular las directrices de la política internacional en esta materia. Junto con la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) la Comisión conforma el triunvirato que supervisa y asiste a los gobiernos en la implementación de los acuerdos internacionales de control de drogas (1).  La CND está conformada por 53 Estados que son elegidos por el ECOSOC (Consejo Económico y Social de NNUU) en base a criterios geográficos equitativos. No obstante, durante las sesiones cualquier Estado miembro de las NNUU puede asistir como observador, tal y como pueden hacerlo otras agencias de NNUU y los representantes de la sociedad civil.

La CND se ocupa principalmente de tres asuntos. El primero de ellos es negociar y adoptar resoluciones, las cuales han de aprobarse por consenso de los 53 Estados. Estas resoluciones sirven para guiar a los países en la aplicación de los convenios internacionales de fiscalización de drogas, así como guiar el trabajo de la UNODC. En segundo lugar, la CND vota la fiscalización de nuevas sustancias de acuerdo a los procedimientos establecidos en los Convenios de 1961 y 1971 (2).  En este punto, además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) desempeña una función significativa, proporcionando evaluaciones sobre diferentes sustancias y recomendando a la Comisión su fiscalización, algo que puede aceptar o rechazar. Por último, y quizá lo más evidentemente político –y muy diplomático- en el seno de la CND se debate la situación global en materia de fiscalización de drogas y es un foro para que los representantes gubernamentales expongan sus avances, desafíos y propuestas en la materia.

Las sesiones de marzo se organizan en varias reuniones que tienen lugar de manera simultánea durante una semana: el Plenario, el Comité Plenario y las Sesiones informales. Además, tienen lugar multitud de Eventos paralelos y los Diálogos informales entre los directores de la JIFE, la UNODC y la presidencia rotativa de la CND, que este año correspondió a México.

Los Estados miembros hacen sus declaraciones sobre la situación global en relación a las drogas en el Plenario, que es además un espacio en el que se adoptan formalmente las resoluciones y donde se vota la fiscalización de nuevas sustancias, o cualquier cambio en este sentido. Cada año las sesiones del Plenario suelen ser inauguradas por el Secretario General de NNUU, seguido del Director General de la OMS. Este año Antonio Guterres, que además de Secretario General fue Primer Ministro de Portugal, hizo referencia en su discurso a las reformas que introdujo en su país durante su mandato, que incluyeron la descriminalización del uso y la posesión de pequeñas cantidades de drogas, de cuyos resultados se siente especialmente orgulloso. También enfatizó la necesidad de proteger los derechos humanos y fortalecer el desarrollo en el marco del control de drogas (3). Aunque pueda resultar extraño, este tipo de declaraciones son bastante rompedoras en el contexto de la CND, que aúna visiones sobre las drogas muy alejadas entre sí, y donde todavía algunos países –como Singapur- defienden la aplicación de la pena de muerte para delitos de drogas como un instrumento muy eficaz para combatir el tráfico y el consumo (4).  El Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director de la OMS, excusó su ausencia en la sesión, y lo hizo precisamente enfatizando la relevancia del asunto para su organismo: más de medio millón de personas mueren al año por motivos relacionados con las drogas (no especificó cuáles) y alrededor del 75% de la población mundial carece del acceso necesario a medicamentos para paliar el dolor (5). Imaginamos que tendría obligaciones urgentes que atender, porque parecen razones de peso como para no faltar a esta cita.  

Mientras tanto, es en el Comité Plenario donde las delegaciones gubernamentales negocian el texto de las resoluciones, un proceso a primera vista tedioso pero, en el fondo, política de drogas en estado puro y fundamental para entender el trasfondo de la posición política de los gobiernos en este ámbito: por ejemplo, su visión sobre el desarrollo alternativo, la reducción de daños, el estigma de las personas que usan drogas, las comunidades vulnerables o los derechos humanos –todos estos temas especialmente candentes en la pasada sesión 61ª. Tanto al Plenario como al Comité Plenario pueden asistir como observadores los representantes de la sociedad civil y otras agencias de las NNUU, pero no pueden participar en las negociaciones de las resoluciones. Cuando hay importantes desacuerdos respecto a alguna resolución, éstas suelen ser debatidas por los gobiernos a puerta cerrada en las llamadas Sesiones informales, donde no hay posibilidad de asistir en calidad de observadora.

Pero hay vida más allá de lo que hacen los gobiernos en la CND. Los Eventos paralelos a la sesión anual han adquirido mayor importancia en los últimos años, especialmente gracias a los esfuerzos y el trabajo de la sociedad civil para estar presente y tener una voz en los debates sobre la situación global del control de drogas (6). La función de los Eventos paralelos ha sido fundamental a la hora de traer a la CND cuestiones trascendentes que, bien por motivos diplomáticos o bien por la óptica política de las NNUU y de los propios gobiernos, no son fáciles de tratar en los espacios formales del Plenario. Este año han sido temáticas relevantes, entre otras, la regulación de los mercados de drogas –como novedad, esta vez no sólo el cannabis sino también la hoja de coca y la cocaína-, la crisis de sobredosis en Estados Unidos y Canadá, los asesinatos masivos relacionados con la ‘guerra contra las drogas’ en Filipinas y las barreras a la investigación científica con sustancias fiscalizadas y su relación con la libertad de investigación científica y el derecho al disfrute de los beneficios derivados de la misma. Sobre esta última temática, desde Fundación ICEERS copatrocinamos un evento junto al gobierno de la República Checa y otras ONGs, entre ellas la italiana Associazione Luca Coscioni y la estadounidense Multidisciplinary Association for Psychedelic Studies (MAPS) (7).  

Los Diálogos informales entre las ONGs y los responsables de los tres organismos de control también son espacios que favorecen la discusión desde ópticas alternativas, así como el avance en la democratización y rendición de cuentas de los organismos de NNUU de control de drogas. Reducción de daños, regulación del cannabis y su uso con fines médicos, así como el mayor respeto de los derechos humanos en la implementación de las políticas de drogas fueron temas recurrentes de estos Diálogos informales la pasada sesión.  La participación de ONG partidarias de la reforma de políticas de drogas es particularmente activa en estos espacios, y no es raro que surjan tensiones con los responsables de los organismos, especialmente si éstos son muy conservadores.

La próxima sesión de la CND en 2019 incluirá un Segmento Ministerial que realizará una revisión de los progresos realizados desde la Declaración Política y el Plan de Acción aprobado por la Comisión en 2009 (8). Quizá no muchas personas lo recuerden, pero ese año los Estados establecieron como objetivo final eliminar o reducir significativamente el consumo y la disponibilidad de drogas ilícitas en los diez años siguientes. 2019 es la fecha límite y a la vista está, sin necesidad de elaborar miles de informes que lo demuestren, que ese objetivo no se ha cumplido. El Documento final de UNGASS 2016 (9) parece ser una hoja de ruta más realista y actualizada a seguir por la comunidad internacional, pero los miembros de la CND tendrán que llegar a un consenso en este sentido. Muchos gobiernos lo tienen claro: la meta de un mundo sin drogas no es realista y perseguirla ha causado muchos daños y costado muchas vidas. ¿Renunciarán los gobiernos más punitivos a sus posiciones, o al menos serán más flexibles? No podemos adivinar el futuro, pero lo que parece claro es que hace tiempo que el consenso no es una realidad en Viena, lo cual es una buena noticia (10). Buena noticia porque abre las posibilidades para un consenso nuevo, diferente, un consenso en donde tengan más peso los derechos humanos, las personas libres de estigmas, la reducción de daños, el desarrollo y las alternativas de regulación de los mercados de drogas.  Como expresó muy acertadamente Jamie Bridge, el nuevo presidente del VNGOC, es hora  de que los Estados trabajen no tanto por un ‘mundo libre de drogas’ sino más bien por un ‘mundo libre de los daños relacionados con las drogas’. 

Referencias:

  1. Para un análisis exhaustivo del sistema internacional de control de drogas, véase Sánchez Avilés, C. El Control de Drogas. Normas internacionales, desafíos nacionales. El caso de la política de drogas en España, Ed. Tirant lo Blanc, Valencia, 2017.
  2. Cuya denominación oficial es Convención Única sobre Estupefacientes de 1961, enmendada por el Protocolo de 1972, y el Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas de 1971.
  3. El mensaje del Secretario General de NNUU está disponible en https://www.youtube.com/watch?v=kF-6t0FdYG0&feature=youtu.be
  4. Este año se celebraron varios Eventos paralelos sobre la pena de muerte y el control de drogas. Para más información véase http://cndblog.org/2018/03/side-event-no-place-for-the-death-penalty-in-the-drug-policy-toolbox-or-in-criminal-law-generally/
  5. El vídeo con el mensaje completo del Director de la OMS está disponible en https://www.youtube.com/watch?v=iwUGYwi-GS0&feature=youtu.be
  6. En este sentido, es particularmente destacable el trabajo pionero realizado por instituciones como el Transnational Institute, así como el esfuerzo del Consorcio Internacional de Política de Drogas (IDPC) en la última década. En el seno de la CND, la sociedad civil se ha venido coordinando en el Vienna NGO Committee on Drugs (VNGOC), que suma ONG de todas las posturas ideológicas.
  7. Más información sobre el evento, así como el vídeo completo disponible en https://www.fuoriluogo.it/oltrelacarta/video/the-right-to-science-and-freedom-of-research-with-scheduled-substances/#.Ws9zOGYrxTb
  8. Declaracio%u0301n Poli%u0301tica y Plan de Accio%u0301n sobre cooperacio%u0301n internacional en favor de una estrategia integral y equilibrada para contrarrestar el problema mundial de las drogas, disponible en https://www.unodc.org/documents/commissions/CND/CND_Sessions/CND_52/Political-Declaration2009_V0984966_S.pdf
  9. Documento  final del periodo extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el problema mundial de las drogas celebrado en 2016 Nueva York, 19-21 de abril de 2016, disponible en https://www.unodc.org/documents/postungass2016/outcome/V1603304-S.pdf
  10. Véase el interesante análisis de Ann Fordham sobre la pasada sesión de la CND, ‘“The drug market is thriving” while the Commission on Narcotic Drugs limps along’, disponible en https://idpc.net/blog/2018/04/the-drug-market-is-thriving-while-the-commission-on-narcotic-drugs-limps-along?setlang=en

Constanza Sánchez Avilés

Politóloga y Doctora en Derecho internacional público y Relaciones internacionales por la Universitat Pompeu Fabra, Barcelona. Sus principales líneas de investigación son las políticas de drogas nacionales e internacionales, la economía política de las drogas ilícitas y la criminalidad transnacional organizada.

De 2007 a 2013 fue investigadora y profesora de Relaciones internacionales en el Departamento de Derecho de la Universitat Pompeu Fabra. Ha sido investigadora visitante en la Universidad de Miami (2010), la Universidad de San Diego (2012) y asistente de investigación en el Observatorio Global de Políticas de Drogas en Reino Unido (2013). También ha realizado trabajo de campo en Europa, Perú, Estados Unidos, México y la frontera México-Estados Unidos. Participa asiduamente en la Comisión de Estupefacientes de Naciones Unidas y en reuniones internacionales sobre drogas, en calidad de experta y representante de la sociedad civil.

Su tesis, titulada El régimen internacional de control de drogas: formación, evolución e interacción con las políticas nacionales. El caso de la política de drogas en España, recibió el Premio Reina Sofía de Investigación sobre drogas 2015 y el I Premio "Antonio Truyol y Serra" a la mejor Tesis Doctoral en Relaciones internacionales 2013-2015, concedido por la Asociación Española de Profesores de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales (AEPDIRI), al amparo del cual se publicó en la editorial Tirant lo Blanch.

Actualmente es Directora del área de Leyes, Políticas Públicas y Derechos Humanos de la Fundación ICEERS, organización sin ánimo de lucro con sede en Barcelona y que cuenta con estatuto consultivo del ECOSOC de Naciones Unidas. Además, colabora con diversas instituciones en el ámbito de las políticas de drogas y publica y da conferencias asiduamente sobre sus ámbitos de investigación.

Nota: Este artículo se enmarca en la sección de Opiniones de lasDrogas.info, cuyo objetivo, como su nombre indica, es promover las opiniones o discursos y participación de los profesionales y personas afectadas o interesadas en el ámbito de las drogas. El colectivo editor de lasDrogas.info no se hace responsable ni del contenido ni de la forma de los artículos publicados en esta sección.