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LAS DROGAS EN PERÚ

Alfonso Adrianzén Ojeda (Abogado.) | Julio 1998

Los antiguos pobladores del Ande, antecesores de los peruanos de hoy, cultivaban la coca como parte de su costumbre otorgándole aplicaciones medicinales y mágico-religiosas. En segundo plano estuvo su uso como medio de cambio para el comercio de bienes.

En el Antiguo Perú, previo a la conquista hispana, se tenía establecido el consumo tradicional de la hoja de coca y es sólo en el presente siglo que se le reconoce como insumo para la elaboración de drogas como la pasta básica de cocaína y clorhidrato de cocaína. Este uso ilícito de la coca es relativamente reciente y se apoya en un campesinado empobrecido en busca de medios para generar ingresos suficientes para su subsistencia y en el desarrollo del crimen organizado en los valles de ríos como el Apurímac y el Huallaga.

En cerca de diez años (1980-1990) el narcotráfico había expandido el cultivo de coca a 121.300 hectáreas, de las cuales sólo el 8% satisfacía las necesidades del consumo tradicional y el restante 92% pertenecía irremediablemente al uso ilícito.

En su peor momento, Perú proveía del 60% de la producción mundial de hoja de coca siendo el 90% destinado a la elaboración de la Pasta Base de Cocaína. Es decir, casi no se elaboraba clorhidrato de cocaína, lo que sí ocurría en la vecina Colombia.

La llamada doctrina Fujimori para el control de drogas en el Perú tuvo desde el primer momento un criterio multidisciplinario para afrontar el problema. Se ha planteado como una estrategia compuesta por acciones tendentes al desarrollo rural, la lucha contra la pobreza, la preservación del medio ambiente y la asistencia técnica. Para ello, bajo el principio de la responsabilidad compartida en la lucha antinarcótica se viene complementando los esfuerzos del gobierno con la insustituíble cooperación internacional.

En los dos últimos años se ha reducido en un 40% el área de cultivos de coca (de 115.300 hectáreas en 1995 se ha pasado a 69.000 hectáreas en 1997). Los ejes del cambio son:

-- Desarrollo Alternativo (sustitución de cultivos de coca por otros de demanda a nivel mundial),
-- Interdicción (a través de la acción militar-policial y un coherente reordenamiento legal que contempla los diversos aspectos que involucra el Tráfico Ilícito de Drogas, el lavado de dinero y el combate a la corrupción), y finalmente
-- la Prevención del Consumo.

Lamentablemente, el éxito logrado con el decrecimiento de las exportaciones de drogas básicamente hacia los mercados norteamericanos y europeos ha producido un incremento en los índices de consumidores internos. Asunto que ahora ha pasado a ser desencadenante de nuevos problemas sociales, especialmente en las zonas urbanas de Lima y las principales ciudades del país.

En 1988 existía 1 mujer por cada 10 varones dependientes. En la actualidad la proporción se ha triplicado y la demanda de atención para drogodependientes se ha duplicado en los últimos 18 meses, según manifiestan los responsables de los centros de rehabilitación.

Los niños de la calle, tradicionales consumidores de inhalantes utilizan ahora también pasta básica de cocaína (20%) y marihuana debido al abaratamiento en el precio de esas sustancias.

El 88% de las internas en penales destinados a mujeres, cumplen condena por microcomercialización de drogas. Muchas de ellas son acompañadas por sus menores hijos y la mayoría reincide en el delito.

El reto peruano para el año 2002 es reducir en un 50% la superficie de hectáreas cultivadas con Coca y un 100% de cultivos con uso ilícito en los próximos diez años. Diversas instituciones involucradas en este tema, en especial la Comisión de Lucha contra el Consumo de Drogas (CONTRADROGAS) ha asumido esta tarea. Para ello, anuncian la conformación de una Mesa de Donantes en octubre próximo en la que esperan lograr cerca de 320 millones de dólares de la comunidad internacional.

Pino Arlacchi, Director del Programa de Naciones Unidas para la Fiscaliación Internacional de las Drogas (PNUFID) y Enrique Iglesias, Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) han manifestado en febrero último su respaldo a este esfuerzo.

Estos son algunos síntomas que nos muestran que la lucha contra el consumo y producción de drogas es aún tema pendiente a resolver. Felizmente cada vez con más consenso.

Fdo.: Alfonso Adrianzén Ojeda
El autor es Abogado de la Universidad Particular San Martín de Porres (Lima). Investiga temas de Política, Legislación y Control Antidrogas. Es especialista en Derecho Informático e Informática Jurídica. Actualmente trabaja para la Comisión Nacional de Lucha contra las Drogas (CONTRADROGAS) en calidad de asesor. Anteriormente se desempeñó como Asesor del Ministerio de Salud del Perú.