Las mujeres sufren en mayor medida que los hombres el consumo de alcohol personas conocidas

Los países con mayor nivel de desigualdad social registran una mayor cantidad de daños a terceros 

Redacción – Además de los daños que causa en el organismo, se ha demostrado que el consumo de alcohol puede tener consecuencias negativas en terceras personas. Los accidentes de tráfico bajo el efecto del alcohol, las agresiones físicas, sexuales o verbales en contextos de ocio nocturno o la suciedad y molestias en las zonas de bares y discotecas son algunos de los daños asociados al consumo de alcohol. El estudio del que os hablamos hoy fue publicado en el Journal of Studies on Alcohol and Drugs el pasado mes de diciembre.

A partir de los datos de una encuesta poblacional, se han analizado las diferencias de género en la experiencia del daño recibido por el consumo de alcohol de terceras personas, teniendo en cuenta la relación víctima-responsable y la desigualdad social (desigualdad de género e ingresos).

El estudio parte de los datos obtenidos en la Encuesta europea estandarizada sobre alcohol del 2015, que incluyó a 28.182 personas de 17 países. Dicha encuesta, tenía por objetivo harmonizar los datos europeos para poder comparar patrones de consumo (cantidad, frecuencia, contexto, motivos, etc.) e impactos de dicho consumo (daños individuales y a terceras personas).

Los daños a terceros se calcularon a partir de la declaración de al menos un evento dañino (de una batería de preguntas) en el último año producido por el consumo de otra persona.

Para el análisis se condujeron modelos de regresión logística multinomial para examinar si los daños eran causados (a) por el consumo de una persona conocida, (b) por el consumo de una persona desconocida o (c) por el consumo tanto de una persona conocida como de una desconocida.

Se realizaron regresiones ponderadas de la encuesta por género, índice de desigualdad de género e índice de Gini, y las respectivas interacciones de género por desigualdad.

Los resultados indicaron que las mujeres son más propensas que los hombres a experimentar daños derivados del consumo de una persona conocida, mientras que los hombres tienen un mayor riesgo de ser víctimas del consumo de una persona no conocida, o tanto de una persona conocida como de un extraño.

Independientemente de la relación víctima-responsable, los daños se relacionaron con niveles más altos de desigualdad de género e ingresos. Con el aumento de la desigualdad de ingresos, las diferencias de género en la experiencia del daño disminuyeron. El artículo concluye que abordar las desigualdades y el consumo de alcohol debería ser una prioridad.

Autoría:

Carolin Kilian, Jakob Manthey  and Jürgen Rehm

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