Redacción-

Un nuevo estudio con estudiantes de secundaria en Galicia, señala la baja percepción de riesgo que tienen los jóvenes sobre la utilización de la cachimba. Para la investigación encuestaron a 7613 estudiantes de Educación Secundario Obligatoria (ESO), de Formación Profesional (FP) y de Bachillerato, de centros públicos y privados de Galicia.

La industria del tabaco ha diversificado su oferta de productos con tabaco para seguir atrayendo a los jóvenes. Una de estas estrategias es la cachimba, que no para de crecer su popularidad entre los adolescentes. Para las investigadoras del estudio es importante monitorear el impacto de esta práctica concreta para poder actualizar mejor los programas de prevención a los nuevos formatos de consumo de tabaco.

En la investigación resaltan la importancia del seguimiento de este formato de consumo por su impacto sobre la salud, mostrando datos que demuestran que el consumo de cachimba es muy perjudicial sobre la salud, ya que supone una exposición mayor a los compuestos tóxicos del cigarrillo convencional. Concretamente, recuerdan las últimas investigaciones  que comparan el consumo de una sesión de cachimba con el consumo de entre 25 y 50 cigarrillos. Un formato de consumo que también señalan que se ha demostrado puerta de entrada al consumo de tabaco para muchos adolescentes. Según el informe ESTUDES, el 47 % de los estudiantes entre 14 y 18 años reconocen haber consumido tabaco en cachimba y el 23% reconocen haber consumido cannabis en cachimba.

Los resultados muestran que el 19,4 % de los encuestados reconocen haber consumido tabaco en cachimba en el último año. Llama la atención que el porcentaje es mayor de los que reconoce haber consumido tabaco en el último año (18,1 %). Esta diferencia responde, según las investigadoras, a la baja percepción de riesgo que tiene la cachimba, que algunos estudiantes no lo han considerado como fumar tabaco. Concretamente, el 37,8 % de los encuestados atribuyen ningún o poco riesgo al consumo de tabaco en cachimba, contrariamente a lo que muestran las investigaciones. A medida que aumenta la percepción del riesgo disminuye significativamente la tasa de consumo.

No se han observado diferencias significativas de género en el consumo de tabaco en cachimba; sin embargo, el consumo de cannabis en cachimba sí que se han observado diferencias, hay un porcentaje mayor de hombres consumidores que de mujeres, en consonancia con otras investigaciones similares.

En la encuesta también preguntaban sobre los espacios de consumo, y se ha observado que la participación en botellones aumenta las tasas de consumo, convirtiéndolo en un espacio que contribuye al uso de la cachimba. Otro indicador que se ha asociado a un aumento de la tasa de consumo han sido el aumento de la disponibilidad de dinero de las jóvenes. Por último, señalan que las tasas de atracones, de problemas con el alcohol y con el consumo de sustancias en general se multiplica por cinco o por seis entre los adolescentes que consumen tabaco en cachimba, y en el caso de los que consumen cannabis en cachimba se multiplica por trece.

En las conclusiones, las investigadoras apuntan a la necesidad de actualizar la prevención del tabaquismo con jóvenes, añadiendo este nuevo formato y haciendo incidencia en aumentar la percepción del riesgo sobre este modelo de consumo.

 

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