Y la ludopatia?

Preguntas generales sobre cualquier tipo de adicción
dolceta
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Y la ludopatia?

Mensaje por dolceta »

Hola a todos.
Ya se que la ludopatia no tiene nada q ver con una droga, pero no estaria mal que se incluyera como tema no? Ademas, la ludopatia suele estar ligada a otras adicciones...
No se, solo es una sugerencia, ademas, en mi caso el tema q me preocupa es este, aunque comparto interes por todos los demas...
Besos
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SENDA
Mensajes: 87
Registrado: 26 May 2005 19:37
Ubicación: Barcelona

Mensaje por SENDA »

Supongo que si la ludopatía no tiene sección propia es por que no se trata de una droga, aunque sí de una potente y destructiva adicción. La adicción al sexo sería otro ejemplo de ello.

No obstante, en la asociación de aloholicos rehabilitados en donde "milité" durante muchos años, es cierto que esta adicción era bastante frecuente.

Creo que este foro de discusión: "Adicciones" puede recoger perferctamente tu demanda.

Un saludo
"y no hay oración capaz de decidir por mi"
DESESPERADO
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Registrado: 16 Jul 2005 22:41

Re: Y la ludopatia?

Mensaje por DESESPERADO »

dolceta escribió:Hola a todos.
Ya se que la ludopatia no tiene nada q ver con una droga, pero no estaria mal que se incluyera como tema no? Ademas, la ludopatia suele estar ligada a otras adicciones...
No se, solo es una sugerencia, ademas, en mi caso el tema q me preocupa es este, aunque comparto interes por todos los demas...
Besos


Te informo de que en www.ludopatia.org, hay un foro sobre ludopatia.
jaime
Er_betiko22
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adicción y adicciones

Mensaje por Er_betiko22 »

Cualquier acto que aporte una sensación placentera al que lo lleva a cabo es susceptible de convertirse en una adicción, entendiendo por adicción la repetición sistemática e irrefrenable de este acto por parte del sujeto, que al dejar de realizar ese acto siente malestar y deseo patológico de hacerlo. En otras palabras, provoca adicción cualquier comportamiento que active los circuitos de recompensa de nuestro cerebro: estos circuitos de recompensa son procesos que tienen lugar en nuestro cerebro, el cual libera ciertas sustancias endógenas (fabricadas por nuestro organismo) que nos hacen sentir bien, estas sustancias endógenas se llaman neurotransmisores. Ésta es la adicción psicológica. En el caso de algunas drogas también existe una dependencia física, en la que el organismo necesita de la sustancia tras un periodo de uso continuado y, si no la recibe, el organismo se ve alterado y la persona enferma (síndrome de abstinencia "mono").

Un saludo.

P.D.: En realidad, el organismo se "altera" al consumir una droga pero cuando el consumo de esa droga es continuo y hay adicción física, entonces el organismo necesita de la droga para funcionar con normalidad y es al no administrar la sustancia cuando el organismo se ve alterado con consecuencias muy molestas.
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Delfino Arias
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Registrado: 06 May 2005 18:51

Mensaje por Delfino Arias »

Abundando en lo que dice er betiko, aquí va un artículo del siempre estimulante Javier Sampedro, publicado el pasado 11 de agosto en El Pais. He subrayado la parte más interesante, donde se plantea que no todo el mundo responde de igual forma a un estímulo (lo que va en contra de la idea, tantas veces expresada en este foro, de que una misma droga se comporta igual para todo el mundo) y se nos propone un interrogante: si los centros cerebrales del placer son imprescindibles para la supervivencia, tanto del individuo como de la especie, ¿es su estimulación directa mediante drogas un atentado contra esta o forma parte de una estrategia evolutiva que aún no se conoce?

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¿En qué piensa el Doctor No?


Javier Sampedro
EL PAÍS - 11-08-2005

Ahora que hace 50 años de casi todo, viene a cuento recordar al gran Wilder Penfield, el primer neurocirujano al que se le ocurrió estimular con un electrodo el cerebro de sus pacientes. A cráneo abierto, claro, y con anestesia local, para que el paciente pudiera explicar lo que sentía cuando Penfield pinchaba aquí, o aquí, o allí. Su objetivo era localizar las zonas del córtex que disparaban un ataque epiléptico para poder extirparlas después, pero no tardó en hacer un descubrimiento sensacional que no tenía nada que ver con la epilepsia. Según donde pusiera el electrodo, los pacientes experimentaban recuerdos nítidos o movían con precisión una u otra parte del cuerpo. Penfield dibujó así el célebre "homúnculo motor", ese humanoide deforme que rige nuestros movimientos.
Con un buen juego de electrodos, pensaría el Doctor No al leer los trabajos de Penfield, se podría manejar a la gente como si fueran marionetas. Por desgracia, el montaje es tan aparatoso que hasta James Bond se daría cuenta del truco. Pero los investigadores de la mosca acaban de poner a punto una técnica mucho más fina.

La información fluye por los largos cables neuronales (los axones y las dendritas) gracias a unos canales que controlan el paso de varios iones (átomos con carga eléctrica) entre el interior y el exterior de la neurona. Los canales iónicos se van abriendo ordenadamente a lo largo del axón, y el baile de las cargas que entran y salen va propagando una corriente eléctrica axón abajo.

Susana Lima y Gero Miesenböck (Cell, 121:141) han utilizado un canal iónico que sólo se abre si tiene a mano ATP, una molécula muy común en todos los seres vivos. Jugando con el gen que fabrica el canal iónico, los científicos pueden meterlo en cualquier zona del cerebro de la mosca, y así lo han hecho. Además, han envuelto el ATP en otro compuesto químico que lo inutiliza, pero que libera a su presa si le ilumina un rayo láser. Es un poco laborioso, pero sólo hay que hacerlo una vez, y el resultado es espectacular.

Una mosca está perfectamente tranquila, la enchufas con el rayo láser y sale huyendo como si hubiera visto a Belcebú (o a Lima y Miesenböck). No, las moscas normales no huyen del rayo láser (ya saben lo mucho que les gusta la luz). Esa mosca huye porque le habían metido el canal iónico en la región exacta del cerebro que organiza la reacción de huida. El láser activa el canal y allá que va el bicho. Pero, jugando con el gen, el canal se puede meter en cualquier otro módulo cerebral, y allí se quedará esperando a su rayo láser.

El ejercicio para hoy es: si el Doctor No aplicara esta técnica a los humanos, ¿qué fechorías podría cometer? Yo tengo una idea.

Todo lo que nos gusta, nos gusta porque activa el circuito cerebral de la recompensa, una trampa de placer que la evolución nos ha puesto en el cráneo para que nuestro comportamiento se ajuste a los dos supremos preceptos darwinianos: creced y multiplicaos. Si la comida y el sexo no activaran el circuito de la recompensa, no nos gustarían. La lección que más rápido aprende cualquier ser humano es la lista de cosas que activan su circuito de la recompensa. ¿Se imaginan la que podría armar ahí el canal iónico de Lima y Miesenböck? Ese truco convertiría a cualquier persona en una marioneta, a leve toque de rayo láser. ¿No hiela la sangre pensarlo?

Pues la verdad es que no, porque los humanos convencionales ya llevamos al Doctor No puesto de serie. El circuito de la recompensa es el mismo en todo el mundo, pero sus conexiones con el resto del córtex varían en cada individuo. Uno puede ser adicto a las compras, al teléfono móvil, al fútbol, a la ruleta o al riesgo, según qué regiones cerebrales se comuniquen mejor con su trampa de placer. Las drogas no son más que trucos químicos para activar el circuito de la recompensa directamente. No, nosotros no necesitamos al Doctor No. Ya somos marionetas, y ni siquiera podemos salir huyendo del rayo láser.