Nota: artículo publicado en infosalus.com

Con el embarazo y la lactancia surgen numerosas dudas sobre lo que se puede y no se puede hacer. De la madre depende un bebé, al que ese alcohol le puede llegar en cierta medida a través de la placenta. Por eso está contraindicada en el embarazo cualquier ingesta de alcohol, sea la etapa del embarazo que sea, y el alcohol de la graduación que sea. ¿Qué sucede entonces con la lactancia?

En una entrevista con Infosalus, el pediatra y subdirector médico del Hospital Francesc de Borja (Gandia) José María Paricio explica que la ingesta de alcohol durante el embarazo es más peligrosa que durante la lactancia, ya que durante la gestación, como su propio nombre indica, se está formando un feto, un bebé, y se ha demostrado que el alcohol afecta al desarrollo cerebral del bebé, aunque se trate de pequeñas cantidades.

Ahora bien, el también presidente de la Asociación para la Promoción e Investigación científico-cultural de la Lactancia Materna (APILAM) y experto en lactancia advierte de que el alcohol pasa rápidamente a la sangre y, por tanto, a la leche materna, por lo que “una madre que bebe, también hará que el bebé beba ese alcohol”. No obstante, precisa que la leche materna se regenera y todo el alcohol que se ingiere desaparece, con mayor o menor celeridad del cuerpo, en cuestión de horas, por lo que de la leche también.

A pesar de ello, el experto no aconseja la ingesta de alcohol durante la lactancia materna puesto que se desconoce exactamente en qué momento desaparece el alcohol de la leche materna, y con ello se puede llegar a correr el riesgo de que ese bebé beba alcohol a través de su madre, o bien realizar un consumo ocasional y moderado, dejando pasar unas determinadas horas.

No es necesario sacarse leche

A su juicio, no es necesario sacarse leche, sino dejar que pasen las horas, ya que la leche se va regenerando y el alcohol sólo desaparece del cuerpo con el paso del tiempo. “Por mucha leche que te saques, si no ha pasado un tiempo determinado ese alcohol seguirá en sangre, por lo que la leche lo tendrá”, puntualiza.

En este sentido, desde la Asociación Española de Pediatría (AEP) advierten de que el alcohol consumido pasa rápidamente a la leche materna, en un nivel igual o superior al de la sangre materna, aunque también los niveles descienden rápidamente ya que el alcohol no se acumula en la glándula mamaria.

“Aunque el nivel de alcohol en la leche es muy bajo, el olor que toma la leche es muy fuerte, alcanzando el máximo entre los 30 y 60 minutos después de haber consumido la madre alguna bebida alcohólica, lo que puede motivar que el lactante rechace esta leche”, alerta.

Algunos estudios muestran que el alcohol inhibe la secreción de prolactina (hormona que interviene en la producción de leche) durante unas dos horas, añade, a la vez que señala que los efectos del alcohol sobre el niño amamantado están directamente relacionados con la cantidad de alcohol que consume la madre. “Una cantidad pequeña a moderada de alcohol no ha mostrado efectos nocivos en el niño. Una dosis de alcohol mayor de 0,5 gr/Kg puede producir sedación y disminución de la producción de leche. Esto equivale a 200 cc de vino, 500 cc de cerveza o 60 cc de licor”, precisa.

Por ello, ve muy importante no beber alcohol al menos durante los primeros 3 meses, y después de los primeros meses, en caso de hacerlo, beber cantidades pequeñas y esporádicas (una caña de cerveza o un vasito de vino una o 2 veces a la semana) procurando alejarlas de las tomas. “No se deben tomar bebidas de alta graduación, como ginebra, licores o whisky. El mito popular de que un vaso de cerveza al día aumenta la producción de leche no tiene ninguna evidencia científica que lo apoye”, apostilla la AEP.

¿Cuánto tiempo debe transcurrir?

Según datos de ‘www.e-lactancia.org‘, la web que promueve APILAM y que recoge aquellas sustancias, fármacos y costumbres que pueden afectar a la lactancia, Paricio recuerda que el consumo de alcohol puede causar sedación, desmedro, irritabilidad y retraso psicomotor en el lactante.

“Se ha publicado un caso de pseudo síndrome de Cushing que desapareció al dejar de beber la madre. Hay controversia sobre si el consumo de alcohol se asocia a una menor duración de la lactancia. Pese a que aumentan discretamente los niveles de prolactina, el consumo agudo seda al lactante e inhibe la secreción de oxitocina de la madre, y por tanto el reflejo de eyección de la leche, reduciendo la producción de leche entre un 10 y un 25%. Un consumo agudo excesivo puede provocar coma, convulsiones y riesgo de muerte en el lactante”, recoge.

Asimismo, apunta que la cerveza 0,0% y la sin alcohol (que el alcohol ingerido de forma ocasional haya desaparecido de leche y sangre depende del peso de la madre (a menos peso, más tiempo) y de la cantidad de alcohol consumido (a más alcohol, más tiempo).

Aquí precisa que hay que evitar dar el pecho hasta pasadas dos horas y media por cada 10 -12 g de alcohol consumidos: un tercio (330 ml), de cerveza 4,5%; un vaso de 120 ml de vino 12%, o una copa de 30-40 ml de licor de 40-50%. Tiempos orientativos a esperar para mujeres de unos 60 kg de peso: un vaso de vino, 2,5 horas; dos tercios de cerveza, 5 horas; tres copas de licor, 7,5 horas”, precisa.

Además, destaca que algunos medicamentos que contienen concentraciones elevadas de alcohol como excipiente deben evitarse durante la lactancia. Igualmente, desaconseja la práctica del colecho si se ha bebido. Finalmente, indica que el alcohol, como desinfectante de aplicación tópica, es compatible con la lactancia.