La organización nacional de Alcohólicos Anónimos (AA.AA.) ha detectado un incremento en el número de mujeres consumidoras de bebidas etílicas que solicitan su ayuda, así como una bajada en la media de edad de las personas que acuden a alguno de los 509 grupos terapéuticos que esta comunidad tiene en España.

Alcohólicos Anónimos celebra en Avilés, donde tiene la sede estatal, su XXV Asamblea Nacional de delegados con la presencia de representantes de las 24 áreas en que está divido el territorio español, donde se presta ayuda a unos 10.000 enfermos de alcoholismo, según los datos correspondientes a su último informe, publicado en 2002.

En la actualidad, la Universidad de Deusto ultima un nuevo informe con datos y estadísticas actualizados, que será publicado en el mes de junio, pero del que hoy ya se adelantó que muestra una tendencia a la baja de la media de edad de las personas que solicitan ayuda a la organización, así como la incorporación, cada vez mayor, de la mujer al consumo de alcohol.

La última «fotografía» que se hizo del perfil de las personas que piden ayuda a AA.AA. data de 2002 y refleja que de tres de cada cuatro son hombres que, en la mayoría de los casos, comienza a beber a los 18 años y acude a la organización cuando cumple una media de edad de 45 años.

La Asamblea nacional que hoy dio comienzo y se prolongará hasta el próximo sábado en un céntrico hotel de Avilés, tiene por lema «Ayudar para ayudarnos», inspirado en el mismo origen de la organización, «que nació cuando un alcohólico intentó ayudar a otro y comprobó que de ese modo los dos se mantenían sin beber, que es la base del funcionamiento de Alcohólicos Anónimos», según manifestó a EFE uno de los organizadores del encuentro. En la jornada de hoy, dos mujeres que se reconocen como alcohólicas, Mariví y Charo, expusieron sus propias experiencias y vincularon el incremento del consumo de alcohol entre el colectivo de mujeres con su progresiva incorporación al mundo laboral y con la soledad.

Mariví se considera una consumidora social que fue, según sus palabras, «perdiendo el control del consumo». «La sociedad cambió y nosotras, más independientes, empezamos a beber. Algunas mujeres beben en casa, solas, lo viven muy tapado y piden ayuda en cuanto comprueban que la casa está hecha un desastre», aseguró Mariví. El perfil de Charo, de 40 años, es el de un ama de casa que empezó a beber en soledad y en secreto hasta que en su última etapa como consumidora perdió «completamente el control».