Los tratamientos con metadona en la provincia se han incrementado más del 70% en los últimos cuatro años. Según datos de la Conselleria de Bienestar Social, mientras en 1998 sólo había 1.336 pacientes en tratamiento con agonistas, en 2001 esta cifra superaba los 2.250.

El director general de Drogodependencias destaca la progresiva implantación de metadona como uno de los motivos fundamentales en la disminución de casos de heroína tratados. Según la encuesta de la Fundación de ayuda contra la drogadicción, el siglo XXI empezó con la mitad de heroinómanos que en 1996.

«El consumo de heroína se ha estabilizado», señala Luis Miguel Botía, director del programa de desintoxicación Reto. La forma de tomarla también ha cambiado. «Ahora se fuma por miedo al sida, ya no se inyecta».

Para Botía, el perfil medio del heroinómano es el de un joven de entre 28 y 32 años, que ha perdido el trabajo por sus problemas con las drogas y poco cualificado laboralmente.

«Comparada con la coca, consumir heroína no es caro, a 60 euros el gramo», añade Botía. Por eso mismo, es una droga que se mueve en ámbitos marginales. De hecho, «cada vez hay más inmigrantes enganchados» en la provincia de Alicante.

La dependencia que produce la nieve «es mucho mayor que la de la coca», explica Botía. Al final «el heroinómano sólo piensa en inyectarse, acaba sin trabajo, sin amigos, sin familia».

Para combatir el mono, Reto propone una terapia basada en talleres ocupacionales que más tarde se convierten en oportunidades reales de trabajo. Una de estas ofertas laborales es la restauración de muebles antiguos.