El médico coordinador de la Asociación Española contra el Cáncer en Almería, Juan Miguel Martínez, informó hoy de que «el 40 por ciento de las personas que reciben terapias, durante varias semanas, de la Asociación contra el Cáncer deja de fumar, sin embargo, conforme pasan los años ese porcentaje disminuye». En declaraciones a Europa Press, Martínez explicó que los cursos de deshabituación tabáquica, dirigidos por un psicólogo y con apoyo de un médico, son terapias para grupos reducidos de 15 personas que se hacen periódicamente, tres cursos durante un año.

En este sentido, añadió que cuando finaliza el curso se hace un seguimiento a cada paciente durante un año «para ver si ha vuelto a fumar y cómo ha surgido la recaída». Además, destacó que «si los pacientes vuelven a fumar se les puede incluir en otro grupo de terapia».

Por otra parte, Juan Miguel Martínez informó de que «el objetivo principal de la asociación es luchar contra el cáncer en todos los ámbitos, tanto en el ámbito de prevención como en el del tratamiento paliativo, así como en la educación para la salud, problemas del tabaco, es decir, todos aquellos caminos que hay que recorrer para disminiur la incidencia del cáncer». En este sentido, precisó que hay dos equipos que se encargan de la atención domiciliaria de enfermos en fase terminal de cáncer y un grupo de 300 voluntarios aproximadamente encargados del apoyo domiciliario y de difundir información y mensajes a la población en general.

Asimismo, señaló que la asociación lleva a cabo diversos programas «como son la atención precoz del cáncer de cérvix, del cáncer de mama y de próstata». no obstante, insistió en que «cualquier persona que tenga diagnosticado un cáncer puede llamar para informarse sobre lo que quiera, ya que hay un oncólogo a su disposición».

VIVIR COMO ANTES

Además, precisó que hay un programa denominado «Vivir como antes» en el que un grupo de mujeres que han sido operadas de cáncer de mama intentan, mediante diversos caminos, la reinserción social tratando todos los aspectos psicológicos y problemas físicos de la enfermedad. Finalmente, detalló que durante 2002 se recibieron 2.000 llamadas telefónicas de personas enfermas en fase terminal de cáncer, así como de familiares de personas que padecen esta enfermedad.