Los granadinos son los andaluces con mayor riesgo de caer en la ludopatía. Y es que, del 4,2% de jugadores en progresión adictiva en Andalucía, el 6,6% son de Granada, es decir, asiduos al juego pero no enganchados. Por el momento, se trata soló de un factor de riesgo, ya que actualmente sólo el 1,1% de los granadinos es ludópata, lo que le sitúa entre las provincias, junto a Córdoba, Jaén y Málaga, con menor nivel de adicción al juego en la comunidad. Así se pone de manifiesto en un estudio elaborado por el profesor de Psicología de la Universidad de Granada, José María Salinas, quien explica que este desarrollo se debe a cambios de estilos culturales y de vida. No obstante, lejos de alertar quiere ser optimista y señala que las campañas de prevención ayudarán a que estas cifras disminuyan.

Pero lo que realmente preocupa a los profesionales, es que, según el estudio, el 4% de los jóvenes entre 16 y 18 años (de 25.000 a 30.000) se encuentran en los niveles de riesgo, cifra que va disminuyendo cuanto mayor es la edad, lo que significa que en un futuro inmediato el problema se agravará y acaben convirtiéndose en jugadores patológicos. Una de las causas que ha generado esta tendencia son las nuevas tecnologías, como Internet y la telefonía móvil, debido a la inmadurez de los usuarios, «que pueden caer en el hábito de un uso indebido de la red», señala el consejero de Asuntos Sociales, Isaías Pérez Saldaña.

Otro de los juegos de azar más utilizados por los jóvenes son las máquinas recreativas, de ahí que la Federación Andaluza de Jugadores Rehabilitados (FAJER) haya pedido a la Junta que prohíba la utilización de las tragaperras en lugares públicos y se habiliten zonas específicas, «como en el caso de los bingos, para las personas mayores de 18 años que quieran jugar». Y es que, para la federación las máquinas recreativas son un «foco de infección», por lo que debería existir un control de acceso.

Sanciones

En este sentido, el colectivo exige la elaboración de una nueva Ley del Juego y aumentar así las multas, ya que el régimen sancionador no se puede modificar sino es con otra norma. «El acceso es demasiado permisivo y si no es con una multa elevada los empresarios, por llamarlos de alguna manera, no hacen caso», señala el presidente de FAJER.

Con motivo de la celebración hoy del Día Sin Juegos de Azar, Asuntos Sociales ha hecho público este estudio, del que se desprende que a pesar de estas preocupantes cifras, sólo el 1,7% de los andaluces son jugadores patológicos, una décima menos que en el informe de 1996. «Esto significa que en estos seis años el número de ludópatas no se ha incrementado, a pesar del aumento de posibilidades y alternativas», señala Pérez Saldaña.

Policonsumidores

Una adicción que sólo es tratada como tal en Andalucía y que va ligada a otros muchos factores, como el consumo de sustancias como el alcohol y el tabaco, y en menor medida con sustancias estupefacientes, ya sea cannabis, cocaína o drogas de diseño; según el consejero, la mayoría de los ludópatas son policonsumidores, «por lo que hay que tratarlos en su conjunto, una situación muy complicada y compleja».

En cuanto al género, en los hombres el problema del juego es hasta cinco y siete veces mayor que en las mujeres. Para el profesor Salinas llama la atención que cuando el análisis se realiza por la profesión de los adictos y nivel de ingresos, el riesgo de contraer la adicción se reparte entre todos los profesionales, así como en los distintos niveles de ingreso. Aunque en el caso de la dependencia, son los autónomos y empresarios los que tienen un riesgo tres veces superior al resto de los trabajadores, lo que demuestra que la disponibilidad del dinero es un factor importante.

Prevención

Una enfermedad que sólo se puede atajar con la prevención y la asistencia, ya que -dice Pérez Saldaña- no hay dependencia, sino dependientes «ya que es un problema sicológico y no hay que satanizarlo».

En este sentido, el consejero de Asuntos Sociales quiere dejar claro que Andalucía es la única comunidad autónoma que trata la ludopatía como una adicción, y así se incluye en el II Plan Andaluz sobre Drogas y Adicción 2002-07, aprobado en el Consejo de Gobierno a principios del verano pasado y que entrará en el Parlamento para su debate en pocas semana. «Hemos avanzado mucho con las campañas de prevención», señaló.