«La recaída se puede producir aunque una persona lleve dos años sin beber y haya hecho un tratamiento. La recaída no es un fracaso del tratamiento, sino un elemento consustancial con la enfermedad crónica alcohólica. El paciente tiene que aprender a identificar los factores que le pueden llevar a recaer y sobre todo a tener las habilidades para enfrentarse a esa recaida y seguir un proceso de recuperación de la abstinencia. La recaída no es un fracaso, sino un elemento que nos ayuda a aprender cómo tenemos que seguir luchando contra la adicción».

Esta fue una de las ideas expuestas por el psiquiatra Antonio Terán, coordinador del Hospital San Juan de Dios de Palencia. Terán intervino en la mesa de Salud Mental, que constató la alta prevalencia del alcoholismo, segundo factor de riesgo, junto con el tabaco, que se relaciona con más de sesenta enfermedades cardiovasculares, respiratorias, inmunológicas e incluso mentales. Además el alcoholismo es fuente de problemas sociales e incluso de conductas delictivas, con casos de violencia de género, accidentes de tráfico y otras transgresiones de las leyes que pueden acabar con el ingreso en prisión.

Terán explicó que «desintoxicar a un paciente alcohólico no es curarle, es simplemente revertir un fenómeno cerebral neuroquímico que es la neuroadaptación. A partir de la desintoxicación, que es un corto periodo de tiempo, viene la deshabituación», un tratamiento fundamentalmente psicoterapéutico, psicológico y que se puede ayudar con algunos fármacos. «El paciente que ingresa en el centro penitenciario por consumo de alcohol muchas veces no tiene conciencia del problema y lo que hace es echar la culpa a los demás: es la sociedad, es el juez que no me ha juzgado bien, es mi abogado que no me ha defendido… Entonces hay un trabajo muy importante motivacional». Ser consciente del problema, de hecho, es el primer paso para solucionarlo.