La prevalencia de síntomas depresivos entre los hombres gais, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH) jóvenes estadounidenses con el VIH o en riesgo de adquirirlo y que utilizan sustancias, especialmente metanfetamina, es significativamente mayor que la de sus iguales sin una historia de uso de sustancias. Éste es el principal resultado de un estudio presentado durante la X Conferencia sobre la Ciencia del VIH de la Sociedad Internacional del Sida (IAS, en sus siglas en inglés), celebrada el pasado mes de julio en Ciudad de México (México).

El trastorno de depresión mayor continúa teniendo una alta prevalencia entre las personas con el VIH de todo el mundo; sin embargo, su cribado y tratamiento no son óptimos. Por otro lado, el uso de sustancias por parte de determinados grupos de personas con el VIH también sigue siendo común, lo que podría tener un impacto en la sintomatología depresiva.

Con el fin de examinar la prevalencia, las correlaciones y los cambios en la sintomatología depresiva a lo largo del tiempo entre los hombres gais, bisexuales y otros HSH, un grupo de investigadores de la Universidad de Los Ángeles (EE UU) llevaron a cabo un estudio. Para ello, contaron con la colaboración de participantes procedentes del estudio mSTUDY, que tiene como objetivo determinar cómo el uso de sustancias afecta al sistema inmunitario de los hombres gais, bisexuales y otros HSH con y sin el VIH.

Para poder inscribirse en el presente estudio, los participantes debían tener entre 18 y 45 años, ser hombres biológicos y, en el caso de no tener el VIH, reportar haber tenido sexo anal sin el uso del preservativo con otro hombre en los últimos 6 meses. Tanto al inicio del estudio como cada seis meses, los participantes completaron una entrevista que contenía la escala de depresión del Centro de Estudios Epidemiológicos (CES-D).

En total se contó con la participación de 534 hombres con una edad promedio de 31 años, el 43% era de etnia negra, el 37% de etnia latina y el 14% de etnia blanca. Algo menos de la mitad se encontraba en situación de desempleo y el 35% refirió no tener una vivienda estable en los últimos 6 meses. Por diseño del estudio, la mitad de los participantes (n: 267) tenían el VIH y la otra mitad no.

En más de un tercio de las visitas del estudio (656 de 1.888 visitas, lo que representó un 35% del total) los participantes reportaron síntomas depresivos (puntuaciones iguales o superiores a 23 puntos en la escala CES-D). El origen étnico no se relacionó con diferencias en la presencia o no de esta sintomatología; sin embargo, aquellos en situación de desempleo fueron más propensos a reportar síntomas depresivos (49,2% frente a 23,9%; p<0,01) del mismo modo que aquellos sin una vivienda estable (48,2% frente a 29,6%; p<0,01).

Determinadas prácticas sexuales se asociaron con una mayor frecuencia de experimentar síntomas depresivos, como haber tenido una nueva pareja sexual en los últimos 6 meses, tener sexo anal con una pareja trans en los últimos 6 meses, haber sido víctima de violencia por la pareja íntima en el último año y recibir dinero, sustancias o refugio a cambio de tener relaciones sexuales en los últimos tres meses.

El consumo de sustancias también afectó de manera significativa a la prevalencia de depresión. Aquellos que eran fumadores en la actualidad reportaron síntomas depresivos en un 49,3% de las visitas y los no fumadores en un 29,1% de las visitas (p<0,01). Los síntomas depresivos resultaron ser más frecuentes en aquellas personas que utilizaban metanfetamina (47,1%) u otras drogas (30,6%) que entre aquellas que no utilizaban ninguna sustancia (22,8%) (p < 0,01).

Un análisis en mayor profundidad sobre el uso de sustancias reveló una relación de dosis-respuesta entre la cantidad del uso de sustancias y la presencia de síntomas depresivos. Para los usuarios de metanfetamina, el uso semanal o más frecuente se asoció con una prevalencia de los síntomas depresivos del 56%, en comparación con el 38,7% para los que hacían uso mensual o menos frecuente y del 27,3% para aquellos que no la consumían nunca (p < 0,01). El mismo efecto dosis-respuesta se mantuvo para la marihuana (p < 0,01), los poppers (p < 0,01), los medicamentos recetados (p < 0,01), la cocaína (p < 0,05), el éxtasis (p < 0,05) y la heroína (p < 0,05). Las tasas de síntomas depresivos alcanzaron el 50% o más para el uso, al menos semanal, de éxtasis (65,2%) y heroína (70%).

A través de un modelo de crecimiento lineal, el uso de metanfetamina representó el 10,2% de las diferencias individuales en los síntomas depresivos , una tasa mucho más alta que la de cualquier otra sustancia evaluada en el estudio.

Desde la visita inicial hasta la visita de seguimiento al sexto mes, la tasa de síntomas depresivos disminuyó, para usuarios de sustancias diferentes a la metanfetamina, de una puntuación mediana en la escala CES-D de 16,4 a 13,8 puntos. En contraposición, durante el mismo período de seguimiento, esta tasa de síntomas depresivos aumentó entre los usuarios habituales de metanfetamina pasando de 22,2 a 24,1 puntos.

Los resultados del presente estudio ponen de manifiesto que la prevalencia de síntomas depresivos es relativamente elevada entre los hombres gais, bisexuales y otros HSH con el VIH o en riesgo de adquirirlo, especialmente entre los usuarios de metanfetamina.

Según estos hallazgos, los investigadores sugieren que reducir el uso de sustancias y, en especial de metanfetamina, puede reducir los síntomas depresivos y otros problemas concomitantes como conductas sexuales de riesgo. En esta línea, en estudios previos se ha observado que la reducción del uso de metanfetamina conlleva una mejoría en los síntomas depresivos de las personas con el VIH (véase La Noticia del Día 25-01-2019 ).

Referencia: Javanbakht M, Shoptaw S, Ragsdale A, Gorbach PM. Depressive symptoms and substance use: Changes overtime among a cohort of HIV-positive and HIV-negative MSM. 10th IAS Conference on HIV Science (IAS 2019), July 21-24, 2019, Mexico City. Abstract WEPED779

Nota: artículo original publicado en gtt-vih.org