Araíz del Plan de Intervención contra el Tabaquismo (PITA) que la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía pusiera en marcha en el año 2005 se han contabilizado un total de 74.225 pacientes atendidos en Córdoba por planes de, como lo llaman los profesionales, «deshabituación tabáquica». El tabaquismo es un problema que supone más de 10.000 muertes y 3.000 cánceres de pulmón al año en toda Andalucía y el PITA se erige como el principal foco de lucha contra esta grave adicción en la comunidad.

Este plan formula dos tipos fundamentales de intervención a la hora de tratar con pacientes adictos o habituados al consumo de tabaco. El primer paso es la Intervención Básica (IB), es decir, la sensibilización de cualquier paciente que pase por una consulta ya sea de centro de salud o de hospital con respecto al problema del tabaco. Los sanitarios llevan al día en el historial médico informático si el paciente fuma y si desea dejarlo. En el caso de que la persona fumadora presente el llamado «estadio para el cambio» se le ofrece un tipo de Intervención Avanzada, ya sea individual (IAI) o grupal (IAG). Las cifras de cordobeses que han recibido estos distintos tipos de ayuda desde el 2007 hasta el 2010, fechas controladas por datos de la Delegación de Salud, son de un total de 74.225 intervenciones, de las cuales más de 7.000 se corresponden a una intervención de tipo avanzado.

Dentro del PITA se presta una especial atención tanto a colectivos modélicos como a colectivos de especial atención. Personal sanitario y educadores forman el primero de estos grupos que son especialmente fomentados para la deshabituación del consumo de tabaco por su papel de referentes en cuanto a estilo o comportamiento vital. Se les facilita terapia en su centro de trabajo y en horario laboral. En cuanto a los colectivos de especial atención, el plan de intervención recoge una notable preocupación por sectores sociales que, por su alta prevalencia en el consumo o por su situación específica, requieren mayor dedicación. Son, por ejemplo, personas presas, trastornados mentales graves, inmigrantes, embarazadas o mujeres adolescentes. El último de los ejes es la prevención al consumo. Para ello, el trabajo más importante se hace en los centros educativos con programas y concursos como A no fumar, ¡me apunto! , en el que participaron 69 centros y 12.190 escolares de Córdoba en el 2010.