Si has visto la serie Glee, estoy convencido de que te suena su cara. Se trata de Cory Monteith, un jovencísimo actor canadiense que falleció hace casi dos años a causa de una sobredosis de heroína y alcohol. Tenía solo 31 años, pero había vivido un auténtico infierno a causa de las drogas y su adicción al alcohol.

La carrera de este actor comenzó muy joven. A los dieciséis años dejó los estudios y se dedicó a presentarse a castings en la televisión nacional. Poco a poco fue haciendo algún pequeño papel en series que le fueron abriendo puertas. Como también tenía talento musical, decidió grabarse cantando «Can’t Fight This Feeling» y ese vídeo le propició una audición para el papel de Finn Hudson en Glee.

A partir de ahí, todo parecía ir estupendamente bien. Le llamaban para hacer pruebas para varios papeles y consiguió tener cierto peso en la industria cinematográfica y televisiva. Pero esa carrera tan brillante tiene un lado oscuro que le llevó hasta esa triste noche del 13 de julio de 2013 en la cual falleció.

Al parecer, los primeros contactos del actor con las sutancias tóxicas que le llevaron a este fatal desenlace comenzó a los doce años. Poco a a poco, se fue sumergiendo en ese mundo tan oscuro dejando los estudios y se viendose comprometido por sus adicciones.

Todo esto lo contó en una entrevista ofrecida en el año 2011, donde no tuvo reparos en confesar su adicción. También anunció que se había sometido a un tratamiento de desintoxicación y que había conseguido dominar su adicción. Hasta había conseguido acabar la escuela secundaria y parecía que había conseguido salir del agujero en el que estaba metido.

Pero tras una recaída, volvió a vivir la misma situación. En marzo de 2013 volvió a hacer caso a su familia y amigos, que preocupados por él le convencieron para ir a un centro de desintoxicación otra vez, pero esta vez no pudo lograrlo.

Los trabajadores del Hotel Fairmont Pacific Rim entraron a su habitación cuando el actor no se presentó a la hora en la que había dicho que iría a pagar la cuenta de la habitación. Al entrar, lo encontraron ya muerto y no fue hasta la realización de la autopsia, cuando se pudo determinar que el fallecimiento se produjo por el consumo de heroína y alcohol.

Por desgracia, se trata de una de esas historias en las que un joven prometedor tiene la mala suerte de contraer la enfermedad de adicción, siendo el desenlace trágico y mortal.

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