Los patrones del consumo de drogas, tanto legales como ilegales, están cambiando entre los vascos. Así lo demuestra el informe Euskadi y Drogas 2010, presentado esta mañana por la dirección de Drogodependencias del Gobierno Vasco. El estudio, de carácter bianual, permite hacer una lectura con perspectiva de la evolución de los consumos entre la población.

Según los datos presentados, en el último año se han reducido los consumos de alcohol y cannabis, especialmente entre los adolescentes y jóvenes. Desde 2004, el consumo excesivo y de riesgo en fin de semana ha descendido prácticamente a la mitad. La práctica del botellón, por ejemplo, pierde atractivo entre los jóvenes. Aún y todo, casi un 10% de la población puede considerarse bebedora excesiva o de riesgo los fines de semana. Entre los jóvenes de 15 a 19 añios el porcentaje sube al 19%, y entre los de 20 a 24 años, al 28%. A partir de esa edad, el comportamiento se reduce progresivamente.

En lo que respecta a la otra droga legal, el tabaco, su consumo se mantiene estable, si bien la estadística indica que la tasa de abandono de los cigarrillos es en cualquier caso la más elevada desde el inicio de la serie de estudios sobre drogas en Euskadi.

Otra cifra que logra una marca es la del consumo actual de cannabis, que en 2010 alcanzó el volumen más bajo de la última década, con una reducción de 63.000 consumidores en los últimos cuatro años. El consumo diario de esta droga cae de forma notable, especialmente entre los jóvenes. A pesar de ello, Euskadi sigue estando a la cabeza de la Unión Europea en lo que se refiere a este consumo.

Desciende también el consumo de las otras drogas ilegales (cocaína, anfetaminas, éxtasis y LSD), hasta llegar a los registros de principios de la década y revertir el incremento experimentado durante los años noventa. Desde 2004, por ejemplo, el consumo reciente de cocaína ha caído en un 50% y el de anfetaminas, en un 60%.

La dirección de Drogodependencias ha subrayado que hay, sin embargo, notables diferencias según la edad de los consumidores. Así, el peso de los adultos es cada vez mayor. Entre 2004 y 2010, el consumo reciente de alguna droga ilegal (sin contar el cannabis) de los jóvenes de 15 a 24 años ha caído un 64%, mientras que el de las personas de 35 a 54 años ha crecido un 10%. El consumo, en cambio, es cada vez más ocasional y menos intenso.

No obstante, el hecho de que el perfil del consumidor de drogas ilegales sea mayoritariamente el de una persona adulta ha empujado a la dirección de Drogodependencias a impulsar campañas específicas de prevención para este colectivo, uno de los «retos» del futuro junto con la consolidación de la tendencia descendente en la prevalencia de consumo de las distintas sustancias.