El número de adolescentes de Barcelona que fuman ha disminuido un 50 % en veinte años, según un estudio de la Agencia de Salud Pública de Barcelona.

Los resultados del estudio, que ha publicado esta semana «Gaceta Sanitaria», indican que si en 1987 el consumo regular de tabaco era del 12,7 % entre los alumnos de 8º de EGB, la cifra se ha reducido hasta la mitad entre los estudiantes que en 2008 cursaban 2º de la ESO, de entre 13 y 14 años.

El estudio también revela que el descenso es acuciado en los adolescentes de entre 15 y 16 años, que es la etapa en la que, según los especialistas, se consolida el consumo.

En 1996, fumaba regularmente el 34,6 % de los alumnos de 4º de la ESO, mientras que en 2008 el porcentaje disminuyó hasta el 18,1%, con una reducción media anual del 6,4% en doce años.

Esta tendencia a la baja entre los escolares de Barcelona la ha podido determinar un equipo de la Agencia de Salud Pública de Barcelona después de comparar los resultados de la última encuesta FRESC (realizada por la Agencia de Salud Pública entre este sector de la población) sobre los factores de riesgo para la salud de los estudiantes de secundaria, realizada en 2008 entre más de 3.000 alumnos, con los de las siete ediciones previas.

Los especialistas de la Agencia han constatado además que este descenso del consumo no es exclusivo de Barcelona, ya que otras dos encuestas, la SIVFRENT-J de la Comunidad de Madrid y el ESTUDES del Plan Nacional sobre Drogas, confirman la disminución de adolescentes fumadores, incluso antes del cambio normativo de los espacios públicos sin humo del año 2005.

En la Comunidad de Madrid disminuyen cada año un 5,5 % los escolares de entre 15 y 16 años que fuman regularmente, mientras que en el ámbito estatal la reducción anual es de un 3 %.

Los últimos datos de 2008 revelan también una inversión en el inicio del consumo entre chicos y chicas.

Así, en 2º de ESO se observan por primera vez más fumadores regulares masculinos (6,1 %) que femeninos (4,5 %), lo que presumiblemente, según la Agencia de Salud Pública de Barcelona, podría indicar un punto de inflexión y el inicio del declive del tabaquismo adolescente femenino, que ha sido especialmente intenso en los últimos años.

En cursos más avanzados, sin embargo, el consumo de tabaco sigue siendo más elevado en chicas que en chicos (33 % frente al 26 % en alumnos de 2º de Bachillerato o Ciclos Formativos de Grado Medio).

Otro de los hallazgos relevantes de este estudio es la fuerte asociación entre el consumo regular de tabaco y cannabis ya que el 60 % de los chicos que fuma regularmente consume cannabis habitualmente, cifras que alcanzan el 80 % entre las alumnas fumadoras de 4º de ESO y 2º de Bachillerato y Ciclos.

Los autores también han encontrado otros factores asociados al consumo de tabaco, como la autopercepción de un rendimiento escolar bajo, haberse emborrachado alguna vez o la percepción de una mayoría de amigos fumadores.

A pesar de que los resultados del estudio muestran un descenso del consumo regular y diario de tabaco en todas las edades analizadas y en ambos sexos en la ciudad de Barcelona, los especialistas de la Agencia de Salud Pública han insistido en la necesidad de aplicar programas preventivos en las escuelas.