El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, convirtió el día 22 en ley una iniciativa que otorga al gobierno poderes sin precedentes para controlar a los fabricantes de cigarrillos.

«La iniciativa que firmaré hoy representa un cambio que lleva décadas gestándose», dijo Obama durante la ceremonia de firma realizada en la Casa Blanca.

La ley otorga un poder sin precedentes a la Administración de Alimentos y Drogas (FDA, por sus siglas en inglés) para controlar el uso del tabaco entre los jóvenes, regular los niveles de nicotina, prohibir el uso de saborizantes y exigir nuevas y más duras etiquetas de advertencia.

La FDA también tendrá el poder para crear un nuevo Centro para los Productos de Tabaco cuyo fin será vigilar los reglamentos basados en la ciencia de los productos de tabaco en Estados Unidos.

De acuerdo con la ley, las compañías tabacaleras deben revelar los ingredientes de sus productos y permitir a la FDA exigir cambios para proteger la salud pública.

También impone límites estrictos a la publicidad sobre tabaco en publicaciones que cuenten con un número significativo de lectores adolescentes y prohíbe el uso de las palabras «mild» (suave) o «light» (ligero) en los anuncios pues hacen que los productos de tabaco parezcan más seguros.

«A pesar de décadas de cabildeo y de publicidad de la industria tabacalera, aprobamos una ley que ayudará a evitar que la siguiente generación de estadounidenses crezca con un hábito mortífero con el que tantas personas de nuestra generación han vivido», dijo el presidente.

La iniciativa, apoyada por muchos grupos de salud pública, encontró una fuerte oposición en la industrial tabacalera.

Estadísticas oficiales señalan que cerca del 20 por ciento de los estadounidenses fuman y que alrededor de 440.000 personas mueren cada año en Estados Unidos de cáncer, enfermedades cardiacas, enfisema y otros padecimientos vinculados con el tabaquismo.