I. tiene 18 años y su jefe en el taller le ha dicho si quiere pasarse también por las tardes para aprender más cosas; parece que eso de la mecánica le gusta y se le da bien. Es la segunda oportunidad que le está dando la vida después de varios años de tumbos que le llevaron del alcohol a las drogas, y de ahí a la delincuencia y a centros de menores.

Cuenta su historia en la sede de la Asociación Dual en Madrid, donde está alojado en una residencia social, que le ha permitido alejarse de todo ese que fue su mundo; no le importa contar su historia ante una cámara, pero prefiere no dar su nombre. Empezó a beber “con 12 ó 13 años”, con los amigos del barrio, y recuerda poco de esos años en los que amaneció algún día en el hospital, después de un coma etílico. De la bebida pasó a los porros y eso llevó a la cocaína “y alguna cosa más fuerte”, confiesa recién llegado del taller mecánico en el que trabaja por las mañanas.

Asociaciones como en la que él está se felicitan de que el delegado del Plan Nacional sobre Drogas, Francisco Babín, haya puesto esta semana en el candelero el tema del alcoholismo juvenil, con su propuesta demultar a los padres de menores que sufran comas etílicos de manera reiterada. “Todo lo que sea generar debate es positivo, porque éste es un asunto dormido en nuestra sociedad”, señala a ELMUNDO.es Raúl Izquierdo, psicólogo y director técnico de Asociación Dual.

“¿Por qué beben? Porque es lo normal, porque lo hace su grupo, porque piensan que el que no lo hace tiene miedo o no sabe disfrutar…”, explica el doctor Gabriel Rubio, psiquiatra del Hospital 12 de Octubre de Madrid. “Por un lado decimos que el consumo es perjudicial y hay leyes en ese sentido; pero por otro lado no se respetan, y se sigue vendiendo alcohol a menores en las calles y comercios”, señala este especialista en adicciones adolescentes.

No es sólo cuestión de multar a los padres, opina Rubio; sino de que vivimos en una sociedad en la que bebidas como el vino o la cerveza forman parte de nuestra cultura. La ministra de Sanidad ha tenido que aclarar que la idea de multar a los padres por los comas etílicos repetidos “es sólo una propuesta”. Las asociaciones de padres se han mostrado contrarios a la propuesta (que consideran recaudatoria).

Sin entrar a valorar la propuesta de Babín, los especialistas sí coinciden en que en los últimos años han cambiado los patrones de consumo de alcohol entre la gente joven. “Antes bebíamos para divertirnos, ahora beber es la diversión”, señala el doctor Rubio. A ese patrón responden los llamados ‘atracones de alcohol’ y nuevas ‘modas’ de ingesta, como los tampones impregnados en alcohol o ‘beber’ a través de la córnea, para una absorción más rápida.

“Antes, en las discotecas, estaba mal visto ver a alguien borracho; se le miraba mal y los amigos se encargaban de sacarle”, apunta Raúl Izquierdo; “el problema es que en los botellones no hay normas, no hay ningún adulto, se ha convertido en un juego competitivo a ver quién bebe más”.

Pero, ¿cómo se pasa del botellón de fin de semana a algo más serio?¿Qué pueden hacer los padres? El psiquiatra del 12 de Octubre aconseja a los padres observar a sus hijos, estar atentos a los signos externos de la intoxicación (“no hace falta poner un alcoholímetro en casa para verlo”, apunta Izquierdo), pero también a las cuestiones emocionales. “A veces, el chaval tiene alguna dificultad que es incapaz de resolver por sí solo; y es fundamental tener una buena relación con ellos para que confíen en nosotros”. Entre las recetas que él menciona resuenan las palabras ‘autoestima’, ‘confianza en sí mismo’, ‘aprender a decir que no’, ‘afrontar las dificultades sin la bebida’…

I. confiesa que no puede pensar en el futuro muy a largo plazo, “prefiero ir poniéndome pequeñas metas”. Ha cambiado de barrio, ha conocido a nuevos amigos, ahora los fines de semana sale “a dar una vuelta” y, además de los coches le gusta hacerse sus propias pulseras de colores. Se ríe como un adolescente cuando le preguntan por las chicas. Dice que aún toma un trago de vez en cuando, pero alejarse de las drogas le ha dado esta segunda oportunidad.