Los padres fumadores que exponen a sus hijos al humo de sus cigarrillos les exponen además a un riesgo mayor de padecer enfermedades vasculares en la edad adulta. Dos estudios paralelos presentados simultáneamente en las sesiones científicas de la «American Heart Association» han demostrado que la exposición al humo del tabaco puede afectar, no sólo a los hijos de fumadores, sino que puede multiplicar la producción de radicales libres en los jóvenes no fumadores. Ambos trabajos recomiendan evitar al máximo el rol de fumador pasivo.

Cada vez son más las evidencias que señalan que el humo del tabaco daña las defensas antioxidantes de los fumadores pasivos lo que provoca daños en las paredes arteriales. Estas disfunciones endoteliales son uno de los primeros síntomas de la ateroesclerosis, el principal problema que subyace detrás de las enfermedades coronarias y accidentes cerebrovasculares. En cuanto a los radicales libres, son moléculas que pueden dañar las células del organismo, provocando lo que se conoce como estrés oxidativo. Según este estudio austriaco, los niveles de oxidación en sangre es significativamente mayor en los hijos de fumadores.

Para medir el daño provocado por la oxidación, un grupo de científicos de la Universidad de Viena examinó los niveles de un compuesto que indica los niveles de daño en los vasos sanguíneos en 158 niños (71 chicos y 87 chicas) con edades comprendidas entre los 3 y los 15 años. Los niños fueron agrupados en función de los niveles de consumo de tabaco de sus padres, si estos fumaban en casa y, concretamente, del número de cigarros diarios. Los hijos de padres fumadores fueron comparados con un grupo de hijos de no fumadores incluidos en el trabajo como control.

Los resultados hacen pensar a los autores que las enfermedades vasculares propias de la edad adulta podrían desencadenarse desde bien temprano, mediante la exposición al humo del tabaco.

Doble de riesgo

Los niveles de este compuesto en los niños expuestos al humo paterno, incluso en el caso de cuyos padres consumían menos de 20 cigarros diarios, se elevaba de un 35 a un 50% en sangre y de un 20 a un 30% en orina. En el momento en que el consumo de tabaco se incrementaba, la oxidación en sangre se multiplicaba también proporcionalmente en los niños hasta llegar al 130% en los casos en que ambos progenitores sumaban un total de 40 cigarros diarios entre ambos.

Esta sustancia, de nombre impronunciable, se produce cuando los radicales libres atacan al ácido araquidónico, un compuesto químico que regula la normal dilatación de los vasos sanguíneos, previniendo la formación de trombos y evitando su inflamación.

Por otro lado, este trabajo señala que el efecto negativo se multiplica «significativamente» cuando la madre es fumadora. Uno de los autores, el doctor Helmut Sinzinger, especula que esto puede deberse a que las madres tienen un contacto más estrecho con sus hijos en casa. A su juicio, es pronto para especular con cualquier otra medida que no sea evitar fumar en casa delante de los hijos.

“Considerando que en los Estados Unidos y en Europa Occidental la mitad de los niños está expuesta al humo del tabaco de alguna manera, estos resultados pueden tener una gran importancia”, señalan.

Fumadores pasivos «treinteañeros»

La misma sustancia oxidante ha sido testada en un estudio japonés presentado en el mismo foro. Se midieron los niveles de 8-epi-PGF2alpha en 12 hombres no fumadores con edades que rondaban la treintena. Ninguno de ellos tenía problemas cardiovasculares, de tensión arterial o diabetes en el momento de su inclusión en el estudio. Tras media hora de exposición al humo del tabaco se midió la función endotelial de cada uno de ellos para descubrir los efectos del tabaco en las células endoteliales, encargadas de permitir la contracción y expansión de los vasos en función de la corriente sanguínea.

Los resultados demostraron que ser fumador pasivo durante tan sólo 30 minutos puede incrementar el estrés oxidativo y alterar la vasodilatación del endotelio en individuos jóvenes mediante el aumento de radicales libres.