El Parlamento Europeo ha aprobado este miércoles una moción –sin valor legislativo– que reclama el uso medicinal del cannabis. Así, la resolución pide a la Comisión y a las autoridades nacionales «que trabajen conjuntamente para proporcionar un definición de cannabis medicinal y que los Estados miembros aborden los aspectos reglamentarios, financieros y las barreras culturales que pesan sobre la investigación científica en el uso de cannabis para fines medicinales».

El texto aprobado también pide una investigación «científica e independiente sobre el uso de cannabis con fines medicinales, y que la Comisión Europea desarrolle una estrategia global para garantizar la investigación independiente, el desarrollo, la autorización, la comercialización y la vigilancia y para evitar el abuso de productos derivados del cannabis».

La resolución arrancó en la Comisión de Medio Ambiente tras la propuesta formal de la eurodiputada de Podemos Estefanía Torres (GUE), hace más de un año. La Comisión la apoyó hasta convertirse en una propuesta de resolución, que es lo que se ha votado este miércoles.

«Hemos conseguido que el Parlamento Europeo apruebe dar un mandato legislador a la Comisión para regular el cannabis de uso medicinal», ha explicado Torres: «Se trata de un primer paso pero es un gran éxito porque  hace justicia a las miles de personas que necesitan el cannabis para paliar su dolor, eliminar o mitigar los síntomas de sus enfermedades, liberarlas del estigma y las dificultades de acceso y eliminar las trabas a la investigación. Desde Podemos, hemos empezado pasito a pasito, pero lo que queremos es abrir las puertas al debate de la regulación integral del cannabis en la UE, un debate en el que la sociedad nos lleva años de ventaja, para emprender un enfoque integral, que afecta desde la reducción de la criminalidad y la economía sumergida hasta el impulso de un modelo productivo capaz de dinamizar nuestro mundo rural y de generar riqueza para el conjunto de la sociedad y no solo para el lucro de unos pocos».

La propuesta inicial era más ambiciosa e integral, y estaba enfocada en proponer medidas para combatir la economía sumergida y revitalizar las zonas rurales, etc.. Pero en tanto que no parecía concitar suficientes apoyos, se circunscribió al uso medicinal.

Hace una semana la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó a la ONU que retire el cannabis de la Lista IV de su Convención de Estupefacientes de 1961, la que engloba las sustancias más peligrosas y sin valor medicinal, y la pase a la Lista I, con un control menor y a la que se reconocen propiedades terapéuticas. Se abre así puerta a la regulación del uso del cannabis con fines terapéuticos. El recreativo no se verá afectado.

Esta medida supondrá, si la aprueba Naciones Unidas (que es lo más probable dado que la OMS es su asesora en temas sanitarios), que se acaban los argumentos que la mayoría de Estados, incluyendo el español, aducen habitualmente para no regular el cannabis con fines medicinales. La ONU tenía previsto abordar el tema en su próxima reunión al respecto en marzo, pero el retraso de la OMS en emitir su recomendación, esperada para finales de 2018, podría implicar que Naciones Unidas lo posponga a su vez hasta 2020.

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