Un estudio británico dirigido por el español Jorge Cervilla, profesor asociado de Psiquiatría en el Kings College de Londres y psiquiatra del hospital San Antonio Abad de Vilanova i la Geltrú (Barcelona), ha demostrado que el tabaco multiplica por dos el riesgo de padecer depresión en personas mayores de 65 años, independientemente del sexo. La investigación incide, además, en dos parámetros para disminuir la prevalencia de la depresión: no fumar y la inclusión en la dieta de ácidos grasos esenciales. La explicación está en que fumar acarrea una mayor probabilidad de patología cardiovascular y cerebral, dos factores de riesgo «central» en la depresión del anciano, según el especialista. «El tabaco interacciona con otros factores y a lo largo de la vida se asocia con mayor depresión», manifestó Cervilla.

El resultado de la investigación, realizada entre 1985 y 1990, sobre las causas que más inciden en la aparición de procesos depresivos fue avanzado la semana pasada a la comunidad científica, durante la 12ª reunión de la Sociedad Española de Gerontopsiquiatría y Psicogeriatría, celebrada en Alicante. La revista Phycological Medicine ha confirmado al investigador español que difundirá las conclusiones el próximo mes, según indicó el profesor Cervilla.

La experimentación, que tuvo un seguimiento de cinco años, se realizó sobre una muestra de 2.584 personas ancianas que vivían en sus hogares, en Inglaterra. Entre ellos, fumadores de una media de 10 cigarrillos diarios. A lo largo de este periodo, el equipo médico realizó cinco valoraciones, en las que se midieron los factores de riesgo vascular como tabaquismo, hipertensión, colesterol, arritmia cardiaca, depresión y demencia. «Miramos la incidencia de síntomas depresivos en la gente que tenía exposición a factores de riesgo cardiovascular, como ser fumadora de tabaco, tener un nivel alto o bajo de colesterol, hipertensión o padecer cardiopatía isquémica», relató.

Para ello, se eliminaron los sujetos que arrastraban previamente síntomas depresivos para dar una mayor validez a la metodología y comprobar que se trata de una nueva causa de riesgo. La conclusión fue que el tabaco es «el principal» factor que determina la depresión, dado que multiplicó por dos el riesgo con respecto a aquellos que no fumaban. «La gente que fumaba una media de 10 cigarrillos eran más propensos que los que fumaban poco o de manera inconstante», declaró.

El otro hallazgo importante fue el nivel de colesterol. Los sujetos con niveles bajos de colesterol tenían 1,5 veces más posibilidades de depresión que la gente que tenía niveles más altos. «Esto es algo curioso, pero no es la primera vez que lo encuentra un estudio», señaló Cervilla. La causa está en los niveles de omega tres o los ácidos grasos esenciales, incluidos fundamentalmente en el pescado azul. «El ácido graso esencial, necesario para construir los niveles normales de colesterol, hay que incorporarlo a la dieta, ya que no lo produce el organismo».