Cuando Gardel cantaba “que 20 años no es nada” en uno de sus famosos tangos no estaba teniendo en cuenta a los fumadores que tratan de dejar el tabaco porque para ellos el paso del tiempo no es ni mucho menos rápido, más bien todo lo contrario. Los adictos a la nicotina que tratan de abandonar su hábito tienen distorsionada la percepción del tiempo y sienten que éste discurre más lentamente.

Un estudio estadounidense demuestra que los fumadores no son capaces de medir el tiempo correctamente durante los periodos de abstinencia. Sin embargo, si se les permite fumar perciben los movimientos del reloj igual que los no fumadores.

En el trabajo publicado en “Psychopharmacology Bulletin” participaron 20 fumadores y 22 no fumadores. Todos tuvieron que estimar la duración de un intervalo de tiempo de 45 segundos. Los fumadores repitieron la prueba dos veces. Para la primera se les permitió fumar normalmente, pero antes de la segunda debían dejar su hábito durante 24 horas.

Todos acertaron con sus estimaciones en la primera ocasión. Sin embargo, dejar el tabaco durante un día entero causó estragos en el reloj interno de los fumadores que vivieron los 45 segundos como una eternidad.

La percepción del tiempo está muy ligada a los procesos de atención. Se sabe que el consumo de diversas drogas como la marihuana, el alcohol y la nicotina alteran estos mecanismos. De hecho, los fumadores que participaron en el estudio confesaban ser incapaces de concentrarse cuando no habían fumado. «La alteración de la percepción del tiempo que hemos observado en los individuos en abstinencia puede justificar en parte su sensación de estrés y de falta de atención», asegura Laura Klein, autora del estudio.

Curiosamente, un estudio anterior había detectado el fenómeno contrario, pero en aquella ocasión la abstinencia había sido de sólo 30 minutos. «Tomando conjuntamente los dos resultados parecen indicar que la respuesta de los procesos de atención a la abstinencia de nicotina cambia a lo largo del tiempo», afirma Klein. Sara Montiel debía intuir este efecto cuando decidió esperar al hombre que más quería fumando.