Si usted consume alcohol habitualmente pero no incluye al vino en su dieta de bebidas estará multiplicando por tres sus posibilidades de padecer un cáncer rectal. Pero si, por el contrario, le gustan los caldos fermentados de la uva y estos brebajes suponen un tercio de la cantidad de alcohol que normalmente ingiere, el riesgo de padecer esta patología se verá reducido de forma drástica.

Estas afirmaciones están basadas en un estudio que ha investigado la relación existente entre el consumo de varios tipos de alcohol y las posibilidades de desarrollar un cáncer intestinal, ya sea de colon o rectal. Comparando el riesgo en función de qué tipo de bebidas alcohólicas son consumidas, aquellos que toman 14 unidades semanales de cerveza o licor tienen 3,5 posibilidades más de desarrollar un cáncer rectal que el abstemio. Pero el dato más sorprendente es que si de esas 14 consumiciones un tercio son de vino, las probabilidades de sufrir dicha patología descienden hasta el 1,8.

Para este trabajo se ha contado con 29.000 participantes daneses con edades comprendidas entre los 23 y 95 años. A todos ellos se les midió la ingesta semanal de cerveza, vino y licores. Y otros factores que también podían influir en el desarrollo del cáncer, tales como el consumo de tabaco, el peso y la frecuencia del ejercicio físico, fueron a su vez cuantificados. A este respecto, el equipo investigador detectó que los hombres eran más propensos a una mayor ingesta de alcohol que las mujeres, lo que a su vez se asocia con el consumo de tabaco y con una masa corporal más elevada.

Durante los 15 años que duró la investigación, se produjeron 411 casos de cáncer de colon, y 202, de recto. El estudio demostró que no hay relación significativa entre el consumo de alcohol y el cáncer de colon. Pero se evidenció exactamente lo contrario para el carcinoma rectal, donde dicha asociación está clara.

Las personas que tomaron alcohol más de 41 veces a la semana presentaron el doble de riesgo de desarrollar un cáncer rectal que los abstemios. En cuanto al tipo de bebida consumida, se produce un incremento del riesgo de padecer esta patología en bebedores con la cerveza y licores, pero con el vino éste es mucho menor.

Este estudio, publicado en «Gut», sugiere un efecto anticancerígeno del vino. Dicho efecto está apoyado, como aseguran los propios autores, en otras investigaciones en las que se ha mostrado que el resveratrol, sustancia que se encuentra en la piel de la uva, aparte de ser un potente anticancerígeno también previene las enfermedades coronarias, retardando la formación de placas de grasas en las arterias y disminuyendo la agregación de las plaquetas, con lo que previene la temida trombosis.

No obstante, otra explicación de las virtudes anticancerígenas del vino podría estar, según los expertos, en que los aficionados a esta bebida suelen tener una mayor educación , por lo que hacen mayor ejercicio y llevan un estilo de vida más saludable.

Por otro lado, una investigación publicada recientemente en el «British Medical Journal» señalaba que los pacientes con cáncer de colon sobreviven más tiempo y mejor si tienen una dieta alta en calorías. Esta investigación fue llevada a cabo en el Instituto de Alimentación y Nutrición de París.