Los españoles se llevaron el bar a casa durante el confinamiento; o algo así: el consumo de cerveza alcanzó en abril, el mes de mayor dureza del estado de alarma, en el que la hostelería del país permaneció cerrada con la única excepción de algunas áreas de servicio en carreteras, un desmesurado ritmo de casi 270.000 litros por hora cuando en los últimos años la ingesta de ese líquido no había pasado de los 200.000.

Los datos de Cerveceros de España, asociación que reúne a medio millar de productores de esa bebida, resultan de una claridad meridiana: el volumen distribuido por el canal de alimentación, es decir, a través del comercio, ascendió en ese mes a 192,57 millones de litros (6,41 millones al día, 267.468 por hora) frente a la horquilla de 117,33 a 144,26 de los cuatro años anteriores. Y la práctica totalidad de ese volumen se consumió en las casas.

El grueso de ese aumento del consumo de cerveza se debió a un trasvase de parte del que normalmente se realiza en los bares y otros establecimientos de hostelería, que mueve dos tercios del total y que en abril del año pasado había alcanzado un volumen de 173,12 millones, el mejor registro, con ventaja, de los últimos cinco años. En el mismo mes de 2020 quedó prácticamente desactivado por las medidas de confinamiento.

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