Tras media hora sin dar una calada a ese cigarrito que tan bien te sienta -o eso te crees- tu pulso y tu ritmo cardiaco se empezarán a estabilizar. Si consigues aguantar un día entero sin fumar, lograrás que “se reduzcan bastante los niveles de monóxido de carbono en los pulmones, lo que aumentará el oxígeno en la sangre. Además, comenzarás a recuperar el olfato y la comida te sabrá mucho mejor“, explica Vicente Mera, jefe de Medicina interna de SHA Wellness Clinic (Alfaz del Pi, Alicante).

Tu cuerpo tardará entre “tres y cuatro días en eliminar la nicotina -relacionada con la aparición de problemas cardiovasculares- o sus derivados”. Sin embargo, “otros compuestos presentes en el tabaco, como el alquitrán -responsables de la aparición de cáncer-, se acumulan en los pulmones y tardan años en desaparecer”.

A los tres meses, “la función pulmonar comenzará a mejorar, disminuirán la tos, la congestión nasal, la fatiga y la sensación de falta de aire. De hecho, todos estos cambios pueden experimentarse incluso a las dos semanas, junto con una mayor elasticidad e hidratación de la piel que se había perdido a causa del tabaquismo”, relata el doctor Mera.

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