Reino Unido. El Gobierno británico acaba de aprobar un severo plan de prohibición del tabaco en todos los lugares de trabajo, incluidos los bares y restaurantes, que entrará en vigor en 2007. Las únicas salvedades serán los clubes privados y los pubs que no sirvan comida, donde el consumo de cigarrillos seguirá estando permitido, aunque sólo en las zonas alejadas de la barra. Durante el inminente trámite parlamentario, los diputados deberán concretar estas excepciones puesto que se desconoce, por ejemplo, si se consideraría que un bocadillo o una ración de patatas fritas es una comida o un simple «snack». En principio, esta normativa sólo afectará a Inglaterra, mientras que Irlanda del Norte ya cuenta con una prohibición total del tabaco en el trabajo y Gales y Escocia seguirán sus pasos en los próximos años. De hecho, el Gobierno ha prometido que revisará la nueva ley en 2010, momento en el que muchos esperan que todos los bares se conviertan también en zonas libres de humo.

Italia. En Italia entró en vigor en enero de 2005 una ley similar a la que aprobará el Gobierno español, pero con multas mucho más severas. Para quien fume frente a embarazadas o menores de 12 años, se prevén sanciones de hasta 500 euros. Para los dueños de los locales, la multa puede ascender a 2.000 euros. Pese a la oposición inicial de hosteleros y asociaciones de fumadores, la aplicación de la ley ha tenido un gran éxito. Los italianos se han acostumbrado a fumar en la calle y el humo ha desaparecido completamente de las discotecas, los restaurantes, los bares y de todos los edificios públicos. Sin embargo, en las empresas italianas, al contrario que en las españolas, todavía cabe la posibilidad de instalar salas para fumadores.

Francia. En Francia no hay ninguna ley que prohíba fumar de forma general en los lugares de trabajo, aunque sí en espacios específicos de las empresas como comedores o en la recepción. La «ley Evin» de 1991, muy poco cumplida, se limita a pedir a restaurantes y bares que diferencien zonas para no fumadores. Esta misma norma prohíbe la publicidad del tabaco desde 1992 y también fumar en los transportes públicos. El 3 de noviembre, un diputado de centro-derecha presentó en solitario una proposición de ley para prohibir fumar en todos los espacios públicos y profesionales. Ni el Ejecutivo ni su grupo parlamentario secundaron la propuesta. Sin embargo, un 80 por ciento de los franceses está de acuerdo con la prohibición de fumar en lugares públicos, según un sondeo publicado en la prensa hace un mes. Un 74 por ciento respalda la prohibición de fumar en empresas, y un 73 por ciento, en bares y restaurantes. La lucha contra el tabaquismo, en Francia, ha consistido en una subida en los precios del tabaco casi del 50 por ciento en los últimos años, para recaudar más dinero. Las enfermedades derivadas del tabaco cuestan a la Sanidad pública un 0,8 por ciento del Producto Interior Bruto al año. Sin embargo, esta subida de precios ha provocado continuas manifestaciones del lobby de los estanqueros, muy potente en Francia, que se queja de que los franceses que viven en localidades cercanas a países como Suiza, Bélgica o España cruzan la frontera para comprar cigarrillos. Las presiones y la celebración en el año 2007 de elecciones presidenciales y legislativas hacen difícil la aplicación en Francia, a corto plazo, de una ley como la probada en Irlanda, Italia o España.

Alemania. En Alemania, un acuerdo voluntario entre el Ministerio de Sanidad y las asociaciones hosteleras prevé que hasta 2008 los restaurantes reserven al menos la mitad de su espacio a los no fumadores. Si hasta entonces no se ha logrado el objetivo, las autoridades germanas amenazan con imponerlo por ley. El próximo paso serán los hospitales, donde por el momento no está vetado echar mano del cigarrillo. Actualmente sólo 50 de los dos millares de instalaciones hospitalarias están libres de humos. Los centros escolares avanzan algo más rápido. En varios estados federados se ha vetado el consumo de tabaco en colegios e institutos. Los fumadores tampoco pueden satisfacer su vicio en la mayor parte de las estaciones de tren y los aeropuertos alemanes, donde se han dispuesto pequeñas áreas para fumar. Algo parecido debería ocurrir en los lugares de trabajo, donde las leyes determinan la protección de los no fumadores. Sin embargo los últimos estudios demuestran que un tercio de los empleados continúan consumiendo cigarrillos mientras trabajan. En contraste, comienza a imponerse en Alemania la moda de las empresas que pagan más a aquellos que no ensucian voluntariamente sus pulmones. Los empleados que mienten y fuman a escondidas son despedidos por fraude contractual.

Escandinavia. Los reglamentos de la llamada «política del fumador» en los países nórdicos, dejan en manos de las instituciones y de las empresas la prohibición, más bien como una fuerte «recomendación», de fumar en edificios e instalaciones. Pero con el fin de respetar las libertades individuales, aunque se prohíba fumar a los empleados en sus puestos de trabajo, existen al mismo tiempo salas adecuadas para los que no pueden dejar el pitillo, aunque esto, también es opcional. En Noruega por ejemplo, ya casi sólo se puede fumar en la calle y en Suecia, llama la atención la sala para fumadores que hay en el aeropuerto de Arlanda, en Estocolmo. Una especie de jaula de paredes acristaladas con cuatro grandes extractores en el techo, donde se agolpan los viajeros que quieren «echar un pitillo», como si fueran animales de una especie en extinción. Salas que se distinguen por los extractores y filtros, como las que hay en los hospitales para los pacientes o sólo como el curioso «paraguas metálico» con filtro recuperador de aire, que hay en el aeropuerto de Copenhague, en Dinamarca. En los bares y en los restaurantes de los países nórdicos se ejerce la política del dueño, aunque deben de tener zonas separadas, pero si no dejan fumar, pocos clientes tendrían.