Una campaña de anuncios oficiales contra el tabaco lanzada anoche en televisiones y emisoras de radio francesas, en los que se advertía de la presencia en el mercado de un producto con sustancias peligrosas, suscitó la alerta entre el público por todo el país.

El texto del anuncio, encargado por el Instituto Nacional de Prevención y de Educación para la Salud, dependiente de la Seguridad Social, se limitaba a señalar: «Aviso a los consumidores, un producto en el mercado contiene trazas de mercurio, ácido cianídrico y acetona. Para más información llame al número de teléfono gratuito 0.800.404.404».

La centralita de ese número de teléfono quedó colapsada por la noche por el flujo simultáneo de miles de llamadas, por lo que muchas personas no pudieron escuchar el mensaje en que se decía que el producto aludido era el tabaco, y creyeron que se trataba de un riesgo vinculado a un producto higiénico o alimentario.

El mismo texto de la publicidad aparecía impreso ayer en varios diarios, dentro de la estrategia de la primera fase de la campaña, que se prolongará durante tres semanas, y a la que seguirá una segunda fase en septiembre.

A partir de esta noche se emitirán por televisión nuevos anuncios con las reacciones de fumadores al enterarse de que el tabaco contiene sustancias tóxicas como las citadas en la primera alerta publicitaria.

El INPES explicó que el coste total de la campaña será de 4,57 millones de euros (unos 4,43 millones de dólares), «una suma todavía muy alejada de las que la industria del tabaco invierte en su publicidad».

También recordó que el tabaco es responsable de 60.000 muertes anuales en Francia y que la tendencia al consumo de esta droga, que se había registrado en las últimas dos décadas, se ha estancado en los últimos tiempos, de ahí una campaña de este tipo. La agencia de publicidad que ha diseñado la campaña, Euro RSCG, defendió el carácter chocante de los anuncios, porque sólo con este impacto se pueden volver a dramatizar las consecuencias sanitarias del tabaco.

Indemnización

Por otra parte, un jurado federal de Estados Unidos ha ordenado a la compañía R.J. Reynolds Tobacco el pago de quince millones de dólares a un hombre a quien le fueron amputadas las piernas a consecuencia de una condición vascular que el damnificado atribuyó a los cigarrillos.

La firma –segunda en EE UU, con marcas como Winston y Camel– presentó una apelación de inmediato, diciendo que la suma era «excesiva e injustificada». La demanda fue entregada por David Burton en Kansas, debido a lesiones que vinculó al consumo sostenido de cigarrillos entre 1950 y 1993. Burton alegó que su consumo de cigarrillos le causó el desarrollo de una enfermedad vascular periférica.