La Xunta ordenará a los inspectores de Educación que intensifiquen el control sobre la venta y consumo de bebidas alcohólicas y de drogas en los centros escolares y en los establecimientos situados en sus inmediaciones. Cada año, la Administración gallega fija las prioridades para este cuerpo de inspectores. El conselleiro Celso Currás avanza ahora que, con vistas al próximo curso académico, su departamento redoblará sus esfuerzos para velar por el cumplimiento a rajatabla de la ley antibotellón. «Será una prioridad», remacha el responsable de Educación del Gobierno gallego.

El abuso del alcohol y los estupefacientes por parte de los jóvenes inquieta a la Xunta. Las estadísticas oficiales corroboran que los adolescentes que beben en exceso han aumentado en los dos últimos años. La última cifra apunta a que un quince por ciento de jóvenes gallegos beben de manera abusiva durante los fines de semana. Una de las explicaciones es la incorporación de las mujeres al consumo de estas sustancias, una tendencia similar a lo que ocurre con el tabaco.

«Los inspectores educativos, entre los que yo me incluyo por mi profesión, tenemos objetivos prioritarios y otros que pasan a serlo menos cada año. Éste [el control del consumo de alcohol y drogas] será un objetivo importante», anuncia Celso Currás, que ya se ha puesto en contacto con la directora xeral de Centros, Mar Pérez Marso, para empezar a trabajar sobre el texto de la ley antibotellón.

En el caso de algunas ciudades gallegas, entre ellas Pontevedra, se han escuchado ya durante este curso las primeras quejas de los propios inspectores de Educación, llamando la atención sobre la venta de alcohol a menores de edad en establecimientos próximos a los centros escolares y también sobre la dificultad de controlar esta práctica.

Educación se suma ahora a las consellerías de Sanidade, Familia y Servicios Sociales para hacer cumplir la normativa antibotellón, cuyo proyecto de ley fue aprobado el pasado jueves por el Consello de la Xunta y ha quedado listo para que llegue al Parlamento después del verano. «Estamos trabajando para llegar a acuerdos con Sanidade, que nos permitan mejorar el ocio de los jóvenes, un aspecto muy importante», añade Currás.

Además de ordenar a los inspectores que redoblen sus esfuerzos en este campo, la consellería incluirá en el Plan sobre Convivencia en los Centros otra serie de medidas encaminadas a combatir más a largo plazo el uso abusivo de las bebidas y la drogas entre los jóvenes. «Intentaremos potenciar algunos valores, muchos de ellos tan abandonados como el esfuerzo, el trabajo y la disciplina».

Materia optativa sobre hábitos saludables


La colaboración de la Consellería de Educación en la puesta en marcha de la ley antibotellón pasa también por la implantación en los planes de estudio de los cursos de secundaria de una asignatura de carácter optativo, con la que se le inculcará a los alumnos hábitos saludables, además de recibir información sobre el efecto del consumo de drogas y del alcohol. Ésta es una de las medidas incluidas en el texto del proyecto de la ley antibotellón y que el conselleiro de Educación confirma que está siendo estudiado por los técnicos de su departamento.

La creación de esta asignatura era una vieja aspiración de los colectivos de lucha contra las drogas y apoyo a los toxicómanos, que apostaban por variar el modelo de las campañas de prevención: abandonar los seminarios específicos sobre estupefacientes por la formación continuada y estable. Entienden que, si se le concede un tratamiento a parte a las drogas, los adolescentes lo perciben como rodeada por el morbo de las sustancias peligrosas y prohibidas.

No ha sido posible, por el momento, llegar a un acuerdo entre la Administración gallegos y estos colectivos sobre el tipo de asignatura que debe ser. Las asociaciones han demandado con insistencia que fuese una materia obligatoria para todos los estudiantes de secundaria, finalmente será de carácter optativo.