Cuatro asociaciones, que agrupan a unos diez millones de médicos, subrayan en un comunicado difundido en Ginebra la necesidad de que la futura convención de control del tabaco, que debería ser aprobada en mayo del 2003, «conceda la máxima prioridad posible a la salud pública» y garantice que la salud es más importante que el comercio.

El documento, titulado «Tabaco bajo el microscopio», está suscrito por la Asociación Médica Mundial, la Asociación Médica de los países de la Commonwealth, el Foro Europeo de Asociaciones Médicas y el Comité Europeo de Doctores.

«El tabaco es una de las mayores amenazas para la salud», indica el documento, que advierte de que «en el siglo XXI se calcula que mil millones de personas morirán de enfermedades relacionadas con el tabaquismo».

En ese sentido, las asociaciones proponen que el convenio contra el tabaquismo incluya, entre otros aspectos, «advertencias claras e informativas en cada cajetilla sobre cuestiones de salud» y del riesgo de fumar y que «se ponga fin a las equívocas pretensiones de que algunos cigarrillos son más perjudiciales que otros».
Asimismo, los médicos piden «un aumento del precio del tabaco mediante una subida de impuestos», el «fin de la publicidad del tabaco» y medidas de «protección contra el humo para las personas no fumadoras».

En la presentación del documento, la directora general de la OMS, Gro Harlem Brundtland, agradeció el apoyo de los médicos y subrayó su «responsabilidad» en la lucha contra el tabaquismo, que dijo «representa una evidente amenaza contra la salud».

Por ello, Brundtland indicó que la campaña contra el tabaquismo es «una prioridad tanto para la OMS como para mí personalmente» y dijo que la obligación de los profesionales de la medicina es atenerse a la evidencia científica que muestra la grave nocividad del tabaco.

«Sabemos que los doctores gozan de influencia y de credibilidad entre sus pacientes y entre la sociedad en general», agregó la responsable de la OMS, quien reiteró su deseo de que su declaración contribuya a favorecer la reducción del consumo de tabaco en todo el mundo.

Entre los profesionales que suscriben el documento figuran el presidente del Comité de Prevención Epidemiológica de la Fundación Interamericana de Cardiología, el doctor argentino Herman Schargodsky, para quien «los cigarrillos denominados ligeros son un engaño», ya que «perpetúan el uso de falsas pretensiones como la de que son menos perjudiciales para la salud».

Por su parte, el doctor Manuel Adrianza, ex jefe del departamento de enfermedades pulmonares del Instituto Venezolano de Tuberculosis y Enfermedades Respiratorias, asegura en el comunicado que «en Venezuela cada veinte minutos muere una persona por fumar» y una parte importante de esas víctimas son fumadores pasivos.

Asimismo, el presidente de la Federación Mundial del Corazón, el doctor brasileño Amrfio Maranhao, destaca que «fumar es la segunda causa más importante de enfermedades cardiovasculares» y advierte de que «cuatro de cada cinco víctimas mortales se registran en países con ingresos bajos o medios, precisamente donde las tabaqueras tienen su mayor crecimiento».

Según cálculos de la OMS, unos 4,9 millones de personas morirán anualmente debido a enfermedades relacionadas con el tabaquismo si no se toman medidas radicales para reducir o frenar el consumo, particularmente entre los jóvenes.