Según confirmó un estudio publicado en la revista Pediatrics, en un grupo de 35 niños de 10 a 14 años, los hijos de mujeres consumidoras de cocaína, alcohol, tabaco o marihuana durante el embarazo solían tener una circunferencia de cabeza más pequeña que el resto de los chicos que no habían estado expuestos a esas sustancias durante la gestación.

Las diferencias observadas con el uso de una sola droga no eran estadísticamente significativas, lo que sí ocurrió cuando un niño había estado expuesto a dos o más drogas.

Mientras que los resultados sugieren que una sola droga no tiene un efecto “devastador” sobre el cerebro del feto, el autor principal del estudio, el doctor Michael J. Rivkin del Hospital de Niños y la Escuela de Medicina de Harvard, dijo a Reuters Health que la combinación de drogas quizás lo tenga.

El equipo dirigido por Rivkin utilizó la resonancia magnética para medir el volumen de distintos tipos de tejido cerebral de los participantes, además de la circunferencia de la cabeza.

La exposición a cada droga estaba relacionada con una disminución del tamaño de la cabeza, de la cantidad de materia gris (la porción que contiene los cuerpos de las neuronas) y del volumen total del cerebro.

Si bien la exposición a una sola droga no provocó un efecto estadísticamente significativo, la combinación de dos o más sustancias adictivas causó una reducción significativa de las tres medidas del tamaño cerebral.

Y la diferencia aumentó con el nivel de exposición: los niños que habían estado expuestos a cuatro o más drogas tenían cabezas y cerebros más pequeños, además de menor cantidad de materia gris.

“Aunque no se pueden sacar conclusiones firmes sobre los efectos individuales de la exposición prenatal a la cocaína, el alcohol o los cigarrillos sobre el tamaño del cerebro infantil a partir de una cohorte tan pequeña, se puede afirmar que estos datos coinciden con un efecto posible y duradero de la exposición a cada una de esas drogas y plantean si la exposición a la combinación de estas cuatro sustancias durante la gestación tendría un efecto duradero sobre la estructura cerebral infantil”, concluyó el equipo.

Según estos resultados, dijo Rivkin, los profesionales que aconsejan a las mujeres que están embarazadas o quieren estarlo deberían informarles no sólo sobre los riesgos de consumir una sola droga, sino también que la combinación de drogas es aún más peligrosa.