Un tribunal de La Haya ha dado el visto bueno al decreto que prohíbe a los célebres «coffee shops» la venta de marihuana y hachís a los no residentes en Holanda, lo que supone un golpe mortal para un sector que atraía a turistas y visitantes de todo el mundo a este país. La sentencia se ha hecho pública el último día de plazo antes de que el decreto entrase en vigor el primero de mayo.

Las tiendas podrán seguir abiertas, pero a partir de entonces será necesario un documento que atestigüe que el cliente reside en el país. La norma empezará a aplicarse en la zona fronteriza con Bélgica y se extenderá a la capital, Amsterdam, el año que viene.

La medida era una vieja aspiración de los países vecinos, sobre todo Alemania y Bélgica, de donde partían la mayor parte de compradores de este peculiar turismo. Por ello, el decreto ha entrado en vigor primero en las provincias fronterizas de la región de Limburgo y esencialmente afecta a la ciudad de Maastricht, que hasta hoy era la más frecuentada por los jóvenes belgas de los alrededores. Entre Bélgica y Holanda la única diferencia en esa zona es el color del carril-bici y el de la matrícula de los coches, no hay frontera, la gente habla la misma lengua y en los hechos era como si en el norte de Bélgica también fuera legal el comercio de cannabis.

El «carné de hierba»

El tribunal de apelaciones ha considerado que el decreto no es discriminatorio ni viola la intimidad de las personas que quieran acudir a comprar este tipo de droga. El «wietpas» o «carné de hierba», como ya se ha bautizado el documento que tendrán que tener los clientes que quieran seguir acudiendo a los «coffee shops», no puede considerarse como un título discriminatorio. Por el contrario, los jueces le dan la razón al Gobierno holandés al decir que se justifica en la reducción de este tipo de «narcoturismo» y de la «criminalidad que va a asociada al mismo».

Los propietarios de los establecimientos que habían recurrido la medida han anunciado que apelarán la sentencia de manera que todavía existe la posibilidad, aunque muy remota, de que sea anulada. El año pasado, el Tribunal Europeo de Justicia de Luxemburgo se pronunció expresamente sobre este caso y ya dijo que limitar la venta a los residentes no sería discriminatorio, puesto que el comercio de cannabis no es legal en todos los países de la UE. Lo que no se atreve a hacer el Gobierno de La Haya es prohibirlo para los propios ciudadanos de su país, aunque es muy probable que sin este tipo de «turistas» la actividad probablemente no sobreviva. Un 70 por ciento de los clientes son extranjeros.

De todos modos, en Holanda algunos medios han empezado a sugerir que el debate podría trasladarse a la campaña electoral para las elecciones legislativas de septiembre. Hace unos meses el ayuntamiento de Amsterdam decidió cerrar la mayor parte de los típicos escaparates de prostitutas en el «red light disctrict» y ahora se empeiza a hacer lo mismo con los «coffeee shops». Definitvamente, la cara que Holada quiere mostrar a los turistas es completamente diferente a la actual.

Más de 135.000 españoles en un año

Más de 135.000 españoles visitaron estos famosos cafés durante 2010, lo que supone un 30% sobre el total de las visitas realizadas al país de los tulipanes.

A la cabeza de los países interesados en este tipo de turismo se encuentra Estados Unidos con 175.000 viajes visitantes de estos establecimientos. Los turistas italianos también están interesados en conocer esta parte de la cultura holandesa así, en 2010, casi un 20% de los turistas que visitaron este país (unos 85.000) hicieron uso de las instalaciones de un «coffee shop». Un 2,2% de ellos lo hicieron exclusivamente para ello, informa Ep.

Según la Oficina de Turismo de Holanda, el objetivo del Gobierno es que con este sistema de tarjetas se reduzca el consumo de drogas blandas entre los jóvenes y disminuya la delincuencia en los las cercanías estos particulares «cafés»