El número de muertes por sobredosis y de consultas en los servicios de urgencias tras consumir cocaína supera ya a las de la heroína en Cataluña, según un estudio del Ayuntamiento de Barcelona y del Departament de Sanitat de la Generalitat. El estudio, presentado en la revista «Medicina Clínica», muestra asimismo que el número de cocainómanos que inician un tratamiento de deshabituación supera al de heroinómanos.
La publicación del estudio ha coincidido con la presentación del informe anual del Observatorio Europeo de la Droga y las Toxicomanías, que sitúa a España como uno de los estados de la Unión Europea donde más jóvenes consumen cocaína. Dicho informe, difundido ayer, advierte que la frontera entre consumo recreativo de cocaína esnifada y consumo problemático de cocaína inyectada o fumada se ha difuminado: ahora el consumo recreativo puede ser problemático e incluye cocaína fumada.

El estudio de Cataluña «desmitifica la idea de que la cocaína no es una droga de riesgo», declaró ayer Lluís Torralba, director del Pla d Acció de Drogues de Barcelona y de la investigación. «La cocaína causa problemas distintos a los de la heroína, pero no menos graves.»

Entre estos problemas, Torralba destaca secuelas psíquicas, enfermedades cardiacas y accidentes de tráfico. Pero añade que, al ser un estimulante, «la cocaína también crea problemas de convivencia como alborotos nocturnos y peleas».

Las consultas en servicios de urgencias de hospitales de Barcelona por sobredosis de cocaína han pasado de 261 en 1992 a 1.093 en 1999. En el mismo periodo, las consultas por sobredosis de heroína se han reducido de 986 a 689. Aunque el estudio no recoge datos del 2000 y el 2001, «en los dos últimos años se ha seguido observando un aumento de las consultas por cocaína en urgencias», declara Teresa Brugal, coautora del trabajo.

La mitad de estas urgencias corresponde a jóvenes que hacen un uso recreativo de la cocaína, a menudo mezclada con otras sustancias como alcohol o éxtasis. La otra mitad corresponde a adictos a los opiáceos, con una edad media de 32 años, que combinan la cocaína con heroína o metadona.

Un 3% de la población de Barcelona de 15 a 54 años ha requerido atención médica por problemas con la cocaína, recuerda Torralba.

En el capítulo de la mortalidad, «muchas de las muertes provocadas por cocaína se deben a un infarto y a menudo no se analiza si la persona había tomado droga», explica Teresa Brugal. Por ello, la mortalidad por cocaína recogida en el estudio es inferior a la real. Aun así, el número de muertes de personas que habían tomado cocaína superó en 1999 a la de la heroína, aunque en más de la mitad de los casos se habían mezclado ambas drogas. «Si en 1994 apenas había ningún caso de muerte por sobredosis en que se detectara cocaína en la sangre -señala Brugal-, ahora apenas hay ningún caso en que no se detecte.»