Algunas personas, cuando están bajo los efectos del alcohol, reaccionan de manera agresiva ante la provocación de los demás. Pero, ¿por qué esta manera de actuar no se da en todo el mundo? Parece ser que la respuesta se encuentra en la ira. Un estudio ha analizado los tres componentes básicos de la ira (cognitivo, afectivo y conductual) y ha comprobado que es este último el que más influye a la hora de desencadenar una reacción agresiva en los hombres y mujeres que se han pasado con las copas, algo muy habitual en estas fechas navideñas y, sobre todo, en las celebraciones de fin de año.

Las féminas con altos niveles de ira conductual y los varones con elevados índices de la misma y de la ira cognitiva tienen más riesgo de ser agresivos cuando toman bebidas alcohólicas. Los autores del trabajo, publicado en «Alcoholism: Clinical & Experimental Research», explican que mientras la agresividad es un comportamiento motivado por el deseo de dañar a alguien, la ira es el conjunto de sentimientos que no está motivado por ningún fin en particular. Su componente afectivo se refiere a emociones como la frustración o el disgusto, el cognitivo se caracteriza por el cinismo o la desconfianza y el conductual es su manifestación externa.

En la investigación, que ha llegado a estas conclusiones, participaron 300 personas (la mitad de cada sexo) con edades entre los 21 y los 35 años. Primero se analizó, mediante un cuestionario especial, los niveles de los tres tipos de ira que tenían cada uno de ellos y después se comprobó cómo reaccionaban cuando bebían alcohol y lo compararon a cómo lo hacían cuando tomaban un placebo sin graduación alcohólica.

«Existen cuestionarios de temperamento y carácter, como también los hay de ira, agresividad y hostilidad, que dan una aproximación psicológica a los rasgos de ira que posee un determinado individuo. Factores tales como la propia personalidad del sujeto, su genética, el consumo de sustancias o el ambiente en el que se crió, entre otros, influyen en que unas personas tengan más componente conductual de la ira que otras», explica el doctor José Martínez-Raga, coordinador de la Unidad de Conductas Adictivas del área nueve en Valencia.

Los resultados del estudio confirman que el alcohol no aumenta la agresividad en todas las personas ni en todas las situaciones y que la ira juega un papel muy importante, incrementando el riesgo de este tipo de comportamientos. Las actitudes belicosas se dieron principalmente en hombres y mujeres en estado de embriaguez con altos rasgos de ira conductual y en los varones con altos registros del componente cognitivo. Por el contrario, el factor afectivo no guarda ninguna relación con las agresiones, aunque el individuo esté borracho.

Las reacciones agresivas se dieron más frecuentemente en los varones que en las mujeres. Los investigadores señalan que esta diferencia entre sexos se debe a que las féminas tienen más sentido de la responsabilidad que los hombres y un mayor control sobre sus emociones, lo que les dificulta o les impide mostrar esta clase de comportamientos en público.

Por último, los autores del estudio consideran que la ira es difícil de controlar para algunos individuos en estado de embriaguez, ya que el alcohol les ayuda a desinhibirse y, por lo tanto, a dar rienda suelta a todo tipo de actitudes, sobre todo, si sienten que les están provocando. «El que un alcohólico reaccione de manera agresiva depende, en primer lugar, de rasgos caracteriales o de personalidad, pero también de circunstancias ambientales, de modo que si el consumo de alcohol se produce en determinados ambientes o se combina con la ingesta de drogas, hay más facilidad para que se desencadenen respuestas agresivas», señala Martínez-Raga.