Redacción-

En 1971 nació la legislación, que a día de hoy, aún rige que drogas se pueden usar en Gran Bretaña. La evaluación del diario nacional Independent sobre esta media década es contundente, «La política de drogas de Gran Bretaña, tras 50 años, ha fracasado».

Según Ian Hamilton, autor del artículo en el Independent, la Covid-19 nos ha recordado la importancia de las políticas basadas en la evidencia, y es hora que esta visión se aplique a muchas de las políticas vigentes actualmente, que como señala el autor, a menudo no son evaluadas en función de si han cumplido los objetivos que se habían marcado. En el caso de la Ley de Uso Indebido de Drogas que regula el consumo de drogas, la evaluación es evidentemente negativa.

La intención era reducir el consumo mediante sanciones no solo a las personas que suministran las drogas, sino también a las que las consumen. Pero lejos de proteger a las personas y la sociedad, Ian asegura que han causado un daño incalculable. El Reino Unido tiene el mayor número de muertes relacionadas con las drogas en Europa y establece nuevos récords año tras año con estas muertes. Además, son millones de personas que pese a las políticas vigentes continúan consumiendo cannabis i/o cocaína. La legislación ni tan solo ha afectado a la accesibilidad de las sustancias, que siguen manteniendo precios muy estables, y estando al alcance de cualquier ciudadano.

En el artículo Ian también resalta como la Ley de Uso Indebido de Drogas ha sido otra herramienta racista del estado: «A pesar de que los hombres blancos jóvenes son más propensos a consumir drogas, son los hombres jóvenes negros los que tienen nueve veces más probabilidades de experimentar detenciones y registros, lo que agrega la injusticia racial a la serie de otras injusticias que esta política facilita».

 

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