La terapia de reemplazo de la nicotina podría duplicar el éxito entre aquellos fumadores que no quieren dejar el tabaco de golpe, según sugiere un estudio de la Universidad de Birminham en Reino Unido que se publica en la edición digital de la revista «British Medical Journal».

Según los autores, los fumadores que no quieren dejar de fumar de forma drástica pero que se preparan para reducir el número de cigarrillos que consumen son dos veces más propensos a dejar de fumar a largo plazo si utilizan terapia de reemplazo de nicotina para ayudar a reducir gradualmente su consumo. La investigación es la primera que se centra en el control de la abstinencia al tabaco utilizando la terapia de reemplazo de la nicotina.

El tabaquismo es una de las principales causas de enfermedad y muerte prematura en el mundo. Una de las razones por las que un número muy reducido de fumadores que intenta dejar de fumar lo consigue es que mientras que la mayoría de fumadores quiere dejarlo, sólo una minoría se siente lista para hacerlo de forma drástica.

Según los autores, los fumadores podrían tener más éxito siguiendo los programas para reducir la nicotina. Los investigadores realizaron una revisión sistemática de siete ensayos controlados de forma sistemática que comparaban los resultados de utilizar chicles o inhaladores de nicotina con los placebos.

En los ensayos participaron casi 3.000 fumadores a los que se les proporcionó una terapia de reemplazo de la nicotina durante entre 6 y 18 meses. Un 6,75 por ciento de los fumadores del grupo de reemplazo de la nicotina consiguieron una abstinencia sostenida de seis meses, el doble del porcentaje obtenido en el grupo placebo.

Los autores señalan que los datos previos sugieren que la mitad de aquellos que se mantienen sin fumar 6 meses lo seguirán haciendo durante toda su vida. Añaden que seguir la terapia mientras se está fumando no supone ningún problema serio de salud.

Los investigadores aclaran que la mayoría de las evidencias proceden de ensayos con un control y apoyo continuos y que se desconoce si la terapia sustitutiva de la nicotina sin este contacto regular sería eficaz.

Según los científicos, el estudio es importante porque muestra que tratar una población de fumadores que no están listos para dejar el tabaco significa que aumentará el número de ellos que lo dejen. Concluyen que por ello es importante considerar cómo se pueden incorporar estas terapias a los programas existentes de control del tabaco.