Las cajetillas de tabaco no podrán exponerse en los mostradores de los supermercados de Escocia, después de que Imperial Tobacco, una de las mayores tabaqueras del mundo, perdiese hoy su batalla legal contra el Gobierno escocés.

En Inglaterra, esta prohibición entró en vigor el pasado abril, pero en Escocia su aplicación se retrasó después de que la británica Imperial Tobacco presentara una demanda en los tribunales contra el Ejecutivo escocés.

La multinacional, fabricante de marcas como Lambert & Butler, Montecristo y Richmond, considera que no hay «pruebas creíbles» de que esa medida contribuya a evitar que los jóvenes se inicien en el tabaco y argumenta que su regulación no entra dentro de las competencias legislativas del Gobierno de Escocia, sino que atañen al Parlamento británico.

Sin embargo, el Tribunal Supremo británico, la más alta instancia judicial del Reino Unido, rechazó hoy el recurso presentado por la tabaquera y dispuso que el Parlamento escocés es competente para legislar al respecto.

Ese tribunal consideró que la normativa ha sido diseñada para«reducir el atractivo y la disponibilidad del tabaco, no para prohibir de ninguna manera su venta a aquellos que tengan edad suficiente para comprarlo».

Según la norma, los establecimientos comerciales de más de 280 metros cuadrados deberán ocultar los paquetes de cigarrillos y cualquier otro producto relacionado con el tabaco, si bien los quioscos y los locales más pequeños quedan exentos de la normativa hasta 2015.

Quienes incumplan la norma se exponen a multas de hasta 5.000 libras (unos 6.000 euros) e incluso a penas de cárcel. Se calcula que unos 300.000 jóvenes británicos de menos de 16 años prueban el tabaco cada año, y un cinco por ciento de los niños entre 11 y 15 años son fumadores habituales.