Cuando nacieron sus dos hijas, Marcos Morales decidió, por cuarta vez en su vida, que era el momento de dejarlo. Este gaditano de 37 años, llevaba desde los 15 años consumiendo, por prescripción médica, distintos medicamentos para dormir, después de que se le diagnosticara insomnio derivado de su ansiedad.

Sin embargo, lo que empezó siendo un remedio efectivo para la falta de sueño que le impedía rendir en sus estudios y tener una vida plena acabó convirtiéndose en fuente de nuevos problemas. La somnolencia le perseguía también durante el día y también a última hora de la tarde, impidiéndole llevar una rutina de ejercicio, tener una vida social plena y rendir en el trabajo. Sentía que se le había «abolido» como persona para suprimir sus síntomas. Tras seis años tomando distintos tipos de benzodiacepinas, decidió hablar con el psiquiatra y dejar por primera vez la medicación.

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