Las drogas llamadas sintéticas preocupan a los responsables policiales. Son baratas, están de moda y su consumo ha aumentado; también lo han hecho las intervenciones -sólo en las grandes operaciones contra el éxtasis (MDMA), sin contabilizar el menudeo, el año pasado se intervinieron más de 1.300.000 pastillas, casi el doble que en 2001-. En paralelo, se extienden los tentáculos para detectar esta circulación de estupefaciente. Interior cuenta con una tupida red de «antenas» entre las que figuran numerosas discotecas en varios puntos del país. Las «sondas» son personas e instituciones -además de las citadas, figuran Toxicología y unidades policiales- que recogen información y alertan de la aparición de sustancias nuevas al Plan Nacional sobre Drogas.

Estos datos se transmiten a Europol y al Observatorio europeo de Drogas como parte del sistema de alerta rápida (el detector de las drogas sintéticas no fiscalizadas), que distribuirá la información a todos los países miembros de la UE. A posteriori se decidirá si esa sustancia se incluye en las listas de fiscalización. «No son confidentes sino colaboradores que aportan información muy valiosa y ayudan a detectar lo que fueron en su día novedades como la ketamina o mal llamado éxtasis líquido», precisa el delegado del Gobierno del Plan Nacional de Drogas.

Cada año nacen cuatro o cinco sustancias nuevas con escasa relevancia en el mercado según los expertos, lo que no impide que sea de importancia vital localizarlas y saber de dónde proceden. Pero pese a la moda de lo sintético, el rey de la noche sigue siendo el éxtasis. Los países productores tampoco han variado y donde más se experimenta y elabora es en Holanda, Bélgica y Polonia, en este orden.

Decomiso y blanqueo

Esta carrera de fondo del éxtasis no es única y aunque en esta droga las incautaciones desde el año 1996 han pasado de menos de 250.000 unidades a la ya referida cifra que supera el millón trescientas mil, las otras drogas no le han ido a la zaga y en general los decomisos llevados a cabo por los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad se han multiplicado por 2,5. No obstante, lo más importante no son las ingentes cantidades de estupefaciente requisado, sino el distinto perfil de las operaciones que se realizan: todas llevan pareja una investigación patrimonial de los miembros de las organizaciones. Las sentencias dictadas por los jueces en los últimos tiempos no se sustraen a este hecho: sirva como ejemplo la reciente y ejemplar condena a 15 años de prisión como media de «Los Charlines», la histórica familia de narcos a quienes se han intervenido 30 millones de euros. Es decir, se prioriza la investigación sobre blanqueo de capitales con el objetivo de dar a los delincuentes donde más les duele. Siguiendo esta forma de actuar, se han repartido ya unos 7.000 millones de pesetas procedentes del fondo de bienes decomisados, una media de unos 6,5 millones de euros al año, que el pasado fue de casi ocho. Este fondo no cesa de incrementarse, aunque los verdaderos resultados se verán en unos años, cuando estén las sentencias de las últimas investigaciones patrimoniales. En cuanto a las cantidades, el cannabis se ha disparado: en 2002, se cogieron más de 519.000 kilos en España en grandes operaciones. Según Interpol, España captura el 70 por ciento del cannabis que tiene como destino la UE. La cocaína también ha ido «in crescendo», aunque el año pasado quedó en la mitad de estupefaciente intervenido. La heroína es cada vez más la droga de la marginalidad mientras aumentan hachís, pastillas y cocaína.